13/05/2026
Una semana en Alicante que no vamos a olvidar fácilmente.
37 educadoras rumanas llegaron al Port Hotel de Alicante con muchas ganas de conocer de cerca cómo funciona la educación en España. Profes de infantil, primaria, secundaria y formación profesional, más cinco inspectoras de educación. Lo que nadie esperaba era que la semana iba a ser tan intensa, tan generosa y tan llena de conversaciones de las que te quedas pensando días después.
El lunes arrancamos en el CEIP Las Bayas, en Les Baies. Amelia, su directora, nos abrió las puertas del cole con una naturalidad que marcó el tono de toda la semana. Nati nos hizo el tour por el centro en inglés con una paciencia y un entusiasmo que no pasó desapercibido para nadie. Y Encarni, la profe de música, fue una de esas personas que te recuerda por qué este trabajo importa. Ver de cerca el trabajo que se hace en ese centro fue una de las cosas que más se llevaron los participantes en la maleta. Por la tarde, cierre perfecto: El Huerto del Cura en Elche, Patrimonio UNESCO. Porque aprender también pasa por salir al mundo.
El martes tocó el IES Santa Pola. Ernesto Martín, director del centro, nos recibió con generosidad y tiempo. Y dentro del instituto encontramos a María Isabel Sotoca, que lleva adelante proyectos de inteligencia artificial en el aula de una manera que dejó a más de una educadora rumana tomando notas a toda velocidad. Después, a pie hasta la dársena de Tabarkeras y barco a la Isla de Tabarca. Porque hay que cambiar el escenario de vez en cuando.
El miércoles fue el día de Granja Masphael, en Bacarot. Thomm nos guio por un proyecto de permacultura que conectó con muchas de las inquietudes que traían las participantes sobre educación al aire libre y sostenibilidad. Y entonces llegó el momento que nadie se esperaba: nuestra compañera de Promesas Esther Davó nos regaló una práctica de gratitud, conexión y sonoterapia que paró el tiempo durante un buen rato. De esas experiencias que no estaban en el programa oficial pero que se convierten en las que más recuerdas. Por la noche, en la sala del hotel, Marga Galisteo nos dio una sesión sobre el sistema educativo español que abrió un debate que no quería terminar.
El jueves por la tarde, literalmente a 50 metros del hotel, nos esperaba Aitana de Toro en el IES Radio Exterior. Coordinadora Erasmus+ del centro, Aitana es exactamente el tipo de persona que hace que los proyectos de intercambio tengan sentido. La conversación sobre lo que significan estos programas para los centros, para los docentes y para los estudiantes fue de las más honestas de toda la semana.
El viernes el grupo decidió por unanimidad conocer Valencia. Recorrimos el centro histórico, y quienes quisieron se acercaron al Oceanogràfic y a la Ciudad de las Artes y las Ciencias. A la vuelta, parada en Benidorm. Porque conocer el territorio donde estás, su historia, su arquitectura y su paisaje, también forma parte de cualquier proceso de aprendizaje que se tome en serio. Y ese día lo demostramos. Por la noche, de vuelta en el hotel, entrega de certificados para cerrar la semana como se merece.
El sábado por la mañana, maletas y aeropuerto. Treinta y siete personas que llegaron como grupo de trabajo y se fueron como algo más.
Gracias a Amelia, Nati y Encarni del CEIP Las Bayas por hacernos sentir tan bienvenidos. Gracias a Ernesto Martín y María Isabel Sotoca del IES Santa Pola. A Thomm y a Esther en Granja Masphael. A Marga por la honestidad de su sesión. Y a Aitana de Toro en el IES Radio Exterior por esa conversación al final del día que nos confirmó que estamos en el camino correcto.
Esto no es turismo educativo. Es trabajo real, hecho con ganas, por gente que cree que compartir lo que sabes hace mejor la educación en todos lados.
Nos vemos en el siguiente proyecto.