26/05/2026
Queridos amigos en todas partes del mundo:
Como siempre, espero que este mensaje los encuentre bien, sanos y felices. Este día de Guru Rinpoche cae dentro del mes sagrado de Saga Dawa, en el que se celebra el nacimiento, el despertar y el paso al nirvana del Buda Shakyamuni.
Los primeros quince días de este mes son especialmente auspiciosos, ya que todo el mérito de nuestras acciones se multiplica por millones durante este tiempo. Aprovecha estos últimos días hasta la luna llena para practicar y acumular mérito en beneficio de todos los seres.
En este día de Guru Rinpoche, me gustaría comenzar a compartir con ustedes los puntos fundamentales de La Perfección de la Sabiduría en 8,000 versos, que el Buda Shakyamuni enseñó en el Pico del Buitre, en Rajagriha.
Aunque el Buda es el principal orador en este texto, sus discípulos Ananda, Shariputra, Indra, el rey de los dioses, y el anciano Subhuti también participan en preguntas y respuestas a lo largo del texto, aclarando aún más las enseñanzas.
El día de hoy voy a tratar los puntos más importantes del capítulo uno, “La conducta del Omnisciente”
1. Lo primero que quiero destacar es que es únicamente gracias a las bendiciones y la compasión del Buda que tenemos esta oportunidad de estudiar, contemplar y meditar sobre el Buddhadharma —y, en particular, sobre las profundas enseñanzas de la vacuidad, La perfección de la sabiduría— y, de ese modo, adquirir comprensión y realización. Esto explica la importancia de tomar refugio, recitar el dharani del Buda y, en el contexto del Vajrayana, recordar al Buda a través del Guru Yoga.
2. El segundo punto es que todos los niveles del camino budista—los logros de los Oyentes (Shravakas), los Realizados Solitarios (Pratyekabuddhas), Bodhisattvas y Buddhas— solo pueden alcanzarse a través de la Perfección de la Sabiduría.
3. El tercer punto fundamental es que la Perfección de la Sabiduría solo puede cultivarse en ausencia de toda presunción. Esto significa sin ningún tipo de fijación en uno mismo, en nuestra práctica o incluso en el Dharma. No debemos sentirnos presuntuosos ni apegarnos a nada de ello, ni siquiera tener el pensamiento «estaba meditando» o «entré en samadhi»; incluso eso es una forma de presunción.
De hecho, el Buda enseñó: «La mente no existe realmente. Lo que llamamos “mente” es luminosidad». En otras palabras, la mente carece de existencia sustancial. Por lo tanto, no tiene sentido decir que la mente existe o no existe. Más bien, para realizar la llamada mente, necesitamos cultivar el no movimiento, el no pensamiento.
La Perfección de la Sabiduría solo puede realizarse a través de la ausencia de presunción, de fijación y de pensamiento.
4 La Perfección de la Sabiduría esta más allá de cuatro extremos. Es decir, mas allá del extremo de pensar: “Es así; no es así; es y no es así; ni es ni no es así”. La Perfección de la Sabiduría está más allá de todo tipo de pensamiento dualista. La visión del yo, de los seres sintientes, de la persona, de la transitoriedad, de la permanencia, del nihilismo: todas estas visiones son extremos que el Dharma refuta.
Por eso grandes filósofos como Nagarjuna, Aryadeva, Chandrakirti y otros examinaron minuciosamente estas visiones y demostraron que eran incompatibles con las enseñanzas del Buda.
5. En la Perfección de la Sabiduría, no se medita sobre la forma, el sonido, el olor, el sabor, la sensación táctil ni las formaciones mentales. Los grandes bodhisattvas (bodhisattva mahasattvas) cultivan la percepción de que todos los fenómenos carecen de existencia sustancial y son como sueños o ilusiones. De este modo, practican el desapego absoluto hacia todos los fenómenos.
Lo hacen examinando primero el yo, luego los agregados y, por último, todos los fenómenos, en busca de cualquier rastro de existencia sustancial. El darse cuenta de que todo carece de existencia sustancial y de que es como un sueño o una ilusión es el primer paso para alcanzar la Perfección de la Sabiduría.
Esta enseñanza es exclusiva del Gran Vehículo y no es impartida por los Oyentes ni por los Realizadores Solitarios. Solo los bodhisattvas permanecen sin ningún apego a los cinco agregados, al yo o incluso al mismo apego. Si eres capaz de soltar todo apego y ver que todos los fenómenos son como ilusiones sin sentir consternación, ansiedad o hastío, no temerás la Perfección de la Sabiduría.
Además, el Buda Shakyamuni explica que, si nos relacionamos con bodhisattvas y amigos espirituales virtuosos, no tendremos miedo de ver la verdadera naturaleza. Pero, si nos relacionamos con amigos poco virtuosos, el miedo se hará presente.
