12/06/2026
12 de junio
COMO UN ABRIGO
Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.
Colosenses 3:13
No todo el mundo nos cae simpático, tampoco dentro de la iglesia de Dios. Con algunos, incluso, nos es muy difícil llevarnos bien. ¿Que todos somos hermanos? Casi siempre hay algunos que causan problemas, en el consejo de la iglesia, en el comité de bienvenida, en el coro, en la célula, en el grupo de las mujeres o en el comité de ayuda al necesitado. Y, a veces, algunos nos hieren profundamente con sus comentarios sin tacto o su actitud irreverente y de mal gusto. Podría ser una razón para no querer ir al culto, los domingos. Sobre todo cuando se celebra la Santa Cena.
Esperad un momento –dice Pablo–. ¿Acaso no pertenecemos a Jesucristo? Por lo tanto, abriguémonos con la misericordia, la bondad y la benignidad. Y soportémonos unos a otros, perdonémonos unos a otros si alguno tuviera queja contra otro. Cristo nos soportó a nosotros, ¡hagamos nosotros lo mismo! Pablo no quiere transmitir un mensaje simplista. No lo dice como un conjuro para todo dolor eventual que podamos sufrir en la iglesia de Cristo. Perdonar a alguien siempre cuesta muchísimo. A Jesús le costó todo para perdonarnos. Hoy mismo, puede que Jesús te mire muy directamente, en la predicación del Evangelio, o durante la celebración de la Santa Cena. ¿Faltar al culto? ¡No lo hagas! Cree en Jesús y vive su perdón. Te sentirás mucho mejor.
Leer: Colosenses 3:12-17