Proyecto Terra Alicante

Proyecto Terra Alicante 🌿 Proyecto Terra · Arquitectura Sin Fronteras
🏛️ Activación social del Paisaje Cultural de la Huerta de Alicante

31/08/2026Terracult  #04Mucho antes de que hubiera vino, hubo que traer el agua.En una tierra donde cada gota parecía de...
31/08/2026

31/08/2026
Terracult #04

Mucho antes de que hubiera vino, hubo que traer el agua.
En una tierra donde cada gota parecía destinada a desaparecer, generaciones enteras aprendieron a almacenarla, conducirla y aprovecharla. Levantaron presas y azudes, abrieron acequias y convirtieron un territorio árido en una huerta fértil.

Entre aquella agua y aquella tierra crecieron las viñas.

El vino de Alicante llegó a ser tan importante que, en 1510, Fernando el Católico reconoció su protección frente a la entrada de vino forastero. Durante siglos, la Huerta y el vino compartieron un mismo destino.

Hasta que, hace aproximadamente cien años, sus caminos se separaron. La filoxera y las grandes transformaciones del siglo XX acabaron alejando las viñas de un paisaje que durante siglos habían hecho suyo.

Y pasó más de un siglo.

El Fondillón había sido uno de los vinos más singulares y reconocidos de la Huerta de Alicante. También él estuvo cerca de desaparecer.

En el Vinalopó, Salvador Poveda Luz fue una de las personas que recuperaron su elaboración durante el siglo XX. Después, su hijo, Rafael Poveda, continuó aquella historia.

Años más tarde, Rafael Poveda y Andrés Pedreño decidieron acercarla de nuevo a la Huerta de Alicante. En Torre Juana plantaron cepas de Monastrell y, con sus uvas, MG Wines comenzó a elaborar un vino destinado, después de muchos años de envejecimiento, a convertirse en Fondillón.

El 11 de mayo de 2022, Proyecto Terra presentó allí el Pacto por la Huerta de Alicante, una propuesta construida colectivamente para proteger su patrimonio, recuperar su paisaje y devolver a la Huerta un papel activo en el futuro de Alicante.

El vino elaborado con las nuevas viñas de Torre Juana acababa de cumplir su primer año en barrica.

Todavía faltaba mucho tiempo para que pudiera llamarse Fondillón. Pero quienes estaban allí pudieron probarlo bajo el mismo cielo y junto a la misma tierra en la que habían crecido sus uvas.

Porque el vino nunca llegó a desaparecer por completo. Algunas elaboraciones artesanales se resistieron al olvido y hoy existen también otros empeños valientes, como el de Finca Morote, que vuelve a plantar viñas y a elaborar su propio vino en la Huerta, allí mismo, en la finca donde nacen sus uvas.

Más de cien años después, la Huerta volvía a saber a vino.

Hace más de tres mil años, alguien ocultó un tesoro.Depositó decenas de piezas de oro, plata, hierro y ámbar en una gran...
27/08/2026

Hace más de tres mil años, alguien ocultó un tesoro.

Depositó decenas de piezas de oro, plata, hierro y ámbar en una gran vasija y la enterró en una rambla cerca de Villena. No sabemos quién fue. No sabemos por qué lo hizo. Ni siquiera sabemos si pensaba regresar algún día.

Desapareció aquella persona. Desapareció su mundo. El tesoro permaneció.

Hasta el 1 de diciembre de 1963.

Aquel día, después de horas excavando en la Rambla del Panadero, apareció la vasija. Eran aproximadamente las cinco de la tarde. Y ocurrió algo que hoy resulta especialmente emocionante: decidieron no tocarla. Durante dos horas permanecieron junto al hallazgo, ya de noche, esperando la llegada de un fotógrafo.

Querían conservar para siempre el instante en que aquel tesoro volvía a ver la luz después de más de tres mil años.

