15/09/2026
Hoy, nuestro campo de entrenamiento está un poquito más vacío. Nos falta un integrante.
Siempre que hablamos de compañeros, no distinguimos entre personas y perros: somos uno solo. Y así era nuestra relación con Quino, con quien llegamos desde muy lejos y a quien España recibió con los brazos abiertos.
Hemos trabajado mucho. Un perro que ha logrado muchísimo. Con muy poca edad, me llevó a competir en un Campeonato del Mundo, a estar presente en las máximas evaluaciones internacionales y en las de operatividad. Cientos de viajes, miles de kilómetros y muchos países recorridos. Tantos momentos, tantas experiencias y tantos recuerdos.
Hoy nos toca despedir a un compañero, a un amigo, a mi familia. Pero antes de eso, es momento de agradecer.
Están siendo días muy duros, tristes y largos; tan largos como los miles de mensajes de apoyo y cariño que he recibido a lo largo de esta semana. Han sido miles de personas las que se han volcado a colaborar, escribir, compartir y preguntar por Quino. Jamás olvidaré todo lo que han hecho por nosotros.
Dicen que, quien pisa fuerte, deja huella. Y así fue. La despedida de Quino me ha dejado un vacío inmenso, difícil de llenar, pero también servirá para reflexionar sobre nuestro trabajo, sobre el cuidado de los perros de rescate, sobre el riesgo que implica esta labor y sobre el amor que existe entre un guía y su perro.
Sin extenderme más, quiero hacer llegar mi agradecimiento a todos y cada uno de ustedes: compañeros de IAE, unidades caninas de España y todo el mundo, medios de comunicación, familia, a los veterinarios que dieron todo hasta el último minuto y a todas las personas que escribieron, colaboraron, compartieron y estuvieron pendientes de Quino.
Gracias a todos.
Quino ya no estará físicamente a nuestro lado en el campo de entrenamiento, pero su huella permanecerá para siempre en cada uno de nosotros y en todo aquello que construimos juntos.
Pancho