Fundación RSF para la educación y el desarrollo

Fundación RSF para la educación y el desarrollo Fundación pro Derechos Humanos que destina sus proyectos educativos principalmente a las comunidades indígenas de la Región Carranza, Chiapas, México

La región Carranza, con Venustiano Carranza como principal municipio (antigua comunidad indígena San Bartolomé Los Llanos), en el estado de Chiapas, México, ha sido y sigue siendo un lugar donde los indígenas (sobretodo Tzotziles y Tzeltales) han luchado muy duramente por mantener sus tierras y bosques que ancestralmente han dado de comer a generaciones y generaciones de ellos. Ya desde siglos atr

ás, los indígenas compraron las tierras a la corona española pero estas eran tomadas de nuevo por terratenientes ricos y ganaderos. A raíz de ello, los indígenas empezarán a organizar su descontento e irán naciendo organizaciones campesinas por muchos municipios de todo el territorio del estado de Chiapas. Los campesinos chiapanecos, como los del resto del país, dieron prioridad al problema de la tierra. Las luchas pasaban de los trámites meramente legales a la recuperación por la vía de los hechos, a las invasiones de tierras. Durante años tramitaron su derecho a la tierra ante el Departamento de Asuntos Agrarios y Colonización (convertida en Secretaría de la Reforma Agraria) y un cansancio acumulado de antesalas de 20, 30 y 40 años les obligó a tomar la decisión de recuperar, por cuenta propia, con riesgo de sus vidas, lo que les había pertenecido en el pasado. Además de esta lucha por la recuperación de la tierra, fue muy importante la lucha para que el Estado les reconociera su derecho sobre ella, por haberla trabajado y habitado toda su vida, como es el caso de los peones, acasillados por generaciones en las fincas de esta región del país. Es importante señalar que en la mayoría de los casos en que los campesinos se decidieron a “tomar la tierra” era porque ya poseían el recurso legal de una Resolución Presidencial que no se había ejecutado, porque los antiguos propietarios se negaban a entregarlas, aún cuando en los informes presidenciales o de gobiernos del estado ya figuraban como dotaciones hechas a los campesinos. Los finqueros y terratenientes, amparados por su dinero y los compadrazgos existentes con el poder, fuerzas armadas y pistoleros a sueldo, seguían usufructuando estas tierras con el beneplácito de las autoridades locales, por lo que los campesinos tomaban por la fuerza lo que por razones históricas les pertenecía. La OCEZ (ORGANIZACIÓN CAMPESINA EMILIANO ZAPATA) nació formalmente el 29 de julio de 1982, cuando se vio necesario dar vida a una organización cuyo objetivo fuera la lucha por la recuperación de las tierras. Una organización en la cual la asamblea es el centro de la toma de decisiones, en la que no hay líderes sino representantes que responden a una dirección colectiva; una organización que tenía las puertas abiertas a campesinos indígenas o mestizos, a jornaleros agrícolas, peones acasillados, colones y cualquier persona que luchara por la posibilidad de tener un trabajo digno.

“…nuestros antepasados compraron estas tierras, porque las compraron, eso se llama ‘Propiedad de Bienes Comunales’. Con el tiempo, los ganaderos, los caciques se fueron apoderando de estas tierras, acaparando las mejores, y fueron desalojando a nuestros compañeros…” “…ya en el año de 1937 se da inicio el trámite por la recuperación de nuestras tierras, porque ya la totalidad, casi, estaba en manos de los ganaderos y terratenientes.” –José Manuel Hernández Martínez (Don Chema), indígena Tzotzil nacido en la comunidad indígena de San Bartolomé los Llanos, hoy Venustiano Carranza, integrante de la OCEZ-RC. La OCEZ - Región Carranza lucha en favor de la propiedad de la tierra de los campesinos y por los Bienes Comunales de Venustiano Carranza, Chiapas, México. Destaca ser una organización SOCIAL campesina independiente de todo partido político y totalmente pacífica, desmarcándose así del EZLN (Ejército Zapatista de Liberación Nacional) y el EZPR (Ejército Zapatista Popular Revolucionario) (ambas organizaciones paramilitares). Actualmente la zona está sometida a políticas e intereses nacionales e internacionales económicos que van más allá del caciquismo, el “agrocapitalismo” o el narcotráfico, aunque sea llevándose por delante a la “simple” población indígena que ha cultivado, comido y vivido de SUS tierras por siglos. (De todo este territorio nacional; de cada 10 hectáreas, 5 pertenecían a terratenientes o ganaderos, 4 a pequeños propietarios y tan solo 1 a los ejidatarios).

“La zona donde ellos han vivido, la Región Carranza, es una planicie donde años atrás ha sido una zona de explotación de la caña, con la que es posible obtener el etanol, toda una campaña a nivel nacional y donde Chiapas está jugando un papel importante para la promoción del uso de las tierras para la producción del etanol a la vez que la palma africana, para la producción de agrocombustibles. Aquí encontramos a la OCEZ-RC, en medio de esos intereses nacionales y transnacionales, económicos, y que han llevado a la implantación de una estrategia de contrainsurgencia por parte del estado mexicano, obviamente exigido por las empresas transnacionales. Y esta política económica, trae consigo, a la par, una política de represión que facilite remover los obstáculos que pueda encontrarse en el camino…” (Diego Cadenas. Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas.) Los integrantes de la Organización Campesina Emiliano Zapata – Región Carranza viven en comunidades (alrededor de unas 15), en las llanuras de la zona de Carranza. Casi el 100% de sus habitantes se dedica al trabajo agrícola, mujeres y niños incluidos, muchos de estos últimos a muy corta edad. Más allá de los problemas vitales de la tierra y los bienes comunales, los indígenas de la OCEZ-RC reclaman desde hace años una mayor atención e implicación por parte del estado pues han sido atacados y perseguidos, así como marginados, olvidados y abandonados a su suerte en muchas ocasiones y eso conlleva, a la par, muchos más focos de atención como serían la propia salud de sus habitantes o la educación de los niños (y adultos), y por supuesto las bases mínimas de supervivencia como el agua potable o la electricidad. La Fundación RSF ha preparado un Marco Lógico sobre posibles proyectos en la zona, siendo la educación y la cultura los ejes principales de éste. Equiparar los niveles de Educación de las Comunidades Indígenas a los del resto del País/Estado/Municipio.

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