16/06/2026
Esta semana se han apagado dos luces muy especiales en la protectora, y nuestros corazones están un poco más vacíos.
Félix, nuestro querido border collie de 14 años, llegó a nosotras después de una vida llena de amor. Su humano, con quien había compartido aventuras, viajes en autocaravana y una vida feliz, falleció de forma repentina. A su edad, empezar de nuevo no era fácil. Los cambios le pesaban y la ausencia de quien había sido su familia durante toda una vida se notaba en su mirada. Pero poco a poco, con paciencia y mucho cariño, consiguió adaptarse. En sus últimos meses intentamos darle todo lo que merecía: tranquilidad, respeto y mucho amor. Y aunque nos hubiera gustado que su historia con nosotras hubiera sido más larga, nos consuela saber que nunca volvió a sentirse solo.
Y después está Piccolo. Nuestro pequeño terremoto. Llegó siendo apenas un cachorro y durante cuatro años llenó el refugio de travesuras, juegos y momentos que todavía nos hacen sonreír entre lágrimas. Era imposible despistarse con él; siempre había alguna trastada en marcha y siempre conseguía sacarnos una sonrisa. Pícaro, divertido y con un corazón enorme, Piccolo tenía esa forma tan especial de hacerse querer que solo tienen los seres más auténticos. Los fallos renales nos lo han arrebatado demasiado pronto, pero jamás podrán llevarse todos los recuerdos y el amor que dejó en cada uno de nosotras.
Dos vidas muy diferentes. Dos despedidas demasiado cercanas. Pero una misma certeza: ambos fueron queridos y ambos dejan una huella imposible de borrar.
Nos gusta pensar que ahora Félix vuelve a recorrer caminos infinitos junto a su humano, y que Piccolo corretea feliz, haciendo de las suyas, esperándonos al otro lado del arcoíris.
Siempre os recordaremos.
Corred libres, pequeños. 🌈🐾
Hasta que nos volvamos a encontrar.