Después llegaron el estudio, la conservación y el museo. Y ocurrió algo todavía más importante: lo que alguna vez había pertenecido a alguien pasó a pertenecernos a todos.

Semanas más tarde, un ferroviario que conservaba en casa un brazalete encontrado tiempo atrás entre las gravas de aquella rambla decidió entregarlo después de que su hija reconociera su parecido con las piezas expuestas.

Sesenta y tres años después, alguien ha recorrido el camino contrario.

Por eso este robo duele tanto. No solo en Villena. Sentimos indignación, impotencia y humillación colectiva ante quienes son capaces de apropiarse de algo que pertenece a todos.

Y existe un temor aún peor: que las piezas puedan ser fundidas.
No se nos ocurre una forma más brutal de depreciar un tesoro: conservar su precio destruyendo todo su valor para siempre.

Conocemos demasiado bien esa confusión entre precio y valor. Llevamos años denunciando cómo se reduce el valor de la Huerta de Alicante al precio de su parcelación. Cambian la escala y las circunstancias, pero la pregunta permanece: ¿qué estamos dispuestos a destruir cuando decidimos que solo importa aquello que podemos convertir en dinero?

Ha llegado el momento de dejar de admirar al que se apropia, al que se salta las reglas, al que consigue lo que quiere sin importarle a quién perjudica o qué deja detrás. Este comportamiento merece todo nuestro rechazo. Ninguna cantidad de oro puede llenar el vacío de quien es incapaz de reconocer el valor de los otros y de aquello que compartimos.

Ojalá el Tesoro aparezca intacto y vuelva pronto a casa.
Mientras tanto, permanecen aquellas fotografías de 1963. Y permanece la historia de alguien que ocultó unas piezas hace más de tres mil años; de quienes esperaron dos horas antes de tocarlas para conservar aquel instante; de un hombre que decidió devolver un brazalete porque comprendió que ya no era suyo.

Nuestras historias no nos las pueden robar.

Conocerlas, compartirlas y transmitirlas nos recuerda que hubo otros antes y habrá otros después. Y que construir juntos desde lo que somos y desde lo que fuimos sigue siendo una poderosa forma de imaginar el futuro.

La memoria permanece.

Collage contemporáneo fotos de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

🐚 FAUNA DE LA NOSTRA COSTA · ISota la superfície de les cales del Cap de l’Horta, la platja de Sant Joan-Muchavista i le...
27/08/2026

🐚 FAUNA DE LA NOSTRA COSTA · I

Sota la superfície de les cales del Cap de l’Horta, la platja de Sant Joan-Muchavista i les aigües de Tabarca s’amaga un paisatge ple de formes, colors i vida.

La donzella, el cavallet de mar, el salmonet de roca i el fadrí són quatre dels habitants més característics dels nostres fons somers. Alguns naden entre les roques il·luminades; altres busquen aliment sobre l’arena o es mimetitzen entre les praderies de posidònia.

Un patrimoni natural tan pròxim com, sovint, desconegut.

Conservem i valorem la biodiversitat de la nostra terra.

En un món on la il·legalitat aflora a plena llum del dia, sempre és de nit.
25/08/2026

En un món on la il·legalitat aflora a plena llum del dia, sempre és de nit.

LA REVOLUCIÓN DE LAS TARTERASComo bien sabía Napoleón, las guerras se ganan en la cocina.Y este verano, a la guerra por ...
23/08/2026

LA REVOLUCIÓN DE LAS TARTERAS

Como bien sabía Napoleón, las guerras se ganan en la cocina.
Y este verano, a la guerra por la vivienda se ha sumado otra por el espacio público. En Valencia y Palma de Mallorca se está reavivando una pregunta muy sencilla de formular y bastante más difícil de contestar:

¿A quién pertenece la ciudad?

