Legio IX Hispana

Legio IX Hispana Recreación historica de la Legio IX Hispana.

09/03/2025

Esto no es una película, es una recreación histórica en Nimes. Espectacular.

De nuestro paso por Roma, visita obligada para todo amante de la historia y de los ejércitos romanos. En los próximos dí...
22/11/2023

De nuestro paso por Roma, visita obligada para todo amante de la historia y de los ejércitos romanos. En los próximos días publicaremos sobre la Columna de Trajano, todo lo que nos enseña y lo que en ella descubrimos!

HISPANIA ANTES DE LOS ROMANOSIBERIA, SEGÚN ESTRABÓNEn el año 29 a. C. el geógrafo e historiador griego llamado Estrabón ...
22/07/2023

HISPANIA ANTES DE LOS ROMANOS

IBERIA, SEGÚN ESTRABÓN

En el año 29 a. C. el geógrafo e historiador griego llamado Estrabón escribió una obra llamada Geographiká (Geografía) y en ella, a través de varios libros que han llegado hasta nuestros días, hace una detallada descripción de los lugares y pueblos de lo que era entonces el "mundo conocido". Entre estos escritos se encuentra uno con el título de "Iberia" y en él se describe tanto la geografía, como a los habitantes de aquella inhóspita y casi desconocida península antes de la llegada de los romanos. Aunque nunca estuvo en la península Ibérica, el geógrafo griego Estrabón compuso, en época del emperador Augusto, la primera descripción de estas tierras que ha llegado hasta nosotros. Pero obtuvo de sus predecesores las informaciones necesarias sobre su geografía: las dimensiones de sus costas, las ciudades principales que las jalonaban, los límites de algunas regiones del interior como Celtiberia y la forma de vida de sus gentes. Sin embargo, Estrabón mantuvo una postura crítica hacia sus predecesores, como muestran sus comentarios irónicos acerca de la credulidad excesiva de Artemidoro en su descripción del Promontorio Sagrado (el cabo de San Vicente, en Portugal) o sobre las exageraciones de Polibio y Posidonio, que contaban las numerosas aldeas que poblaban el territorio como verdaderas ciudades para engrandecer, de este modo, las hazañas de sus patronos romanos.

Según cuenta Estrabón los íberos eran de mediana estatura, morenos y enjutos; muy caballerosos, leales, de carácter indomable y muy buenos guerreros aunque también eran "indolentes, perezosos y odiaban todo lo extranjero. A los guerreros los describe así:

"... Los Íberos son muy guerreros, son peltastas (soldados de a pie) usan la jabalina, la honda, y el puñal. La infantería lucha junto a la caballería. Dos guerreros montan un mismo caballo, uno se baja y combate a pie. Los caballos saben ponerse de rodillas cuando se les ordena..."

De las mujeres dice:

"... Las mujeres trabajan la tierra y paren en el mismo campo, bajo un árbol y luego siguen trabajando..." ; "... El esposo es el que dota a la mujer y son la hijas quienes heredan y eligen las esposas para sus hermanos..." Y añade: "... tales costumbres apuntan a una ginecocracia (gobierno donde mandan las mujeres ) que no puede llamarse civilizada..."

Otras cosas que cuenta Estrabón sobre los íberos:

"... Arrojan desde lo alto de las rocas a los condenados a muerte, lapidan a los parricidas y exponen a los enfermos en los caminos , para que puedan recibir los consejos de los viajeros que hayan tenido la misma enfermedad..."

También cuenta que casi todos los pueblos de Iberia se sirven de la escritura "... la cual no es uniforme, porque no hablan los habitantes las mismas lenguas" y también es corriente el uso de monedas.

Escribe sobre la Turdetania, culta y rica en recursos terrestres y marítimos, regada por el Betis y muy romanizada. Habitada por los turdetanos que eran grandes navegantes con sus naves, las mayores que llegaban a Roma.

"... Los más cultos de los íberos son los Turdetanos (descendientes de los tartesios) " "...Los Turdetanos tienen muchos ríos salados por lo que han desarrollado la industria del salazón". "... En la Turdetania no hay animales dañinos a excepción de las liebres que es una plaga que afecta a toda la península."

Respecto a los íberos de las Baleares, dice: "Los moradores son de carácter pacífico. Son diestros en el manejos de la Honda de las que usan tres de diferentes tamaños, que se ponen en la cabeza, y las utilizan para larga , media o corta distancia, según su tamaño. Desde niños se acostumbran a manejarlas y es costumbre que los padres nieguen el pan a sus hijos hasta que no den por lo menos una vez en el blanco elegido...."

