Colectivo Quito en dos tiempos

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El colectivo social y cultural “Quito en dos tiempos” (pasado y presente)tiene como objetivo estudiar la historia de la ciudad, desde renovadas aristas, a fin aportar a la democratización del conocimiento, con fuentes documentadas .

QUIERO COMPARTIRLES, UNA PARTE DEL INFORME REALIZADO EN LAS EXCAVACIONES QUE SE REALIZARON EN LA PLAZA Y CONVENTO DE SAN...
17/10/2026

QUIERO COMPARTIRLES, UNA PARTE DEL INFORME REALIZADO EN LAS EXCAVACIONES QUE SE REALIZARON EN LA PLAZA Y CONVENTO DE SANTO DOMINGO EN QUITO, (1990) PARA QUE LO ANALICEN.

El proyecto arqueológico de la Plaza de Santo Domingo, se inscribe dentro de un proyecto del I. Municipio de Quito, para la rehabilitación y recuperación espacial de la Plaza, financiados ambos por la Sociedad Estatal Quinto Centenario.

Los resultados de la investigación. además de proveer información sobre la his­toria de la plaza y, más ampliamente, sobre los orígenes de la ciudad, serán determi­nantes en cuanto al planteamiento de la reorganización del espacio. Aunque las excava­ciones no sean extensas (sólo se realizaron excavaciones con el 5 % de la superficie
excavable), proveerán criterios suficientes para dar al subsuelo de la plaza el valor de reserva arqueológica".

Esto implica que el nuevo diseño de Ia plaza deberá tomar en cuenta los even­tuales vestigios que se descubrirían y no se podrá intervenir en términos de remoción de materiales más allá de la profundidad indicada por el equipo de arqueología a cargo de la
investigación.

La excavación arqueológica se inició a principios de septiembre de 1990. Es prematuro exponer resultados sobre los orígenes, el uso y la evolución morfológica de la Plaza.

Sin embargo, en las unidades ya excavadas, en la mitad oeste, se recuperó una gran cantidad de material cultural: tiestos, fragmentos de huesos de animales, pedazos de metal oxidado, etc.

El análisis de los restos de recipientes de barro con características coloniales, per­mitirá ampliar el corpus de formas, técnicas y motivos ya disponibles para esta época.

Es probable que también se demuestre una continuidad de la tradición indígena durante los primeros tiempos de la colonia en la producción alfarera local.

Sin lugar a dudas, existió una fusión entre sus técnicas, formas y decoraciones con las procedentes de Europa.

CONCLUSIONES
El desarrollar las investigaciones en un espacio abierto y de gran tránsito, ha gene­rado en el público interés y curiosidad por lo que es la arqueología, así como preocupa­ción por los restos óseos al interior del convento, en la capilla de Santa Rosa, y de sus antepasados, que corresponden según los estudios de carbono 14, que oscila entre 300 a 350 años es decir siglo XVIII.

El diseño de las casetas de protección de las uni­dades de excavación y la exhibición de paneles informativos elaborados por el equipo de arqueología, han permitido a los transeúntes participar de los trabajos e infor­marse sobre su significado y sus resultados.

Es importante recalcar que, gracias a la forma participativa de realizar las excava­ciones, se ha despertado un vivo interés manifestado por el "seguimiento casi cotidiano" de los resultados.

Así como el entendimiento de Io que es y para lo que sirve" la arqueología. La creación de un museo se ha convertido en una "reivindicación urbana local".

Las investigaciones arqueológicas sistemáticas en la ciudad de Quito abrirán paso a la elaboración justificada de teorías históricas sobre los orígenes de Quito.

Los hallaz­gos descubiertos en Quito y sus inmediaciones, en zonas hasta hace poco no urbanizadas, demostraron una ocupación del valle, anterior a la llegada de los españoles, como (Cotocollao, Jardín del Este, La Florida, etc.).

Estamos convencidos de que todo intento de lectura del proceso de origen y posterior consolidación de nuestras ciudades debe, obligatoriamente, tomar en cuenta los resultados hoy puntuales que la arqueología está proporcionando.

