05/04/2026
15 ANIVERSARIO DE LA AZUL Y ORO
Nuestra experiencia sobrepasa una camiseta y el amor que pueda despertar por sus colores. Surge en un espacio concreto, en el que se desarrollan hermandades. Desde donde se forjan ideas. Una Barra Organizada que ayuda a valorar la entrega mutua para trabajar en comunidad. Que va más allá de las diferencias, el color, las preferencias y la afición por un equipo. Desde este espacio se comprendió que somos parte de la clase obrera, de los olvidados, de los desposeídos, que debíamos convertirnos en encapuchados, en sobrevivientes, porque somos antisistema y creemos en la autogestión, en el compromiso y en la lucha a favor del pueblo.
Desde una institución nacimos, pero aquello que nos congregó hasta convertirnos en un grupo, un "barra", una hinchada, era el deber antifascista, y estuvo presente desde la primera vez en que La Azul y Oro organizó su primera reunión. Banderas, murgas, bombos, y trompetas se congeniaban en una sinfonía rebelde. Los intérpretes no sabíamos de divisionismo, de jerarquías. No creímos —desde el inicio— en un autoproclamado "jefe" de nada. Las almas y las voces eran de aguante total en los desfiles y canchas donde jugaba el Patrón Mejía, y en las calles, en enfrentamientos contra las fuerzas represivas. La organización era de todos y las acciones eran en colectivo. Aportes de distintas mentes que pertenecían a diferentes barras de equipos de futbol.
Así, nuestras acciones se fueron divisando ante muchas disciplinas deportivas en las que el Patrón Mejía es y será baluarte —gracias a históricas victorias ante colegios de "coshcos" y "gomelos". Luego el futbol fue ganando la popularidad y generando el apoyo de la mayoría de estudiantes, que hasta la actualidad nos sigue congregando.
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