01/09/2018
OBSTETRICIA, EN SU DÍA CLÁSICO
La palabra OBSTETRICIA, del latín obstare (estar de pie, a la espera) es la ciencia de la salud que se encarga del embarazo, el parto y el puerperio (incluyendo la atención inicial del recién nacido) y, además, de la salud sexual y reproductiva de la mujer, a lo largo de toda su vida. Su sinónimo es TOCOLOGÍA.
Las y los profesionales de la Obstetricia celebran hoy, 31 de Agosto, su DÍA INTERNACIONAL. La labor de estos profesionales permite, a cada ser humano, contar con la asistencia para insertarse al nuevo mundo, fuera del vientre materno; por ello el reconocimiento a su virtuosa labor.
La fecha de recordación de su día clásico fue elegida en 1962. En aquel año se realizó el Segundo Congreso Interamericano de Obstetrices en Lima, Perú, acordando festejar la fecha, en América, cada 31 de agosto. El día está encomendado a San Ramón Nonato, patrono de esta rama científica, académica y laboral, debido a las circunstancias extraordinarias de su nacimiento.
BREVE HISTORIA DE LA OBSTETRICIA, SU DÍA CLÁSICO Y SU ESCUELA QUITEÑA
Debido a la importancia de su acción, la Obstetricia (como asistencia del parto) es una práctica que ha existido desde los albores de la civilización humana. En nuestro país, durante la época preincaica (2500 años a.c.) ya se tení¬a conocimiento claro del embarazo como resultado de la relación sexual entre dos convivientes; tenían mecanismos de planificación familiar y existían mujeres que ayudaban en el parto. La historia de la región revela que, en el año 1025 a.c., ya se prescribí¬an infusiones de la hierba Witapallo, con el fin de aminorar el dolor de las parturientas.
De acuerdo a la tradición, San Ramón Nonato nació en Cataluña, España, el 2 de Febrero de 1200. Recibió el sobrenombre de non natus (no nacido) porque su madre murió en el parto antes de que él naciera. Se cuenta que sus padres soñaban con la llegada de un hijo. Cerca del pueblo había una ermita dedicada a San Nicolás de Bari donde, frente a la imagen de la Virgen con el Niño, la futura madre acudía buscando consuelo y esperanza de gestar esta nueva vida, lo que se volvió una realidad. Ya embarazada y cerca del parto, volviendo un día de la capilla a su casa, muere. Ramón Folch, el Vizconde de Cardona, estaba de cacería, y al ver a la mujer tendida en el suelo, sin vida, se inclinó sobre el cuerpo, extrajo su daga y rasgó el vientre de la mujer, naciendo así el niño. A los pocos días fue bautizado Ramón, como el Vizconde, en agradecimiento por su intervención, quien lo asumió como ahijado. Cerca de sus 20 años, Ramón ingresó a la Orden de los Mercedarios. Profundizó su amor a María, y descubre el sentido de dar la vida por los hermanos. Fue elegido por los Mercedarios como redentor, para el rescate de los cristianos cautivos de esa época, obra que hizo con éxito. El Papa Gregorio IX lo nombró Cardenal en el año 1239. Sin embargo, no llega a asumir este título ya que muere en el camino a Roma, un domingo 31 de Agosto de 1240. Para que no hubiera disputas sobre donde iba a ser enterrado, se propuso poner sus restos sobre una mula ciega, considerando que, donde se detuviera, sería el lugar elegido para quedarse. Luego de detenerse brevemente en dos parajes, finalmente llegó a la ermita de San Nicolás, lugar donde sus padres soñaron y anhelaron su nacimiento.
Por otro lado, un 12 de Abril de 1839, hace 179 años, por Decreto del Presidente Juan José Flores, se fundó la Escuela de Obstetricia aquí, en Quito, capital del reciente constituido Ecuador. Esto ocurrió una década y tres años después de la fundación republicana de nuestra Universidad, en 1826. Por ese entonces, existían pocas comadronas, algunas de ellas escasamente preparadas, quienes se dedicaban a este delicado acto iniciador de vida, en el domicilio de las futuras madres. La ciencia y la tecnología, así como las normas de asepsia y antisepsia, escaseaban aún más.
Era pues, una gran necesidad, tener verdaderas profesionales para que se encarguen del seguimiento y terminación del embarazo, que en ese tiempo estaba destinada, de manera casi exclusiva, a la mujer.
Luego viene Juana Miranda, egresada de esta misma escuela, quien ayuda al establecimiento de la Maternidad en Quito, en la época de García Moreno, cuando este tipo de centros de salud sólo existían en las antiguas capitales virreinales, como Lima y México.
Con Eloy Alfaro, la Escuela de Obstetricia alcanza su categoría universitaria, pasa a formar parte de la Universidad Central del Ecuador; también se produce la reinauguración de la Maternidad Quiteña. Juana Miranda llega a ser catedrática universitaria.
Desde el año 2005, por disposición del H. Consejo Universitario de la Central, la Carrera de Obstetricia, toma el nombre de “Juana Miranda”, en honor a esta notable compatriota.
Es justo y necesario expresar la más sincera felicitación a la abnegada Carrera de Obstetricia, siempre vigente e importante dentro del concierto de la educación superior, nacional e internacional; a sus docentes, estudiantes y empleados y trabajadores; deseo, sinceramente, los más contundentes éxitos y el mayor desarrollo institucional.
Enhorabuena..!
Juan Emilio Ocampo B.
PRESIDENTE
PD: Comparto un criterio y aportes del Dr. Nelson Laspina, en relación a la Obstetricia: “Querido Juan Emilio: Mis felicitaciones por la forma tan completa con la que nos informas sobre los hechos relevantes de la vida Universitaria, con mucho gusto comparto las imágenes de unas figuras preincaicas que representan el Embarazo, la Atención del Parto y el Parto (estas dos últimas de la cultura La Tolita 500 a.c - 500 d.c.), La segunda fotografía, del mismo archivo y representa la Lactancia Materna, la serie de fotografías fue tomada en la reserva del museo del Banco Central, en alguna de las tantas actividades que realizamos junto a Eduardo Estrella.
Un cordial saludo de mi parte a las compañeras obstetrices y compañeros docentes de mi querida facultad de Ciencias Médicas.
Me despido con un abrazo,
Nelson Laspina”