El Mensaje de Silo de Alcalá de Henares

El Mensaje de Silo de Alcalá de Henares En El Mensaje, trabajamos por el desarrollo del Espíritu humano, por la superación de las contradicciones, de la violencia y del sufrimiento en general.

03/05/2026

Referencias en la niebla:
El registro interno como brújula ante la desinformación.

Son momentos de bulos, de mentiras. Cualquiera que desee arrimar el ascua a su sardina puede, utilizando las redes sociales, mentir sabiendo que muchos de los lectores no harán nada por cotejar lo dicho.
Los que dicen verdades están expuestos a ser maltratados informativa y socialmente por quienes, sin tener un mínimo de coherencia, saltan a la palestra mintiendo sin que ello les suponga un problema.
Ante esto, hay una inmensa mayoría que, sin reversibilidad, coge estas mentiras y las devuelve al mundo amplificadas y deformadas, como si la mentira no llevara ya la deformación en sí misma. Cuando voy a la montaña y me pierdo, siempre busco referencias. Esto lo aprendí hace mucho tiempo.
Pero también reconocí que hay referencias que me producen bienestar y otras que, aun siéndolo, me hacen no fiarme por el tipo de registros que provocan.
Esta es época de referencias. Los medios dan referencias siempre, evidentemente transmitiendo lo que la empresa quiere: “bajar línea”. No olvidemos que el periodismo actual es, ante todo, una empresa.
Y ya, si nos vamos adentrando en el terreno de lo cotidiano, cada persona con la que nos encontramos da su opinión sobre las cosas como si, al levantarse por la mañana, hubiera tenido una “inspiración”, sin recordar que dicha ocurrencia la vio en TV el día anterior, luego la tomó como suya y posteriormente la vomitó en su medio inmediato.
¡Todo con un nivel atencional mínimo, pésimo!
Es interesante el cotejo de la información, poder ver lo que dicen unos y otros sobre lo mismo. Ahí se ve claramente quién paga la tinta y a qué objetivos sirve.
Recuerdo una noticia de hace muy poco. La televisión decía que Putin iba a dejar de suministrar combustible a la UE y lo daban como un: “¡Qué malo es este tipo, ahora nos deja sin petróleo!”.
Cotejando la información, encontré que fue Europa quien afirmó: “La UE ha establecido legalmente el año 2027 como la fecha límite para eliminar por completo las importaciones de gas ruso (bajo el plan REPowerEU). Además, Bruselas planea introducir nuevas restricciones severas este mismo mes (mayo de 2026)”.
Putin, por su parte, dijo en declaraciones hechas el 5 de marzo de 2026: “Rusia se adelanta al cierre: si la UE ya ha decidido dejar de comprar gas ruso para 2027, Rusia considera que podría ser más ventajoso 'cortar el grifo' ahora mismo de forma voluntaria”. Aseguró que Moscú prefiere posicionarse ya en los mercados asiáticos, que están creciendo, en lugar de esperar a que Europa termine de sancionar sus productos.
Declaraciones del 5 de marzo de 2026. Rusia solamente se adelantaba a esta decisión de la UE.
¿Qué diferencia, no? ¿Manipulación? Para muestra, un botón.
Se puede rastrear esta noticia por las agencias de varios lugares y ver cómo el tratamiento de la información es de todo menos “objetivo”. Lo dicho: arrimar el ascua a su sardina.
Pero no todo el mundo tiene la posibilidad de cotejar información, que sería lo deseable. Inmersos en lo cotidiano, muchas veces ponemos la radio o la TV y dejamos que nos cuenten lo que quieran, ya que es cómodo y uno a veces solo quiere prestar oídos y nada más.
¿Qué podríamos hacer para tener un mínimo de seguridad, algo que nos haga subir la ceja con un “esto huele a azufre”?
Como siempre, los humanistas no tenemos otra opción que apelar al registro que nos producen las cosas, situaciones, etc. Y así le decimos a la gente: que apelen a sus registros, pues ese es un indicador más fiable que la TV o la prensa escrita.
¿Qué tipo de registro me produce una noticia como la anterior, contada solamente desde un punto de vista? Es claro que desasosiego. Sin entrar a describir las posibles imágenes o imaginaciones que provoca en mí ese tratamiento de la noticia, ayuda a dirigir mi mirada hacia cierto punto, quitándola de otro. En uno, los rusos son los “malos”; en el otro, los “malos” son otros.
Quizá alguien pueda pensar que tomar como referencia lo que sentimos ante las noticias, bulos, etc., puede falsear la realidad. Es cierto, no me voy a alejar mucho de esta opinión pero, ¿tenemos otra opción?
Ir a mi propio registro sin tener mucha experiencia en ello no es fácil. Por supuesto que me puedo equivocar, pero, con el tiempo, ese buscar lo que me pasa por dentro ante lo que el medio me lanza ayuda a estar más atento y a saber diferenciar lo que puede ser de lo que es falso y mentiroso.
Con el tiempo, dejo de estar atrapado por la mentira y el bulo y me siento más liberado de ataduras, pues puedo ir cotejando internamente. Incluso consigo, abandonando todo temor, estar calmado ante lo que veo y no dejarme llevar por miedos que solo están en mi imaginación y en la pluma de los trabajadores a sueldo de la violencia.
En la montaña, encontrar una buena referencia siempre nos produce alivio; hay un posible camino. De esto hablo: de aprender a diferenciar lo que nos sume en el miedo de lo que nos da posibilidades.
En el contexto actual, someter a las poblaciones a miedos y temores nos hace ir como pollos sin cabeza de un lado para otro. No queda otra que anteponer a eso el mirar lo que nos produce una cosa o la otra y empezar a poner en duda mucho de lo percibido.
Fernando Montalbán 03/05/2026

08/04/2026

EL ENFADO por Fernando Montalbán.

