09/01/2026
En un país marcado por una prolongada desaceleración económica, una población envejecida y cambios profundos en la estructura social, Japón ha visto emerger un fenómeno inesperado con impacto real en el consumo y el bienestar emocional: los gatos.
El término Nekonomics (ネコノミクス), una combinación de neko (gato) y economics (economía), comenzó a utilizarse a mediados de la década de 2010 para describir el crecimiento sostenido del mercado vinculado a los felinos. Lo que en un principio fue percibido como una curiosidad cultural se ha consolidado con el paso de los años como un sector económico de peso.
Según estimaciones del economista Katsuhiro Miyamoto, el impacto económico del Nekonomics alcanzó en 2024 cerca de 2,9 billones de yenes, equivalentes a aproximadamente 19–20 mil millones de dólares, una cifra que engloba el gasto en alimentación premium, productos especializados, servicios veterinarios avanzados, seguros para mascotas, cafés temáticos, publicaciones, turismo, eventos y colaboraciones comerciales centradas en gatos.
A diferencia de otros segmentos del consumo, el mercado felino ha mostrado una resiliencia notable, incluso en contextos de inflación y estancamiento salarial. Empresas del sector señalan que los dueños tienden a mantener o incluso aumentar el gasto destinado a sus mascotas, considerándolas parte esencial del hogar.
Uno de los casos más representativos de este fenómeno fue el de Tama, la gata nombrada jefa de estación en la línea ferroviaria Kishigawa, en la prefectura de Wakayama, en 2007. Su presencia no solo salvó a la línea de una posible desaparición, sino que generó un impacto económico estimado en más de mil millones de yenes durante su primer año, equivalentes a unos 7–8 millones de dólares, convirtiéndose en un referente de revitalización regional basada en el turismo.
Desde entonces, el modelo se ha replicado en distintas partes del país, integrando animales como símbolos locales para atraer visitantes y reforzar la identidad comunitaria, especialmente en zonas rurales afectadas por la despoblación.
El auge del Nekonomics también refleja un cambio profundo en la relación entre los japoneses y las mascotas. En la actualidad, los gatos superan a los perros como animales domésticos más comunes, con más de nueve millones registrados. Su popularidad se explica, en parte, por su adaptación a viviendas pequeñas, su menor demanda de tiempo y su compatibilidad con estilos de vida urbanos y solitarios.
Este fenómeno está estrechamente vinculado a transformaciones sociales más amplias: el aumento de hogares unipersonales, el retraso del matrimonio, la baja natalidad y el envejecimiento de la población. Para muchos adultos mayores, personas solteras y jóvenes profesionales, los gatos cumplen un rol emocional que va más allá de la compañía.
Diversos estudios realizados en Japón señalan que la convivencia con gatos puede contribuir a reducir el estrés, la ansiedad y la sensación de soledad, factores especialmente relevantes en una sociedad con largas jornadas laborales y altos niveles de aislamiento social.
En este contexto, el Nekonomics no debe entenderse únicamente como una tendencia de consumo, sino como un indicador social. En una economía madura y una sociedad en transformación, los gatos se han convertido en un vínculo entre bienestar emocional, identidad cultural y actividad económica, demostrando que incluso fenómenos aparentemente pequeños pueden generar impactos duraderos y estructurales.