Debe existir por parte de los arqueólogos que trabajan con un contexto urbano un esfuerzo para sacar a la arqueología de su estancamiento de su anonimato y de su aisla­miento.

No debe ser restringida a una élite de conocedores sino que tiene que abrirse campo para obtener un reconocimiento amplio por parte de historiadores, arquitectos y del público en general, para no elucubrar de la información formal.

Será la única forma que las autoridades lleguen a tomar conciencia de los aportes con que contribuye esta ciencia a los diversos niveles de la organiza­ción social y cultural. Los alcances y las contribuciones de la arqueología en el contexto urbano son a menudo desconocidos o menospreciados.

Por ignorancia o descuido, las numerosas y arbitrarias restauraciones y construc­ciones han implicado la sistemática destrucción de restos que hubieran permitido tener una visión menos fragmentada de la evolución morfológica, social y económica de las urbes.

Ignorar los aportes de la arqueología en el medio urbano, en un momento en el cual en el Ecuador se habla mucho de conservación y restauración de monumentos históricos, de la importancia de la entidad nacional y de su búsqueda, sería menospreciar una fuente de datos inigualable sobre la historia de las ciudades, su realidad de larga du­ración y sobre las sociedades que precedieron a su construcción.

Transcripción: Luis Azuero H.
Fuente: libro Centro Histórico de Quito, problemáticas y perspectivas. pág. 50 - 53. Junta de Andalucía.

¿Existió en Quito, en los denominados túneles de la época colonial, el hallazgo de restos gestacionales, o lo que se ha ...
16/10/2026

¿Existió en Quito, en los denominados túneles de la época colonial, el hallazgo de restos gestacionales, o lo que se ha denominado fetos?...

Por: Luis Azuero H.

La tradición popular, y relatos de guías en ciertos museos de iglesias antiguas de Quito, mencionan rumores sobre la aparición de varios restos fetales en catacumbas o túneles de la época colonial.

Lo cierto, es que es un mito urbano que se repite en varios países, como en Puerto Rico, el convento Porta Coeli, donde existen subterráneos, y por varios años llevo la tradición, que encontraron restos de fetos sobre dichas construcciones subterráneas, los cuales han sido desmentidos por historiadores como leyendas sin sustento real ,ni evidencia medico legal.

Lo mismo se comentaba en Iglesia de la Consolación (Monjas) en Mérida México, donde transmitían por años, que pasadizos que conectaban la Iglesia de monjas de la Consolación, otros templos del centro histórico, donde se habían localizado fetos humanos.

Cuando se investigo el tema, dicho rumores que se convirtieron en folclor popular, habian nacido en 1867 cuando las leyes de Reforma de Benito Juárez expropio el convento.

En el templo de San Francisco de San Luis Potosí en Bolivia, pasa lo mismo, persiste la leyenda de que los túneles que unían el convento franciscano con monasterios femeninos sirvieron para sepultar de forma clandestina a recién nacidos y fetos producto de supuestos encuentros prohibidos.

La investigación de Arqueólogos y antropólogos, encontraron restos óseos de personas adultas, posibles religiosos, y un joven de unos 13 años, que serian los restos de una persona de edad más temprana, y se desvirtuó, lo que por muchos años se convirtió en parte de la tradición mal informada.

Existen no solo a nivel sudamericano relatos similares, lo mismo se han llegado a comentar en el contexto de gobiernos, o del llamado anticlericalismo que no tenia buena relación con congregaciones o grupos religiosos. Es decir no es un tema aislado que solo se comentaba en Quito de túneles, encuentros amorosos, fetos, huesos etc...

Volviendo a los que nos compete, la tradición quiteña repite de forma constante el mito de que los monasterios masculinos y femeninos estaban interconectados por túneles secretos.