En la Malvarrosa, una costumbre de toda la vida —sacar mesas, sillas y fiambreras para cenar a la fresca— ha acabado en el centro de la discusión. Mientras se renuevan los restaurantes y se prepara la transformación del paseo marítimo, algunos hosteleros han pedido delimitar estas cenas y alejarlas de sus establecimientos por razones de limpieza, higiene e imagen turística.

En Palma la historia es distinta y más compleja. Los Sopars a la Llesca han llevado mesas, sillas y fiambreras hasta algunos de los espacios más turistificados de la ciudad, incluido el mirador de la Catedral.

Y el 26 de julio, otra iniciativa distinta, la gran manifestación contra la saturación turística, reunió a decenas de miles de personas. Su final sí se fue de las manos: lanzamiento de objetos, cargas policiales y ocho heridos.

Algo se está moviendo.

España lleva décadas viviendo del turismo. Alicante, desde luego, también.

El problema es que su crecimiento sin suficiente regulación ni límites empieza a hacer que mucha gente se haga la misma pregunta: sí vivimos del turismo, pero ¿por qué empieza a resultar tan difícil vivir aquí?

Y este verano se ha sumado el calor.

Un verano asfixiante que nos recuerda algo elemental: una ciudad no solo tiene que ser atractiva para quien llega. Tiene que poder ser vivida en enero, en abril y también en agosto.
Sombra. Árboles. Agua. Refugios climáticos. Lugares donde encontrarnos. Calles y plazas preparadas para el clima que ya tenemos y para el que viene.

En este contexto abrazamos la Revolución de las Tarteras.
Una revolución que no va contra nadie y, en realidad, va contra casi todo. Porque a estas alturas parece revolucionario reivindicar algo tan transgresor como el equilibrio.

Y algo todavía más ingenuo:
salir a la calle con una fiambrera y un abanico.
Una tortilla. Unas croquetas. Una ensalada. Una silla plegable.

Sentarnos juntos. Conocer al vecino. Hablar también con quien ha venido de vacaciones. Compartir la ciudad en lugar de disputárnosla.

Desde Terra brindamos con nuestras hermanas Valencia y Palma y dejamos una idea encima de la mesa.

A todas esas asociaciones, colectivos y personas con las que llevamos mucho tiempo hablando, pensando y defendiendo otra manera de hacer ciudad:

¿Cuándo quedamos?

Cuando la naturaleza transforma lo vulgar en belleza, nos recuerda que habitamos un mundo que sigue siendo maravilloso. ...
20/08/2026

Cuando la naturaleza transforma lo vulgar en belleza, nos recuerda que habitamos un mundo que sigue siendo maravilloso. 🐌

Este otoño, Proyecto Terra viaja a Liubliana. 🌍Los próximos 5 y 6 de octubre participaremos en Urban October 2026, organ...
18/08/2026

Este otoño, Proyecto Terra viaja a Liubliana. 🌍

Los próximos 5 y 6 de octubre participaremos en Urban October 2026, organizado por la Faculty of Design de Liubliana, un encuentro internacional que reunirá a profesionales, docentes y estudiantes de distintos países europeos en torno al diseño, la ciudad y las nuevas formas de habitar.

Lo haremos con ROOTS, una propuesta desarrollada junto a la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Alicante (EASDA) que parte de una pregunta muy vinculada al trabajo que llevamos años desarrollando en la Huerta de Alicante:

¿Cómo podemos diseñar espacios que nazcan del territorio en lugar de imponerse sobre él?

La Huerta de Alicante será nuestro territorio de trabajo: un paisaje cultural olvidado desde el que explorar, junto a estudiantes internacionales, las relaciones entre paisaje, identidad, recursos, comunidad y formas de habitar, desde la escala territorial hasta el diseño de un lugar concreto.

Nos hace especial ilusión llevar hasta Eslovenia una experiencia nacida aquí, compartirla con jóvenes de distintos lugares de Europa y comprobar hasta dónde pueden viajar unas raíces cuando empiezan a crecer.