La minuciosa descripción de la costa mediterránea peninsular contrasta con la de los espacios interiores, mucho menos definidos. Su descripción contrapone claramente las regiones meridionales y levantinas, que habían recibido el impacto de la romanización, con casi todo el interior peninsular, un territorio mucho más agreste, primitivo y salvaje, que a pesar de la conquista todavía conservaba sus formas ancestrales de vida. Así, en contraste con el sur y el Levante, las regiones del norte y del interior ofrecen un panorama completamente diferente, con una topografía áspera y difícil que incluye montañas, bosques y llanuras de suelo pobre, lo cual dificulta la práctica de la agricultura tanto como las comunicaciones, favoreciendo el aislamiento de sus habitantes, cuya pobreza los había abocado al bandidaje desde mucho tiempo atrás. Estas gentes practican unas formas de vida que parecen haber quedado detenidas en el tiempo, a diferencia de las regiones meridionales y levantinas, que evolucionaron gracias a la presencia sucesiva de pueblos como fenicios, griegos, cartagineses y romanos.
Estrabón destaca las costumbres guerreras y las bárbaras formas de predicción entre los lusitanos, mediante la inspección de las entrañas de los prisioneros.

"La Lusitania está habitada por cincuenta tribus. Aunque el país es, en parte, rico en frutos y en ganado, en oro y plata, la mayoría de sus habitantes preferían el oro al cultivo de la tierra y vivían en continuas guerras entre sí y con sus vecinos del otro lado del Tajo."

Menciona la dieta de los habitantes de las montañas cantábricas a base de pan de bellotas, mantequilla y cerveza, sus danzas en común, dando saltos y poniéndose en cuclillas o cogidos de la mano (en algunas de las cuales también participaban las mujeres), sus sayales negros y sus vestidos floreados, y su tratamiento de los condenados a muerte arrojándolos desde un peñasco.

Destaca extrañas costumbres como el repugnante hábito de lavarse los dientes con o***a envejecida en cisternas, el hecho de dormir en el suelo o sobre lechos de paja, y la manera de dejarse el cabello largo como las mujeres. Algunos pueblos, como los galaicos, a los que considera muy valientes, no poseían dioses, y otros, como los celtíberos y sus vecinos del norte, hacían sacrificios a un dios sin nombre durante las noches de luna llena. Otros, como los cántabros, se entregaban con un insensato entusiasmo a la muerte antes que caer en manos de los romanos, y entonaban himnos de victoria mientras eran crucificados.

Estrabón, nos muestra un territorio muy diverso, que según él ha pasado de la barbarie a la civilización gracias a la conquista romana. Roma había terminado con las acciones de bandidaje sobre los territorios más prósperos y había impuesto por doquier las condiciones para la paz, con la reorganización del territorio, la fundación de nuevas ciudades y la construcción de grandes vías de comunicación.

Fuentes:

Geografía de Iberia. Estrabón. Trad. de Javier Gómez Espelosín.

Los griegos en Iberia. A. J. Domínguez Monedero. Sílex, 2007.

El ruedo ibérico.

LOS ESCUDOS DE LOS LEGIONARIOS DEL IMPERIO ROMANODebido a que los escudos estaban construidos con materiales orgánicos, ...
20/07/2023

LOS ESCUDOS DE LOS LEGIONARIOS DEL IMPERIO ROMANO

Debido a que los escudos estaban construidos con materiales orgánicos, como la madera y el cuero, y reforzados con metales muy susceptibles a la corrosión, los restos de escudos que han llegado a nuestros días son muy escasos y generalmente incompletos.

El scutum augusta, de forma rectangular y semi-cilíndrica (plural scuta) se estandariza entre finales del siglo I a.C. y principios del siglo I con las reformas del ejército imperial de Augusto. Es la evolución final del scutum implementado en la República tras las reformas del siglo IV a.C., cuando el ejército romano abandona la formación de falanges por la de manipulos.

Los escudos no deben verse como una pieza única e independiente, ya que fueron diseñados para ser utilizados en conjunto a la Gladius.

Su tamaño no solo varía entre los diferentes períodos, también lo hace entre las diferentes legiones. Podemos establecer un tamaño estándar que va desde el hombro del legionario hasta la parte superior de su rodilla.

Uno de los detalles más significativos y representativos es el umbo -centro, «ombligo»- del scutum. Este es una protuberancia de hierro o latón cuya función principal era la de suministrar al legionario con una superficie voluminosa y contundente para poder abatir al contrincante que viniese de frente.

