12/05/2026
Hoy, día Mundial de la Fibromialgia y coincidiendo con el año en el que nuestra asociación cumple 25 años de historia, hemos sido recibidas en el Cabildo de Lanzarote por el consejero de Bienestar Social Marci Acuña, quien nos ha hecho entrega de una placa conmemorativa y la distinción DIVER por nuestra labor de apoyo, acompañamiento y visibilización de la fibromialgia.
Miramos hacia atrás con orgullo por todo lo conseguido y hacia el futuro con el compromiso de seguir mejorando.
Os dejamos el Manifiesto por el Día Mundial de la Fibromialgia, elaborado para conmemorar este día.
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Hoy estamos aquí para poner voz a quienes durante demasiado tiempo han tenido que vivir en silencio.
Porque la fibromialgia existe. Aunque no siempre se vea.
Aunque muchas veces no aparezca en una analítica, en una radiografía o en una resonancia.
Existe en el dolor constante, en el cansancio que no descansa, en las noches sin sueño, en la ansiedad de no sentirse comprendido y en la lucha diaria de miles de personas que cada mañana tienen que levantarse y seguir adelante aun cuando su cuerpo les pide detenerse.
Hay enfermedades invisibles, sí.
Pero invisibles no significa imaginarias. No significa menos importantes.
No significa menos dolorosas.
Quienes convivimos con la fibromialgia sabemos lo difícil que es explicar lo que se siente cuando el propio cuerpo se convierte en un límite. Y sabemos también lo duro que resulta sentir que, además del dolor físico, debemos cargar con la incomprensión, las dudas o la indiferencia. Por eso hoy queremos pedir algo muy sencillo y, al mismo tiempo, profundamente necesario: humanidad.
Humanidad dentro del sistema sanitario. Humanidad en las consultas médicas.
Humanidad en las instituciones. Humanidad en la sociedad.
Necesitamos profesionales que escuchen, que acompañen y que miren al paciente más allá de un diagnóstico. Porque recibir un diagnóstico no puede ser el final del camino. Muchas veces, es justamente ahí donde empieza la parte más difícil.
Después del “tienes fibromialgia” llegan las preguntas, el miedo, la incertidumbre y, en demasiadas ocasiones, la sensación de abandono. Y no podemos permitir que nadie se sienta solo frente a una enfermedad crónica.
Todavía queda mucho por recorrer en investigación, en atención especializada, en apoyo psicológico, en reconocimiento social y laboral. Queda mucho por avanzar para que las personas con fibromialgia sean tratadas con la dignidad y el respeto que merecen.
Pedimos que no se descarte a los pacientes.
Pedimos acompañamiento real.
Pedimos empatía.
Pedimos escucha.
Pedimos recursos.
Pedimos que se crea en el dolor ajeno aunque no pueda verse.
Porque detrás de cada diagnóstico hay una persona.
Una madre.
Un padre.
Un hijo.
Una amiga.
Una vida que sigue intentando sostenerse pese al cansancio y al dolor.
Hoy, desde AFIBROLAN, levantamos la voz por todas esas personas que necesitan sentirse comprendidas y acompañadas. Y recordamos algo que nunca deberíamos olvidar: la salud también se cuida desde la empatía.
Que ninguna persona tenga que demostrar constantemente que sufre para merecer atención.
Que ninguna enfermedad invisible vuelva a convertir invisible a quien la padece.
Gracias.