25/07/2023
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Sequia
Después de una semana sin publicaciones el mensaje del día me cae como anillo al dedo.
Debo reconocer que hay días y semanas que todo me cae encima y descuido mi promesa que hice a Dios de publicar los devocionales diarios en este tiempo. Pues la verdad como a cualquier ser humano, hay días en los que no quiero ni escribir ni saber nada de nada, y dejo a un lado mis disciplinas espirituales.
Aún así, trato de que no me venza la indiferencia e intento disciplinarme poco a poco. Me he dado cuenta que mi buen animo esta muy ligado a mis emociones, y en estas últimas semanas me he sentido un tanto desanimado emocionalmente. Aún así reconozco que escribir y hacer mis publicaciones me da fuerza para seguir.
He entendido que la mejor manera de sanar es cuando estoy activo y trabajando por los demás. El servir en la congregación, ayudar a mis amigos en lo que pueda, pasar tiempo con mis sobrinas, trabajar por mi familia me sana desde adentro y decido continuar, dejar a un lado las escusas y ponerme manos a la obra.
Se que habrá días como los míos y te animo de corazón a que no te rindas, a que trabajes de corazón por otros y en ese proceso Dios te va a ir sanando y cuando menos lo piensas ya estarás recargado al 100%.
Gracias a los amigos que se han acercado y me han animado mucho, me han sabido escuchar y me han levantado en esta "mala racha". Se que el volver a Dios al reorganizar mis prioridades me hace recuperar una clara perspectiva de la vida.
El baúl de los secretos se esta quedando vacío y esa es una señal de que Dios está obrando conmigo y lo quiere también hacer contigo.