Algunos guerreros poseían umbos finamente decorados o con mensajes honrando a un compañero caído en batalla grabados sobre los mismos.

El scutum rectangular consta de varias capas de madera liviana pero a la vez resistente. Estas eran pegadas y sujetadas por un armazón de madera o latón sobre la cercanía de sus bordes internos. Un soporte estructural adicional era otorgado gracias al forro de cuero, que daba una excelente unión a los materiales. No todos los escudos estaban forrados en cuero ya que esto incrementaba considerablemente el costo del escudo.

Según las reconstrucciones se cree que los mismos pesaban alrededor de 10 kilogramos.

La evidencia arqueológica ha confirmado la existencia bordes metálicos que, en el combate, se convertían en un arma mortal. Uno de los materiales preferidos para realizar los bordes, cuando el presupuesto lo permitía, era el bronce.

Solían pintar sus escudos con colores y motivos dependiendo de la cohorte a la cual pertenecían. Esto ayudaba a que soldados de una misma cohorte puedan identificarse mutuamente y agruparse en caso de que la batalla sea caótica y se rompan las líneas.

Flavio Vegecio, escritor del Imperio romano, en sus Instituciones militares escribió lo siguiente:

“Para que los soldados, en la confusión de la batalla, no se separen de sus camaradas, cada cohorte tenía sus escudos pintados de un modo propio. El nombre de cada soldado se escribía, también, en su escudo, junto con el número de la cohorte y centuria a la que pertenecía”. Instituciones militares: libro II. Flavio Vegecio.

Durante los entrenamientos, por cuestiones de seguridad y economía, se utilizaban espadas de madera y escudos de mimbre similares a los usados en combate.

Agradecimiento por aportar su saber a www.imperium.org.

Antes de ir a   y amenazando lluvia, hemos tenido que adelantar la fecha de la cosecha. Pertrechado hasta con una   para...
31/05/2023

Antes de ir a y amenazando lluvia, hemos tenido que adelantar la fecha de la cosecha. Pertrechado hasta con una para poder volver a casa una vez caída la noche procedimos a la cosecha. También trajimos el para poder afilar la , ya que cuando esta bien afilada, es cuando cundo más la faena.



De nuestro gran amigo y recreador Marcvs Tvllio Tiro

LOS ROMANOS Y EL ACEITE DE OLIVA.El olivo siempre ha sido considerado como muy querido por los dioses y el propio Heracl...
15/12/2022

LOS ROMANOS Y EL ACEITE DE OLIVA.

El olivo siempre ha sido considerado como muy querido por los dioses y el propio Heracles blandía una rama con la que hacía brotar otras plantas de olivo. Para los romanos, la producción de aceite de oliva era tan importante que muchos escritores ilustres se ocuparon del proceso y de sus cualidades en sus obras. Entre los más famosos podemos recordar a Plinio el Viejo, Catón el Censor y Columela.

Dependiendo de varios factores, había diferentes calidades de aceite: desde el más preciado (Oleum ex albis ulivis), obtenido de aceitunas aún no maduras, hasta el más ordinario (Oleum caducum), extraído de aceitunas recogidas del suelo y ya maduras. Sin embargo, el aceite tenía un defecto importante: se estropeaba rápidamente y por esa razón los romanos preferían conservar las aceitunas y producir el aceite cuando se iba a consumir. La importancia del aceite también se refleja en el hecho de la existencia de un profesional para negociar su venta, el negotiator oleareus. Y en tiempos de guerra, los que poseían más de 2500 metros cuadrados de olivar estaban exentos del reclutamiento. Ni siquiera en estado de emergencia se permitía suspender la producción.

También es sorprendente que solo una pequeña parte del aceite consumido por los romanos era para uso alimentario. La otra parte se utilizaba para el cuidado e higiene del cuerpo, cosmética, iluminación, rituales sagrados y medicinas. Los deportistas, por ejemplo, solían rociar sus cuerpos con aceite para protegerse del sol e hidratar la piel. Después del entrenamiento, con el estrígil se quitaban la capa de aceite, polvo y sudor, y esta mezcla no se desechaba, sino que se guardaba en un frasco para uso medicinal. Esta pomada y otras similares, siempre a base de aceite de oliva, se utilizaban para curar heridas, úlceras, cólicos y fiebre.