Que en dichos subsuelos se ocultaban los frutos de "relaciones furtivas", y cuantas cosas más. Que existía relajación en el clero, eso ya lo describe Antonio de Ulloa en sus noticias secretas, con las barraganas, o en la época de García Moreno con las reformas en los conventos, por algo nació una leyenda un tanto moralista como la de padre Almeida, pero definitivamente es otro tema, y no conecta o uno con lo otro, por fuertes razones de la época.

Si bien el Quito colonial cuenta con criptas o catacumbas subterráneas reales, acueductos y quebradas rellenadas, historiadores detallan que la idea de los pasadizos y los fetos responde más a un mito urbano alimentado a finales del siglo XIX. Incluso hay quienes expresan que fue parte del ataque de grupos liberales radicales, después de la revolución liberal, y que formo parte de la estrategia para desprestigiar a las comunidades religiosas.

Dentro de una investigación formal, no se a legado a encontrar peritos con reporte oficial o policial de antropólogos forenses, medicina legal, arqueólogos en las pocas prospecciones, o de antropólogos que afirmen dichos hallazgos de dichos restos de fetos en los túneles del Centro Histórico o de la red subterránea de Quito.

Estudios seros, como la del Instituto Smithsoniano de antropología de los EEUU, hace un reconocimiento de los restos óseos, en las catacumbas y osario de la iglesia de San Francisco y recoge todo un estudio sobre el rango de edad, estudio genético o posible daño que haya producido la muerte del individuo entre otras.

Un estudio de restos de huesos y fósiles de fauna o etnohistoria, en las tumbas de los conventos, llevado a cabo por dos estudiosos de España, Andrés Gutiérrez Usillos, y José Ramón Iglesias Aleaga.

Lo que sí ha ocurrido en Quito y ha sido documentado de manera oficial, es el hallazgo de fetos o recién nacidos abandonados en diversos puntos de la capital (como basureros o terrenos baldíos) que fueron recolectados por el Servicio Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses y sepultados en campañas conjuntas con la Iglesia católica bajo programas como "Bebés al Cielo". Sin embargo, estos cuerpos no fueron extraídos de túneles históricos.

En redes sociales y recorridos turísticos del Centro Histórico se cuenta un mito popular sobre pasadizos, y túneles antiguos (como los que conectan un convento a otro) especulaciones con morbo, sobre hallazgos de fetos, pero que en ninguno de los casos hay un sustento oficial, en partes policiales formales, y solo el rumor de fulano, zutano y mengano, y nada comprobado.

Fotografías: Corresponden a las bóvedas de cimentación del edificio, donde hoy esta la iglesia y convento de la Compañía de Jesús en Quito, y la segunda imagen, corresponde a restos óseos sobre la iglesia de San Francisco de Quito, que pertenecen a dos adultos y un adolescente, del siglo XVIII.
Utilice fotos como una mejor ilustración sobre el tema ya que los tenia entre mis archivos, en vez de usar AI que solo recrea una idealización.

El mito de los túneles secretos del Centro Histórico de QuitoPor: Susana Freire GarciaEste es uno de los temas que siemp...
13/10/2026

El mito de los túneles secretos del Centro Histórico de Quito
Por: Susana Freire Garcia
Este es uno de los temas que siempre llama la atención, a la hora de hablar sobre la "historia secreta" de la ciudad. Lamentablemente y en más de una ocasión, pesa más la leyenda, la fantasía e inclusive el morbo, antes que verdades sustentadas en fuentes documentales, que nos permitan discernir la verdad del mero invento. Es por ello que nos complace compartir el texto titulado: El mito de los túneles secretos del Centro Histórico de Quito, de autoría del arquitecto Alfonso Ortiz Crespo, quien con la solvencia académica, que le caracteriza, brinda una serie de aportes, que brindan luces para el debate y el estudio en torno al tema propuesto.

