07/09/2025
Hace tan solo semana y pico que la Madre, Nuestra Señora de los Dolores, nos llamó para que hiciéramos, en la Iglesia de San Bartolomé, una recreación de su creación en 1705 y de su llegada a Astorga en 1706. Era poco tiempo porque además, por motivos de trabajo y de viaje respectivamente, nos faltaban dos de nuestros primeros espadas. Bien es verdad que solo tenían diálogo dos de los cuatro personajes pero quisimos dar palabra a los otros dos para ofrecer algo digno de quien nos lo pedía, la Madre y su portavoz don Enrique. No quedó otra que, junto a dos de nuestros primeros actores, tomaran la palabra nuestro director, que no suele actuar porque ya le patina algo la memoria, y nuestro amigo David que es un socio siempre dispuesto a colaborar en todo pero que no había debutado porque es de León y no puede participar en los ensayos. Nos pusimos manos a la obra y nos resultó bastante más difícil de lo habitual ya no solo por las circunstancias descritas sino también porque se trataba de un texto bastante complejo. Pero además, y a pesar de los años de tablas que tenemos, los nervios fueron difíciles de dominar por el poco habitual escenario y por el tipo de público bastante distinto, en su mayoría, del que suele ir a vernos al teatro. A pesar de todo salimos muy satisfechos, no estuvo mal para tan poco tiempo de preparación y a pesar de las dificultades. Nos fuimos con la satisfacción de haber acudido a la llamada de nuestra Madre, de haber actuado para ella con fe y entrega y de estar allí donde debíamos estar mejor que en cualquier otro lugar una tarde de sábado como no podía ser de otra manera porque, a mayor abundamiento, San Bartolomé es la parroquia de nuestra sede.