17/06/2022
| Mientras en Ecuador algunos sectores populares se levantan frente a las condiciones precarias de vida ‒falta de empleo, flexibilización laboral, alto costo de productos de primera necesidad y la entrega de nuestro territorio al capital transnacional‒, representantes del Estado Capitalista-Imperialista, específicamente de los Ministerios de minería, de ambiente y de comercio, junto a la embajadora canadiense Sylvie Bédard, asistieron a la conferencia anual de la Asociación de Prospectores y Promotores de Canadá (PDAC) 2022. Se concederán facilidades a las empresas canadienses de megaminería bajo una etiqueta de inversión minera sostenible, sin importar la vida de miles de personas afectadas por el saqueo de recursos del territorio. Como es costumbre del Estado Burgués, se pusieron a los pies de sus amos imperialistas. Todo esto revela una política que no es únicamente actual, sino que viene desde hace años: Ecuador es un país primario exportador sumiso al amo de turno.
La política minera es una imposición desde el FMI desde los 1990. A finales de esa década e inicios de los 2000, grandes masas de los sectores campesino indígena y agricultor se levantaron en lucha, logrando así frenar esta actividad en los territorios. Sin embargo ‒bajo un discurso progresista disfrazado de socialismo, encabezado por Rafael Correa y su Asamblea en 2007‒ ha habido un repunte de estos proyectos bajo la denominación de “proyectos prioritarios”. De ahí en adelante se ha dado reformas, decretos y leyes a favor del saqueo minero y en contra de los derechos del campesinado. Las y los manifestantes de las movilizaciones de junio 2022 han exigido derogar el reciente Decreto 151, que da mayores facilidades y agilidad en procesos a la implantación de la minería en el país. Ante estas exigencias, el Gobierno de la represión ‒al igual que cualquier gobierno burgués‒ ha respondido con la militarización de la ciudad capital y el secuestro de dirigentes y estudiantes que luchan por una vida mejor.
Desde el Frente Urbano Antiminero rechazamos la política extractivista y el entreguismo del Estado Burgués a los Estados imperialistas, sean canadienses, estadounidenses, chinos o de cualquier otra nacionalidad. Nos solidarizamos y nos mantenemos en pie de lucha junto a nuestros hermanos y hermanas de clase en defensa del territorio y por una vida justa para los sectores explotados.
También rechazamos el reformismo y a personas que se venden a la burguesía por unas cuantas migajas. Rechazamos la política fascistoide que persigue y asesina a quienes defienden sus medios de subsistencia.