"El imaginario urbano de las ciudades coloniales en Hispanoamérica comparte un mito muy extendido: la existencia de pasadizos subterráneos y túneles secretos que conectaban los conventos de varones con los monasterios de monjas de clausura.
Desde una perspectiva sociológica e historiográfica, este relato constituye un síntoma cultural de las tensiones políticas del siglo XIX. Durante el auge de las reformas liberales, la literatura de folletín y la prensa laica utilizaron el morbo popular como herramientas de propaganda para restar legitimidad e influencia a la Iglesia católica. De este modo, la reinterpretación malintencionada de antiguas obras civiles, como estructuras de cimentación, acueductos o criptas sirvió para sembrar en la memoria colectiva la sospecha de una doble moral clerical.
Sin embargo, al confrontar la leyenda con el rigor documental, la geología del terreno y las realidades logísticas de la época, la fantasía se desmorona por su propia inviabilidad.
El mito y la ciencia en Iberoamérica
Para dimensionar el caso de Quito, debe entenderse que no se trata de una leyenda aislada, sino de un fenómeno transcontinental que se replica de forma idéntica en las principales capitales coloniales españolas y también en Brasil. En ciudades como Lima, Guadalajara, Ciudad de México o Santiago de Chile, la tradición oral siempre ha asegurado que las catedrales, las sedes de la Inquisición y los conventos femeninos estaban interconectados para facilitar supuestos “encuentros clandestinos”.
Sin embargo, a diferencia de Quito, donde el subsuelo del Centro Histórico apenas ha sido explorado y carece de estudios arqueológicos sistemáticos, otras latitudes sí han sometido el mito al rigor de la ciencia moderna, arrojando luz sobre su verdadero sentido original:
Puebla (México): el caso más emblemático ocurrió en 2014 con el hallazgo del hoy turístico Pasaje Histórico 5 de Mayo. Las excavaciones científicas comprobaron que la red subterránea que la leyenda atribuía a romances clericales era en realidad un complejo sistema civil de antiguos acueductos, viaductos para ríos entubados y drenajes pluviales entre los siglos XVI y XVIII.
San Luis y Córdoba (Argentina): investigaciones geofísicas demostraron que las llamadas “anomalías de túneles” correspondían a acequias, criptas de entierro olvidadas y canales de riego agrícola diseñados por los jesuitas.
Lima (Perú): las intervenciones arqueológicas bajo los grandes conventos, como el de San Francisco, evidenciaron que los supuestos pasadizos de escape eran estructuras de ventilación, bodegas de almacenamiento o complejas redes de catacumbas destinadas exclusivamente a osarios públicos, antes de la creación de los cementerios civiles extramuros.
El patrón es claro: en toda América, la ciencia ha demostrado que los túneles existieron, pero como obras de infraestructura funeraria, sanitaria o hidráulica.
El intrincado laberinto de las quebradas
Al analizar el escenario de Quito a la luz de estos paralelos, la imposibilidad física de los pasajes de encuentros se acentúa debido a su topografía. El Quito colonial se asentaba sobre un terreno profundamente accidentado, roto por un laberinto de enormes zanjas naturales: las quebradas. Antes de ser progresivamente canalizadas sus aguas y abovedadas para rellenarlas, estas grandes depresiones actuaban como verdaderos tajos que dividían los barrios y los complejos religiosos.
Si se hubiese querido construir un túnel entre el convento de Santo Domingo y el de Santa Catalina, por ejemplo, la ingeniería colonial habría tenido que realizar un milagro imposible: excavar por debajo de la temible quebrada de Sanguña (conocida en ese tramo como de Manosalvas). Cavar un túnel allí implicaba descender a profundidades extremas para pasar por debajo del lecho lodoso de la quebrada, arriesgándose a inundaciones inmediatas por filtración de las aguas.
Pretender que en los siglos XVII o XVIII se contaba con la tecnología para perforar túneles que salvaran de manera subacuática o subterránea semejantes abismos topográficos es ignorar la realidad de la ingeniería de la época. Cualquier intento de excavación habría terminado en un colapso estructural inmediato debido a la inestabilidad de los taludes de estas cuencas.
Imposibilidad técnica y el secreto imposible
A la barrera de las quebradas se suma el desafío del suelo. Construir en el subsuelo de Quito requiere perforar cangagua, un suelo compacto de origen volcánico sumamente duro, difícil de labrar sin maquinaria moderna. Esto, además, habría demandado una infraestructura inmensa y costosa.
Más allá de la ingeniería, surge una contradicción lógica insalvable respecto a la mano de obra: ¿quiénes habrían construido estas monumentalidades ocultas? Una obra de tal envergadura habría requerido decenas de peones indígenas o esclavos. Introducir cuadrillas de obreros al subsuelo conventual, extrayendo toneladas de tierra a la vista de las autoridades conventuales, habría hecho imposible mantener el secreto. El rumor de la excavación se habría esparcido de inmediato por la villa, destruyendo la supuesta naturaleza clandestina del proyecto.