Llevo mucho tiempo queriendo escribir esto.

Hoy, me atrevo. Me atrevo porque antes de hacerlo tengo que tenerlo claro en mi cabeza, comprenderlo, aunque sea un poco.
Me relaciono con mucha gente.
Gente variopinta: de derechas, de izquierdas, creyentes, ateos, en fin, mucha gente.

Es claro que mi marco interpretativo de la relación humana no se basa en las tipologías descritas antes. No me interesan lo más mínimo teniendo en cuenta que esos “sentires” dejan de serlo muy rápidamente según las circunstancias que a cada uno le muevan o lleven.

En general son personas a las que aprecio, no por el bando en el que militan o están, sino por un algo que veo en ellas que me despierta algo. A veces curiosidad, otras ternura, otras necesidad de protección, etc.

Personas que tienen la costumbre de querer arrastrarme a un bando que para mi dejó de tener sentido hace mucho tiempo, a la luz de trabajos, para mi más interesantes como son la búsqueda del sentido que tiene esta vida que, hoy por hoy vivo y ese proyecto de Humanizar la tierra, regalo de Silo en este momento histórico.

Este escrito lo hago al observar en muchas de estas personas una cierta irritación, enfado que, cada día más, sale a flote en las conversaciones de café con leche que vamos teniendo. Porque en las conversaciones “serias” se mantiene escondido y no da la cara. Cosa que me alivia bastante.

Esta irritación que vengo observando tiene, a primera luz, unos culpables que según el bando al que uno adscriba serán de un modo u otro o simplemente contrarios.
Los culpables de Pepe, son los buenos de Juan y así siguiendo. Todo muy “interesante”.

Veo esta cólera entre dientes, siento como murmura, como me mira con ganas de saltar y apoderarse de mí también.

Tengo que ser sincero, ese mismo enfado también anida en mí. Pero, por mi parte, lo tengo controlado, lo ato en corto y cuando lanza un: “aquí estoy”, nos miramos y entonces se esconde de nuevo en esa perrera que todos llevamos dentro en la que nuestros “animales feroces” viven de un modo más o menos alimentado.
Intento darle poco de comer, ya que es muy voraz y cuanto mas le doy, mas se empeña en morder mi cuerpo buscando saciarse del todo, cosa que nunca ocurre. Por ahí explico alguna enfermedad.

Como decía veo este cabreo en mis amigos de alrededor. Y me pregunto ¿Cómo es que personas a las que tengo afecto tienen tanta “mala leche” acumulada?

No se, si saber la causa de este enfado, por ahora sin calificativos, sin apellidos, sea de interés en este escrito. La pregunta que yo me hago, pregunta y afirmación es: ¿no es anterior a todo culpable sobre el que descargamos su ira?

Si cambian las tornas, ¿no aparecerá de nuevo en aras de un nuevo culpable sobre el que hincar el diente?

Salta de pronto, sin venir a cuento, en personas que luego no son tal cual esa emoción se muestra. Personas que lo dan todo cuando necesitas algo, personas capaces de asombrarse por lo nuevo y de compadecerse del mal ajeno tendiendo una mano.

En mi sí es un estado de ánimo atemporal y milenario, una furia que a veces dudo corresponda con algún hecho biográfico y no forme parte de mi cultura, de mis ancestros, que haya venido navegando a través del tiempo para instalarse en mis tripas a modo de “solitaria” que le va comiendo a uno por dentro.

Sea como fuere, al final anidó en mí y también forma parte de esa larga cadena de nidos humanos que van dando cobijo a esta… cosa enfadada.

Con este escrito solo quería decirles a mis amigos iracundos, que no viene mal poner atención a ese enfado que salta al hilo de un “culpable” del momento presente, que se me antoja a mi el causante de todos mis males.

Y poner de manifiesto que esos culpables, que como gatillos disparan mi enfado hoy, mañana serán otros y luego otros muy distintos sino los contrarios, justo a esos a los que hoy admiro.

Que ese disgusto es anterior a todo esto. Que tal vez en algún momento de la biografía, encontró lugar y hueco para pasar esta vida conmigo y proporcionarme malos pensamientos, malos sentires y algunas veces…malas acciones.

Solo llamar la atención en un intento de separar el enfado como registro personal en el que estoy inmerso, estado de ánimo, de aquellos a los que yo responsabilizo queriendo creer y pensar que son los culpables, los sujetos de la oración y no estar viendo que el sujeto de la oración en este caso es elíptico, está escondido en mis entrañas, esperando a saltar cuando tiene hambre de ira o venganza, o teme algo.

Nada más, solo eso.

Que se ve fundamentada la cosa de prestar atención no solamente a lo que viene de fuera, también a lo que viniendo de dentro y ser viejo como arena del desierto, anda ahí agazapado ladrando a la luna haciéndola culpable de no se sabe bien que cosas.

Que el enfado que vivimos no es de ahora, tal vea ahora se esté sobrealimentando por la situación que nos toca vivir, nuestra circunstancia.
Que esa ira es muy antigua y verla, comprenderla, hará mucho por ayudar a que este mundo sea recinto de paz y no arena de combate de unos seres humanos que sin saberlo son dirigidos por enfados que no se ven, pero actúan.

Solamente eso, en este día que como muchos otros, se presenta como oportunidad de sentirnos bien y dar lo mejor a quienes nos rodean.

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