24/06/2026
Su nombre aterra a generaciones de niños: se dice que se cuela en los oídos para perforar el tímpano. Es completamente falso. La tijereta no perfora nada — y es uno de los mejores cazadores de pulgones de tu jardín. 🌿
El nombre no viene de un oído humano, sino de una herramienta: sus pinzas traseras recuerdan a las tijeras de costura antiguas. La leyenda del oído, en cambio, se quedó.
El forfícula (Forficula auricularia) es un insecto marrón-rojizo de uno a dos centímetros, inconfundible por sus dos pinzas en la parte trasera del cuerpo — los cercos, curvados en el macho y rectos en la hembra. Esas pinzas solo sirven para defenderse y manipular presas: son completamente inofensivas para las personas.
Es un auxiliar de primera. Por la noche, la tijereta sale a cazar y devora pulgones, psílidos, ácaros, huevos de babosa y pequeñas orugas — exactamente las plagas que atacan tus rosales, tus frutales y tu huerto. Como la mariquita, es una aliada antipulgones. Roe a veces un pétalo de dalia o un fruto demasiado maduro, pero ese daño mínimo no compensa nada frente al trabajo que hace.
Y esconde una ternura poco común. La hembra de tijereta es una de las pocas madres del mundo de los insectos: pone unos treinta huevos, los limpia uno a uno con la boca para evitar hongos, los mueve si es necesario, y vigila a sus larvas tras la eclosión. Un cuidado maternal excepcional en el mundo de los artrópodos.
Cómo invitarla y aprovecharla: coloca un tiesto invertido relleno de paja al pie de un rosal o un frutal. La tijereta se refugiará allí durante el día. Cuando detectes una planta invadida de pulgones, mueve el tiesto junto a ella — esa misma noche hará el trabajo. 🌱
No es una perforadora de oídos: es una limpiadora de pulgones. La próxima vez que salga corriendo bajo una maceta, déjala ir a trabajar.