Los problemas prácticos continúan en el interior de los supuestos pasajes. Mantener pasadizos subterráneos transitables en la época colonial planteaba desafíos físicos insuperables. ¿Cómo se ventilaban? Sin chimeneas ni ductos de aire hacia la superficie —que habrían sido visibles para todo el mundo en las calles públicas—, el oxígeno se habría agotado rápidamente, acumulando gases tóxicos letales. ¿Cómo se iluminaban? El uso de antorchas o lámparas de aceite en un espacio cerrado y sin circulación de aire habría provocado la asfixia inmediata de cualquiera que intentara cruzarlos.
Por otra parte, la hipótesis delictiva carece de lógica espacial y logística al examinar los escenarios de los supuestos encuentros clandestinos. Si estos se daban dentro del túnel, las condiciones subterráneas de extrema humedad, frío y falta de espacio hacían inviable cualquier permanencia en el lugar. Si, por el contrario, los encuentros ocurrían fuera de él, dentro del cenobio visitado —como en la celda de la amada—, se ignora por completo la densa demografía del convento colonial: en estos recintos coexistían cientos de mujeres, entre religiosas, educandas, sirvientas y esclavas, un entorno saturado de testigos donde los chismes e infidencias circulaban de manera inevitable. Finalmente, si el destino final se ubicaba en el exterior, la ruptura de la clausura al salir a la superficie habría provocado una exposición pública inmediata, anulando toda posibilidad de mantener el secreto.
La psicología de la fe vs. el comportamiento disoluto
Es crucial comprender también el sentido religioso y el contexto de la época. La mayoría de las monjas de clausura consagraban voluntariamente su virginidad a Dios. Para ellas, el recato femenino y el aislamiento del mundo eran una elección de vida fundamental; no habrían estado dispuestas a entregar el tesoro de su fe en pasadizos oscuros.
Finalmente, la lógica del comportamiento disoluto echa por tierra la necesidad de los túneles. Aquellos religiosos que decidían romper sus votos no requerían gastar fortunas ni arriesgar la vida excavando el subsuelo; les resultaba más sencillo y directo buscar los servicios de una meretriz o mantener relaciones extramuros.
El propio presidente Gabriel García Moreno, en sus esfuerzos por imponer una estricta disciplina y frenar el amancebamiento en los conventos de Quito, identificó con claridad el verdadero problema. El mandatario reclamaba que el mecanismo de seducción no eran los pasadizos secretos, sino el confesionario. Eran mujeres indefensas o esposas traicionadas quienes, buscando alivio espiritual, terminaban siendo manipuladas por la enorme autoridad moral de sus confesores, volviéndose presas fáciles de clérigos dominados por sus pasiones.
El fin del mito
En definitiva, el mito de los túneles conventuales no resiste un análisis crítico integral al ser confrontado con la realidad física del terreno, las dificultades técnicas de su construcción y la rigurosidad de la evidencia histórica. El verdadero canal de la transgresión religiosa nunca estuvo excavado en la cangagua ni oculto en la oscuridad de laberintos subterráneos; por el contrario, se encontraba a la vista de todos, amparado por el poder institucional y la manipulación psicológica dentro del confesionario. El impacto de esta realidad fue tan profundo en la sociedad local que dejó una huella permanente en el habla quiteña de inicios del siglo XX a través de la frase “hijo de cura”. En el contexto ecuatoriano, esta locución familiar se consolidó como una expresión de reclamo e indignación frente a la exclusión; se utiliza tradicionalmente para interpelar a otros cuando alguien es invisibilizado o ignorado en un grupo. El origen del modismo se asienta en el antiguo estigma social y el desamparo legal que sufrían los hijos nacidos de un sacrilegio, quienes quedaban al margen de los derechos y el reconocimiento público. En su momento, el propio presidente Gabriel García Moreno denunció con severidad estas transgresiones y persiguió activamente su corrección, al identificar en los clérigos disolutos el principal foco de degradación moral y el peor contraejemplo para el orden social y la regeneración católica que pretendía implantar en la nación. Al desmitificar estas estructuras, la historiografía no solo limpia el subsuelo de Quito de fantasías infundadas, sino que abre la puerta a que futuras investigaciones arqueológicas cuenten con el rigor técnico y científico que ya se aplica en el resto del continente, rescatando la verdadera complejidad urbana y arquitectónica de nuestro pasado".
FUENTE: REVISTA MUNDO DINERS N.º 532, septiembre de 2026.

