14/10/2026
14 de octubre
ESCUDO
Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; mi gloria, y el que levanta mi cabeza.
Salmo 3:3
Justo en momentos de debilidad y dificultad vemos el lado fuerte de David. No es su carácter, su paciencia o sus ganas de luchar, sino el escudo que le protege, eso es: Dios mismo. “¡Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí!” Según el encabezamiento de este salmo, es una oración de David cuando huía de delante de Absalón. En esta huida, no se libra de vejaciones. Un descendiente de la familia de Saúl, un tal Simei, le arroja piedras y le maldice por el daño que hubiera causado a la casa de Saúl. Es un incidente extremadamente insultante. Abisai, hombre muy guerrero, sobrino de David y hermano de Joab, no quiere escuchar ni una palabra más. Arde en deseos de atravesar con su espada a aquel hombre. Pero David se lo impide. David piensa en su pecado. Para él, esto es su camino de penitencia. Por lo que solo Dios puede levantar su cabeza.
David se refugia en Dios. Ese es el lugar apropiado en los días en que la vida puede con nosotros. Pero no solo entonces. ¡Busca refugio en Dios! ¡Cada día!
“Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; mi gloria, y el que levanta mi cabeza.”
Sí, el que levanta mi cabeza.
Leer: 2 Samuel 16:5-14; Salmo 3