From Alicante to Ljubljana. 🌱

Programa:https://fd.si/wp-content/uploads/2026/07/Urban-October-Program-2026.pdf

Hubo un tiempo en que la Playa de San Juan era, sobre todo, verano.Fuera de temporada, la playa se quedaba casi desierta...
16/08/2026

Hubo un tiempo en que la Playa de San Juan era, sobre todo, verano.

Fuera de temporada, la playa se quedaba casi desierta y la parroquia funcionaba como uno de los pocos lugares donde encontrarse. El otro eran las piscinas de las urbanizaciones.

Eran los tiempos en que la catequesis y la postcatequesis permitían conocer a la gente del barrio y descubrir que después llegaban mayo, el calor y los trajes de baño, que despertaban algo más que la fe.

Los tiempos de la paga semanal de diez duros que te daban los abuelos en misa, los Tigretones y las Panteras Rosa. Los de construir cabañas en las parcelas vacías con los restos de aquellas obras que, año tras año, iban colonizando las calles.

Teníamos amigos de la primera y de la segunda quincena de julio. Y otros de la primera y la segunda de agosto. Hacíamos castillos de arena y vivíamos convencidos de que aquello no se acabaría nunca.

Hasta que llegaba septiembre.

Septiembre ponía punto final a los veranos eternos. Las familias volvían a la ciudad, los toldos se subían y los que quedábamos en la playa esperábamos que llegara el verano siguiente.

Hoy casi nada queda de aquella forma de vivirla. Pero permanece parte de su arquitectura: la Rotonda, el Club del Mar, Maralic... y esta extraordinaria parroquia de San Pedro, levantada entre 1969 y 1971.

Hormigón, acero, vidrio y luz para construir una iglesia radicalmente moderna. Una arquitectura que nada tiene que envidiar a algunas de las grandes obras brutalistas de la península y que conserva, entre otras piezas el magnífico Cristo de Vicente Agulló, suspendido junto al altar.

Después llegaron murales, vidrieras y otros añadidos que introdujeron lenguajes muy distintos al del edificio original. Quizá por eso sorprende todavía más descubrir lo audaz que fue aquella arquitectura. A veces, mirar la arquitectura de principios de los setenta produce una extraña paradoja: hubo momentos en que la sociedad —y hasta la Iglesia— parecían bastante más modernas que nosotros hoy.

Si queréis conocer mejor esta pequeña joya de la Playa de San Juan, obra de Ramón Benito Roces, os dejamos el texto que Andrés Martínez Medina preparó para la Fundación DOCOMOMO:

https://docomomoiberico.com/edificios/iglesia-de-san-pedro/

Fe, sal y chanclas.

Fotografías: Luis Argüelles

Hace ocho meses denunciábamos la desaparición de los eucaliptos que habían sobrevivido al intento de tala de 2018, frent...
14/08/2026

Hace ocho meses denunciábamos la desaparición de los eucaliptos que habían sobrevivido al intento de tala de 2018, frente a la Torre de Reixes. El dantesco despliegue de medios humanos y maquinaria pesada se produjo en presencia del alumnado del Liceo Francés, con quienes, por azar, teníamos concertada una visita a la Huerta de Alicante. Los niños estaban horrorizados al ver cómo se destruía el paisaje.

Sabemos que el eucalipto es una especie invasora y que su expansión debe gestionarse. Pero en una Huerta cada vez más desarbolada, aquel bosque maduro también prestaba servicios ecosistémicos difíciles de sustituir: un hito para caminantes, sombra contra el calor y un lugar de anidamiento para numerosas aves.

Lo que los promotores de esta iniciativa probablemente no tuvieron en cuenta es que el eucalipto lleva millones de años evolucionando para sobrevivir a incendios y grandes perturbaciones.

OCHO MESES DESPUÉS

Donde había troncos cortados, hoy encontramos decenas de rebrotes, algunos de casi dos metros de altura.
La naturaleza, a veces, tiene la última palabra.

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