LAS ESPOSAS DE ATAHUALPA.Por: Luis Azuero H.Como era usual entre los incas y otras dinastías del imperio, Atahualpa (nom...
08/10/2026

LAS ESPOSAS DE ATAHUALPA.

Por: Luis Azuero H.

Como era usual entre los incas y otras dinastías del imperio, Atahualpa (nombre castellano), tenía varias esposas, tanto legitimas como concubinas.

No se podrá saber a ciencia cierta, cuántas fueron en realidad. En apreciaciones como la de Martín de Morúa, de que Atahualpa tenido consigo en Cajamarca alrededor de 5.000 mujeres, o como lo menciona Fernández de Oviedo, quien habla de 4.000 mujeres a las cuales el General Orominabi (Rumiñahui) había tomado consigo en su huida de Sebastián de Belalcázar, y conducido a los Yumbos, se sobreentiende que no se referían solamente a las esposas de Atahualpa, sino también de su sequito de servidoras.

En todo caso, muchas de sus esposas acompañaron al inca a Cajamarca y estuvieron con él durante su prisión. Otras permanecieron en Quito, otras como lo señala Fernández de Oviedo, deben haberse encontrado en el Cuzco, ya que un hermano de Atahualpa había traído del Cuzco a Cajamarca a ciertas hermanas y otras mujeres del propio Atabalipa (Atahualpa).

En algunos reportes de aquella época, se describe que, entre las mujeres de Atahualpa, se encontraba algunas que eran sus hermanas o posiblemente sus medio hermanas.

Poco después de su captura en Cajamarca, le fueron devueltas a Atahualpa algunas de sus esposas y sirvientes, quienes en un principio también habían sido tomadas prisioneras.

Sin embargo, otras permanecieron en poder de los conquistadores, es decir le habían tomado sus mujeres y repartidoras, y en su presencia, viéndolo el, usaban de ellas en sus adulterios y en lo que les placía a aquellos a quienes las dieron.

Ejemplo de ello es Doña Inés Yupanqui Huaylas, una hija de Huayna Cápac y por consiguiente hermana de Atahualpa, quien fuera compañera de Francisco Pizarro, del que tuvo dos hijos, y luego se casó con el Regidor de Lima, Francisco de Ampuero (1555).

Atahualpa no tenía al mismo tiempo todas las esposas consigo, por ejemplo Pedro Pizarro comenta al respecto que el inca se servía de sus mujeres por orden: sirviéndole una hermana diez días, y ocho con mucha cantidad de hijas de señoras que a estas hermanas servían, mudándose de ocho días. Estas estaban siempre con el, para servirle.

Fernández de Oviedo cuenta que en Panamá Diego de Molina en 1533, se quiso casar con una hermana de Atahualpa, y le dijo que no quería, que era mujer y hermana, y aquella noche durmió con ella Atahualpa estando preso.

