02/06/2026
SOLLUBE ; LA MONTAÑA DE FUEGO DE LOS VIKINGOS A SU PASO POR EUSKALHERRIA .
Cuando los musulmanes entraron en contacto con los vikingos, les atribuyeron costumbres como la de adorar el fuego, incinerar los cadá-
veres o casarse con mujeres de su propia familia, que consideraron prácticas infames y las compararon con las de los zoroástricos, por lo que les designaron con su nombre de madjus o «adoradores del fuego».
Hay dos fechas históricas que relacionan vascones y vikingos, la primera (795)
de fuente musulmana y la segunda (1032) de fuente cristiana. Ambas tienen lugar en Galicia, territorio muy vinculado por mar con la costa vasca, y se refieren a tropas mercenarias vascas y vikingas.
En el 799 tenemos documentados los primeros ataques contra islas situadas frente a la costa Aquitana y a partir del 814, fecha de la muerte de Carlomango, diversos autores como Hourmat (1986, 28), los suponen ya asen-
tados en la ciudad vasco-francesa de Baiona: «Après la mort de Charlemagne (814) les côtes franques furent insultées par les pillards Normands.Ils remontèrent l’Adour et s’installèrent à Bayonne où l’ancienne église
Sainte-Marie (à l’emplacement de la cathédrale actuelle) fut anéantie, le culte d’Odin instauré, un temple païen édifié. Les fortifications furent re spectées et les Normands firent de la ville leur repaire. C’est alors qu’eut lieu le martyre de Saint-Léon (891)
Destrucción de la Gernika Vikinga : la expedición, que tuvo lugar los meses de mayo, junio o julio del año 823 fue dirigida por Ab-
delquerim, acampó en la frontera y decidió entrar en el país de los cristianos por la parte de Alava y «habiendo acometido por un valle llamado Guernica al otro lado del cual había una llanura en la que el enemigo tenía
sus provisiones, el ejército cayó sobre estas llanuras, apoderándose de ellas y de las provisiones de los almacenes y saqueándolo todo: luego destruyeron cuanto encontraban al paso de poblados y alquerías, y se volvie-
ron ricos y victoriosos».
“La Montaña de los Madjus” (año 825), “adoradores del fuego” que se cita en el
texto, puede tener relación con algunas cumbres en las que se encenderían
hogueras para comunicarse entre sí los habitantes del país. Esta costumbre
está constatada en algunos lugares de la península y, en el caso de Bizkaia,
es especialmente significativa porque sabemos que el máximo órgano que
gobernaba el territorio, las Juntas Generales del Señorío, se convocaban
hasta el siglo XV por el procedimiento de enviar unos voceros o avisadores
a las cumbres de los cinco montes más estratégicos del territorio, en lo alto
de los cuales tañían sus cornetas y encendían una hoguera. Estas señales visuales y acústicas en las cumbres del Sollube, Oiz, Gorbea, Ganekogorta y Kolitxa anunciaban la Asamblea o Batzarra que se celebraba bajo el árbol de Gernika.
El monte Sollube, de 680 m de altitud está situado exactamente encima de Busturia, siendo perfectamente visible desde la ría de Mundaka-Gernika.
Teniendo en cuenta que todos los datos señalan a Busturia como la princi-
pal factoría vikinga de la costa vizcaína, precisamente en la llanura que se
forma entre la ría y el monte Sollube, pensamos que Djabal al-Madjus, «la montagne des adorateurs du feu» que cita Ibn Haiyan, puede identificarse con ese monte bocinero. La sangrienta batalla habría tenido lugar en el ac-
tual barrio de Altamira y su principal consecuencia habría sido la expulsión
de los nórdicos de los enclaves que ocuparían en nuestra costa como Busturia, Mundaka o algunas atalayas para vigilar el ancho mar como Albonica, Burgó ó Gaztelugatx. El botín obtenido compensaría las derrotas sufridas ese mismo verano por las dos columnas musulmanas que se dirigieron a saquear Galicia y el norte del actual territorio portugués, guardando los cronistas musulmanes el excelente recuerdo que les hizo denominar
esta campaña ghazwat al-fath, «la expedición de la victoria».
El gobierno del territorio vicaíno se ha realizado desde hace siglos por las Juntas Generales, que reunían un representante de cada localidad, decidiendo libre y democráticamente los asuntos de Bizkaia. En nuestra opinión esta organización democrática, en clara oposición con las sociedades feudales de su entorno, el modo de convocar la Asamblea o Batzarra en la ciudad santa de Gernika encendiendo hogueras en los montes y tocando la bocina en los llamados “montes bocineros”, las asambleas vecinales para elegir representantes y otras características, pueden tener una clara influencia vikinga.
Muchos investigadores que han estudiado el derecho foral de Bizkaia señalan que presenta similitudes con el derecho noruego-islándico. En este sentido, una de las conclusiones finales del XI Congreso de Estudios Vas-
cos (1991, 38) se inicia con las siguientes palabras del ilustre jurista Adrián Celaya: «el Derecho Vasco es un Derecho Europeo, aunque con su propia identidad. Se formó en el entorno cultural de la Península Ibérica, con in-
dudables influencias romanas, pero presenta también rasgos genuinamente europeos, incluso de signo germánico, que contrastan con la legislación castellana.
Además , en la sala de juntas de Gernika , hoy día existe un cuadro del s. XVI del Jaun Zuria , primer Señor de Bizkaia , de origenes Vikingos.
Dos de los reyes vikingos que gobiernan Dublín, entre los años 850 y 873
(Smyth 1977), son el danés Ívarr inn beinlausi y el noruego Óláfr inn hvíti cuyos nombres traducidos quieren decir Ívarr “el Culebro” (beinlausi significa “sin huesos”, “sin piernas” o “sin patas”) y Óláfr “el Blanco”. Parece que Óláfr inn hvíti recibe su calificativo de “blanco” por haberse conver-
tido al cristianismo mientras que Ívarr inn beinlausi, Ívarr “el Culebro”, fue pagano y acérrimo enemigo de los cristianos, rex paganissimus le denominan las fuentes inglesas. A este último le atribuye Smyth (1977, 66) una incursión que asoló las costas de la Península Ibérica entre 859 y 860.
Jon Bilbao (1982, 253) relaciona la leyenda de Jaun Zuria con estos personajes, afirmando categóricamente que «en la segunda mitad del siglo IX se establece en la ría de Mundaka una base vikinga que tiene relación con
los reyes vikingos de Dublín: Olafr el Blanco e Ivarr el Culebro».
La existencia de alguna factoría vikinga en la costa vasca tiene su lógica como base de operaciones y reaprovisionamiento de las oleadas de ataquesque se producen a partir del 844 y del 858 contra la Península Ibérica. Este
asentamiento podría haber estado situado en el de los episodios anteriores, o sea en Altamira de Busturia, en Baiona o en la desembocadura del Bidasoa.
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