Los legionarios también utilizaban mucho aceite, más que los ciudadanos comunes. De hecho, lo usaban como aliño, para la conservación de alimentos y para defenderse tanto del frío como del sol: se extendían una capa de aceite sobre la piel, y servía de aislante, pues defendía de los rayos del sol y también mantenía el calor cuando la temperatura era muy baja. Al respecto, Tito Livio cuenta que durante la Segunda Guerra Púnica, hubo una gran batalla en el río Trebbia, en diciembre, en pleno invierno; el frío era insoportable y entre otros factores, los cartagineses ganaron precisamente porque se habían rociado el cuerpo con aceite y esto los había mantenido calientes en comparación con los romanos que, al no utilizar aún esa técnica, padecieron mucho más tan bajas temperaturas.

Se calcula que un legionario romano consumía, en promedio, medio litro de aceite al día, una cantidad considerable. No obstante, los ciudadanos de a pie también consumían bastante: unos 55 litros al año. Una cantidad elevada en comparación con nuestro presente. Pronto Roma ya no pudo satisfacer solo con la producción italiana las necesidades de aceite de ciudadanos y soldados así que permitió el cultivo del olivo también fuera de su península. El propio César impuso la entrega de suministros de aceite a los pueblos conquistados. Con gran sorpresa se descubrió que la Bética era ideal para la elaboración de un aceite de excelente calidad. Testimonio de ello es el Monte Testaccio, en Roma, formado en gran parte de fragmentos de ánforas de aceite procedentes de la Bética. Después de la caída del imperio en Occidente, se siguió produciendo aceite en esa zona. También los musulmanes comprendieron su potencial, llegando hasta nuestros días su producción y consumo.

Reminiscencias del estrecho vínculo entre el aceite de oliva y la historia romana perduran hasta nuestros días, por ejemplo en un aceite especial producido en el valle del Po, relacionado con un legionario romano. Se llamaba Caio Vettonio Massimo y luchó en las guerras marcomanas lideradas por Marco Aurelio. Se dice que, al retirarse, recibió unos terrenos al pie del Monte Grappa, destinados a olivares. Sorprenderá descubrir que hoy en día se sigue produciendo aceite en esa zona de olivares y que en sus terrenos se encontró , aún intacto su sarcófago.

La importancia del llamado "oro verde" entre los romanos puede resumirse en una cita del «De re rustica» de Columela: "Entre todos los árboles, el primero es el olivo".

Este artículo es una colaboración de Iván La Cioppa para Historia y Roma Antigua.

Salaria, hoy conocida como “Úbeda la vieja”. Enclavada en territorio de la provincia romana altoimperial Tarraconense y ...
20/11/2022

Salaria, hoy conocida como “Úbeda la vieja”.

Enclavada en territorio de la provincia romana altoimperial Tarraconense y en la bajoimperial Cartaginense, y en la región de los oretanos, distando por el lado del Poniente ocho leguas del arco de cuatro frentes llamado Jamojones de Cástulo, principio y límite de la Bética. La ciudad íbera era la capital de una ciudad-estado que dominaba toda la actual Loma de Úbeda y todo el valle del Jandulilla y el alto Guadalquivir, hasta Huelma. Con Roma, su influencia y jurisdicción aumentó a toda la Oretania, y fue habitada por algunos patricios romanos del más alto rango.

Salaria se levantó sobre Iltiraka ocupando un sitio militar importantísimo, siendo llave del Guadalquivir, próximo a la vía Pretoria que desde Cástulo se dirigía a Carthago Nova, enclavada en un punto estratégico entre los saltos castulonense y tugiense. De hecho, se trata de una de las once colonias romanas que había en toda la Tarraconense. Era una de las pocas ciudades con el privilegio de tener una ceca en todo el sur peninsular. De hecho, las monedas de Iltiraka son muy cotizadas por los coleccionistas. Otra de las palabra que suelen aparecer en sus monedas es sálir, que significa plata en íbero, quizá de ahí que los romanos la llamaran Salaria.

Las ruinas corren de norte a sur en una considerable extensión; y en ambos extremos debieron estar las principales puertas de la ciudad, pues son los sitios por donde hoy más fácilmente se puede penetrar en el interior del recinto. Subsisten el esqueleto de sus torres y antiguos muros hasta bien entrado el siglo XIX: por donde quiera se encuentran ladrillos, mármoles despedazados, fragmentos de lindos vasos saguntinos, grandes capiteles toscanos de 35 centímetros de alto, y en fin, no pocos restos de elegantes esculturas. Dentro del perímetro de la ciudad se ve una alberca de mampostería, no lejos del paraje en que la antigua muralla corre en una extensión de más de 46 metros de largo, elevándose hasta la altura de seis.

En 2019 se ha dado a conocer un estudio topográfico donde afloraría bajo el subsuelo los restos de un anfiteatro y un circo.

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