El intérprete Felipillo estuvo hasta el camote de Doña Angelina Aás Yupanqui, y que fuera señalada frecuentemente como hija de Atahualpa, aunque no se la menciona en otros documentos, todo hace señalar que era hermana de Atahualpa y una de sus esposas, y no estuvo interesada en el intérprete Felipillo, y no pudo completar su venganza contra el inca Atahualpa.

Con la muerte del gran soberano inca, sus esposas perdieron pronto su anteriormente privilegiada posición. Sin embargo, no sabemos más detalles pues a este respecto, las fuentes callan o hacen insinuaciones simplemente. Parece que ellas todavía jugaban un papel durante el entierro del inca en Cajamarca, ya que Pedro Pizarro escribe, por ejemplo: "Pues mu**to Atabalipa, había hecho entender a sus hermanas y mujeres que si no le quemaban volvería a este mundo".

El retrato más antiguo de San Francisco de AsísPor: Susana Freire GarciaEl día de ayer festejamos el día de San Francisc...
06/10/2026

El retrato más antiguo de San Francisco de Asís
Por: Susana Freire Garcia
El día de ayer festejamos el día de San Francisco de Asís, Patrono de la ciudad de Quito. Por ello nos permitir compartir este interesante texto, para que puedan conocer algunos detalles, sobre el retrato más antiguo que se tiene del mencionado santo.

"Francisco de Asís es con seguridad, después de nuestro Señor Jesús y la Virgen María, la persona que posee la iconografía más basta en la historia del arte sacro. Pero ¿Cómo era San Francisco físicamente? Esto sin duda ha alimentado la imaginación de millones, es por eso que tenemos por igual innumerables representaciones del santo en pinturas, esculturas e incluso en el cine. Todos tenemos una imagen de San Francisco en nuestra cabeza, y con el fin de conocer un poco más la figura histórica de San Francisco, se cree que el retrato más antiguo sobre Nuestro Padre San Francisco, es una pintura hecha al óleo que se encuentra en el Monasterio Benedictino del Monte Subiaco.
Como antecedente de la relación de San Francisco con los benedictinos, tenemos la narración del biógrafo Tomás de Celano. La Orden de San Benito era la orden monacal más floreciente, y con presencia en toda Italia. A los inicios de su conversión, Francisco fue recibido en un monasterio benedictino, para obtener el sustento donde el abad le asignó el oficio de ayudante de cocina, pero era tanto el trabajo y pocos los frutos, decidió marcharse y vivir de otra forma. Años más tarde cuando ya San Francisco tenía fama de santidad, el mismo abad del monasterio lo busco, y se disculpó por el trato poco caritativo que él y sus monjes le habían dado durante su estancia en su monasterio.
Específicamente, los monjes que custodian el Monasterio del Monte Subiaco, han explicado a lo largo de los años, que la pintura fue hecha en vida de San Francisco, en una visita que realizó al monasterio por descanso o por retiro espiritual. La afirmación sobre la pintura es basada por los siguientes criterios:

• La imagen hace alusión a la persona como: «Fray Francisco» y no como «San Francisco»; además de que el personaje no aparece con aureola a la usanza iconográfica de la época, en las imágenes de los santos canonizados.
• En la pintura, Francisco no tiene las llagas en sus manos, por lo que se deduce que fue pintada antes de 1224 (y Francisco murió en 1226).
• El autor del retrato pintó a Francisco con un ojo más grande que el otro. Se ha hecho la interpretación de que esto, es debido a que Francisco tenía muy mala salud en los ojos, y no podía ver bien. También puede ser indicativo de una cicatriz hecha después de haber sufrido una cauterización por parte de un médico, para remover sus cataratas, y su ojo derecho quedó marcado tras la cicatrización.
• Si comparamos esta pintura con la que hizo Giotto, se puede dar más fe al retrato benedictino, ya que Giotto lo hizo basándose en la descripción que da Tomás de Celano de San Francisco: «era pequeño de talla, tenía el rostro alargado, la frente sin arrugas, y algún tanto elevada, horizontales las cejas y la tez morena. Sus ojos, medianos y negros, irradiaban una sencilla y franca mirada; su nariz era regular, recta y fina; la barba, rala y negra, como sus cabellos; poco carnosos y pequeños los labios, y la voz vehemente, dulce, clara y sonora; el cuello, delgado; los hombros rectos, y cortos los brazos; las manos, finas, con los dedos largos y las uñas salientes; las piernas, delgadas, los pies pequeños y blanda la piel» La pintura del Monasterio Benedictino del Monte Subiaco, en cambio, fue pintada por un artista que probablemente lo conoció en persona, y con los rasgos frescos en la mente".
FUENTE: https://espirituyvidaofm.wordpress.com/category/franciscanismo-en-breve/

