27/07/2024
En presencia de lo sobrenatural, pero pensando en lo terrenal.
¿Te ha pasado que estás en medio de un momento que se supone debería ser importante, pero que lo estás viviendo sin casi ninguna emoción?
Puede ser un servicio dominical, la clase de ese profesor favorito, o estás en la universidad estudiando la carrera que soñabas, o al fin esa persona que te ponía el corazón a mil aceptó ser tu amiga... pueden ser cientos de cosas... ya tienes novi@, conseguiste trabajo o al fin tu pastor te dio la autorización para emprender esa idea... pero en vez de poner toda tu energía, todo tu interés y potencial para hacer que eso funcione, resulta que te encuentras estancado en detalles insignificantes, problemas minúsculos que te distraen y que finalmente están logrando que no vivas ni aproveches tu momento.
No eres la única ni el único. Te cuento que lo mismo le pasó a Pedro... obviamente a Pedro 😅.
Un día Jesús tomó a Pedro, Santiago y Juan y los llevó a una montaña en donde aparecieron Moisés y Elias. En medio de tremenda situación a Pedro lo único que se le ocurrió fue invertir su energía en hacer cosas temporales y terrenales. Construir chozas.
Podemos culpar a su mente y su costumbre. Su mente aún no entendía la sobrenaturalidad del Sobrenatural que tenía como Maestro, aún su intelecto no había aprendido a hacer las preguntas correctas. Su razonamiento pisaba en la tierra y no despegaba a los cielos de la inmortalidad, la trascencia ni el propósito eterno. Los cristianos tenemos una frase para eso: su mente aún no salía de Egipto (te sueña?).
Su costumbre en cambio le decía que ante una necesidad hay que proveer una solución. Si los invitados se iban a quedar a pasar la noche había que darles protección. Pedro era un solucionador de problemas. Si había problemas sacaba la espada, si había que hablar el gritaba, si había que ser cobarde, era el primero que huia 😅😅😅. Tal vez su deformado caracter lo volvía impulsivo y poco racional.
¿Que hubieras hecho tú? Te quedabas congelado de la impresión, como Santiago y Juan. Sin duda es mejor ser como Pedro. Pero aún así, no le fue tan bien. Los tres espectadores estaban presenciando un momento super trascendente. Un momento con un simbolismo que sobrepasa tiempo y espacio, de esos que jamás se repetirán. Nuevamente, ¿que hubieras hecho tú? ¿Tal vez preguntar algo, acercarte y tocarlos, pedirles que te lleven o que se queden, que te expliquen porque la vida es así o como es el cielo, que se siente morir, si están satisfechos con lo que hicieron para Dios... como es Dios? ¿Que hablaban con Jesús?...
¿Y que deberíamos hacer hoy si estuviéramos viviendo "ese momento"? Nuestro momento! Esa situación que te mencioné al inicio de este post. ¿Estás actuando como Pedro? Dedicando tu fuerza y tu intelecto a preocuparte por cosas sin importancia, dejando pasar los días, viviendo ese instante sin pasión, sin dolor, sin retos y sin alegrías. Sin darlo todo!!! y te la pasas diciendo frases como la de Pedro, diciendo cosas como:
Que el lider conecte los micrófonos,
Yo no traigo los globos,
Solo trabajo con gente comprometida,
Que la iglesia pague,
Que el pastor haga,
Estoy a full con el trabajo,
Si no aplaude en las alabanzas no puede ser líder,
No me gusta la gente que está ahí,
Esa pareja me hace sentir incómoda,
Etc
Etc
Etc...
Te cuento lo que hará Dios contigo si tu no cambias. Hará lo mismo que hizo con Pedro. Te va a vistear... osea a ignorar. Dice Mateo que Pedro todavía estaba hablando cuando una nube de luz los cubrió, y desde la nube se oyó una voz que decía: «Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco. ¡Escúchenlo!»
Si no aprendes a aprovechar tu momento, ese Kairos que de seguro estás ya viviendo, Dios seguirá actuando, mientras tu estas perdid@ en cosas intrascendentales.
La pregunta final es esta: ¿Y si Pedro decía algo más útil? ¿Si decía algo que llamara la atención de Jesús, Moisés y Elias, y si ellos le respondían, y si esa conversación cambiaba la historia?
¿Que crees que pasaría si haces las preguntas correctas, si aprovechas el tiempo, si le crees a Dios?
Dejemos de pensar en lo terrenal y pensemos en lo sobrenatural!
Mateo 17:1-8