6. En el primer capítulo de las 8,000 versos, Buddha Shakyamuni pregunta a Shariputra: “¿Qué es un gran bodhisattva? Un gran bodhisattva viste la armadura de la conducta excelente: la armadura de permanecer dentro del Dharma genuino del Gran Vehículo.” En primer lugar, es importante comprender aquí la diferencia entre los bodhisattvas comunes y los grandes bodhisattvas.
Los bodhisattvas han generado la bodhichitta relativa, es decir, el deseo de beneficiar a todos los seres. Los grandes bodhisattvas han alcanzado la bodhichitta última, es decir, la profunda vacuidad. Los grandes bodhisattvas visten su armadura de la realización cuando practican la Perfección de la Sabiduría. Sin esta armadura de gran comprensión, experimentarían miedo.
Cuando los practicantes ordinarios oyen hablar de la bodhichitta relativa, pueden sentirse incómodos, y cuando oyen hablar de la bodhichitta última, pueden sentirse ansiosos o incluso aterrorizados. Por lo tanto, la armadura del Gran Vehículo es esencial para los grandes bodhisattvas.
Por ejemplo, para liberar a un número infinito e inagotable de seres sintientes del sufrimiento y de las causas del sufrimiento, debemos comprender que ni los seres ni el nirvana existen realmente. No aferrarse a los fenómenos ni permanecer en la naturaleza ilusoria de todas las cosas es la práctica de la bodhichitta última.
Por eso es tan importante descansar en la vacuidad durante la absorción meditativa y mantener el reconocimiento de la naturaleza ilusoria de todas las cosas durante la fase posterior a la meditación.
7. La forma, los sonidos, los olores, etc. nunca han estado atados ni liberados. La realidad tal cual nunca ha estado atada ni liberada. Desde el principio, nada ha existido realmente, por lo que nunca ha habido atadura ni liberación. Por lo tanto, debemos confiar en el camino del no rechazo y la no apropiación.
Por ejemplo, el niño del sueño no está atado ni liberado. Puesto que el niño del sueño nunca existió, no tiene sentido decir que haya estado atado en algún momento o que necesite ser liberado. Del mismo modo, todos los fenómenos no han nacido, y no pueden estar atados ni ser liberados. Puesto que nunca han surgido en primer lugar, su atadura carece de sentido y no hay necesidad de su liberación.
Al escuchar estas profundas enseñanzas del Gran Vehículo, debemos vestir la gran armadura, que en sí misma también es inexistente, libre de todo apego.
8. El último punto que quiero destacar se encuentra en un diálogo entre Shariputra y Subhuti. Shariputra pregunta a Subhuti: “Si los bodhisattvas nunca han nacido, ¿por qué tienen que soportar dificultades con el fin de beneficiar a los seres?” A lo que Subhuti responde: “Shariputra, los grandes bodhisattvas nunca experimentan ninguna dificultad. Ni siquiera les surge el pensamiento de la dificultad”.
Esta es la respuesta para las muchas personas de hoy en día que piensan que los grandes bodhisattvas atraviesan grandes dificultades.
De hecho, a los grandes bodhisattvas ni siquiera se les pasa por la cabeza pensar: «¡Qué difícil es esto!». En el plano relativo, quien percibe la dificultad no podrá beneficiar a innumerables seres. Además, los bodhisattvas practican el intercambio entre uno mismo y los demás, para ver a todos los seres como su propia madre, padre o hijo.
Al intercambiarse con los demás, los bodhisattvas benefician a los seres, pensando: “Liberaré a todos estos seres infinitos del sufrimiento. No les desearé ningún mal”. Con esto, los bodhisattvas nunca tienen el pensamiento de que están pasando por ninguna dificultad. En última instancia, si no tienes ningún pensamiento de yo o los demás, nunca pensarás que estás pasando por ninguna dificultad.
El “Sutra de la Perfección de la Sabiduría en 8.000 versos” es sumamente profundo y difícil de comprender. No puedo enseñarlo en su totalidad, pero aquí he expuesto algunos de sus puntos principales.
Recibir estas profundas enseñanzas del Buda y reflexionar y meditar sobre ellas es un acto de mérito increíble, y solo es posible gracias a la compasión y las bendiciones del Buda. Esto es algo que todos debemos tener presente.
Para los grandes bodhisattvas, no existe ni el atadura ni la liberación. Los grandes bodhisattvas no caen en los extremos ni se quedan en el término medio. Esa es la práctica de los bodhisattvas.
Como consejo final, me gustaría recordarles a todos que el mero hecho de oír hablar de la Perfección de la Sabiduría del Buda es, en sí mismo, una prueba de que ya cuentan con la bendición de los budas. Por favor, tómense esto muy en serio y recuérdenlo siempre.
Con todo mi amor y plegarias,
Sarva Mangalam.
Phakchok Rinpoche