La inmaculada Apocalíptica o Virgen de Quito.También conocida como Legardiana, Bailarina, obra del maestro Don. Bernardo...
29/09/2026

La inmaculada Apocalíptica o Virgen de Quito.

También conocida como Legardiana, Bailarina, obra del maestro Don. Bernardo Legarda y del Arco, según la inscripción del tarugo de las manos dice:

Bernardo Legarda
Se acabose en 7 de diciembre del año de 1734.

Es una obra barroca del siglo XVIII estofado, esgrafiado y encarnado con la vejiga de cordero.

Escultura, que se encuentra en el retablo del altar mayor de la iglesia de San Francisco de Quito.

Luis Azuero H.

Nuestro recorrido "Quito: otras miradas al patrimonio", nos hizo amar mucho más a nuestra ciudad.El objetivo de nuestro ...
26/09/2026

Nuestro recorrido "Quito: otras miradas al patrimonio", nos hizo amar mucho más a nuestra ciudad.
El objetivo de nuestro recorrido, fue brindar diversas perspectivas para acercarnos de manera más directa y humana al patrimonio tangible e intangible de Quito. Por ello nos enfocamos en dar valor al proceso, a lo que a simple vista no se ve, y que sin embargo es el andamiaje que permite, que nuestro patrimonio sea bien cuidado y protegido. Para nuestra alegría, contamos como siempre con amigos y aliados, que acogen nuestras propuestas y las apoyan. Nuestros seguidores y nuevos amigos que se unen al recorrido, son sin duda alguna un elemento primordial para dar sentido a nuestros trabajo, así que hacemos público nuestro afecto y gratitud hacia ellos. Igualmente queremos agradecer a las personas que hicieron posible que esta experiencia sea única e irrepetible. Comenzamos agradeciendo a Gabriela Santander Coordinadora de Museos y Centros Culturales, por permitirnos el ingreso a la reserva del Museo de la Ciudad. Igualmente nuestro afecto y admiración hacia Adriana Aguirre (Responsable de la Reserva), y a Jorge Puruncajas (Técnico de la Reserva), no solo por el trabajo que a diario realizan, para que aquellos objetos patrimoniales, que guardan historia, memoria y afectos, estén bien resguardados; sino también por la calidez y profesionalismo que nos recibieron.
Igualmente queremos dejar constancia de nuestra gratitud al Dr. Edwin Vásquez Presidente de la Sociedad de Egresados del Mejía, por permitirnos visitar esta casa, cuya historia es de gran importancia no solo para Quito, sino como la guardiana del legado del insigne José Mejía Lequerica. Y no podemos dejar de nombrar a Paulina Montoya quien a través de la Fundación Uniendo Vidas, lidera junto a su equipo de trabajo dos proyectos sociales muy importantes, por ello fue un honor visitar Paseo Santo Domingo Casa Cultural, ya que a través de la misma se gestionan estas importantes obras sociales, a las cuales podemos aportar como miembros de la sociedad civil.
Quienes hacemos el Colectivo Quito en dos tiempos (Susana Freire Garcia y Luis Azuero), nos sentimos agradecidos por tanto cariño y apoyo, y esperamos seguir sirviendo a nuestra ciudad. Con nosotros será hasta una próxima oportunidad...

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