19/06/2026
En las guerras hay una parte que no siempre se ve.
Va más allá de los bombardeos, de los disparos y las ciudades destruidas.
Pero también rompe vidas.
También deja miedo y heridas que pueden durar para siempre.
La violencia sexual en los conflictos es una de las formas más crueles de violencia. No ocurre por accidente. Se usa para humillar, dominar, castigar y sembrar miedo.
Hablamos de mujeres, niñas, hombres y niños convertidos en víctimas de una violencia que deja marcas físicas, emocionales y sociales. Marcas que continúan incluso cuando termina la guerra. Que pasan inadvertidas para el resto del mundo.
Hoy, en el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Sexual en los Conflictos, denunciamos esta realidad y alzamos la voz por las víctimas.
También rendimos tributo a todas las personas y organizaciones que luchan cada día para erradicar estos crímenes, acompañar a las víctimas y romper el silencio.
Ninguna guerra debería justificar el abuso.