01/01/2026
Hoy empezamos un nuevo año. Nos despertamos con la sensación de una nueva mañana, de que algo nuevo está por venir. El cielo hoy es azul, me alegra que el día sea soleado, es como el augurio del cambio, de lo renovado. En nuestra mente surge el pensamiento, “¿Cómo será este año?” y ponemos la esperanza de que sea bueno, que nos traiga aquello que nos haga bien.
Para despedir el año, realizamos la meditación “Dejar ir para recibir”, que nos adentró en el soltar y en la confianza de que aquello que ha de venir será para nuestro crecimiento y aprendizaje.
Confiar implica, en este sentido, andar con seguridad más allá de la incertidumbre, y aprender a gestionar el miedo que nos acompaña en cada paso que damos, sin saber qué ocurrirá en el momento siguiente.
Nos ayuda hablarnos a nosotros mismos con frases amables, que puedan estar llenas de intención y motivación:
Qué pueda estar bien con lo que se presente
Que lo que se presente encuentre mi corazón abierto
Que pueda acogerlo con aceptación y ternura
Que pueda devolverlo al mundo transformado en luz
Tal vez así, logremos transformar la confianza en fe, una fe en la vida y abrirnos a su belleza. Fe en que podemos cambiar, a pesar de sentir en ocasiones que fracasamos, que no somos lo suficientemente buenos para otros o para nosotros mismos. Que el enfado que ahora sentimos lo disolverá la fe en la belleza del mundo.
“Que lo que esté por venir nos encuentre con el corazón abierto.”
Con gratitud
Àngel Rubí
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