22/05/2026
Ayer rescatamos a un angelito al que le llamamos Copito.
Lo habían abandonado mientras luchaba contra el moquillo. Ya estaba en la etapa nerviosa y presentaba fuertes convulsiones. Fue atendido de inmediato por la veterinaria, pero horas después sufrió una convulsión muy fuerte que su débil cuerpo no pudo resistir más.
Copito no merecía irse así, nos faltó tiempo para darle más cariño y pueda sentir el calor de un hogar.
Ningún animal merece ser abandonado justo cuando más necesita de amor, de cuidado y de ayuda. Pero para la mayoría de personas, lo más fácil y cobarde es dejarlos solos y que tengan un muerte lenta y dolorosa.
Queremos hacer un llamado a la sensibilidad y a la responsabilidad porque tener un animal de compañía no debería ser sólo un capricho y no es sólo disfrutar de ellos cuando todo está bien, también implica acompañarlos en la enfermedad, en el dolor y en los momentos más difíciles.
Sabemos perfectamente que muchas veces el dinero puede ser un impedimento, pero existen maneras de gestionar ayuda, pedir apoyo o buscar alternativas, pero lo que nunca puede ser una opción es dejarlos solos, sufriendo y agonizando lentamente.
Ellos no saben pedir auxilio con palabras, pero sienten miedo, dolor y dependen completamente de nosotros.
Aprendamos a mirar a los animales no humanos con más empatía, más humanidad y más responsabilidad.
Y a la persona que lo dejó botado a su suerte, ojalá nos esté leyendo y ojalá algún día tenga la capacidad de entender el sufrimiento que causó al abandonar a un ser indefenso en uno de los momentos más dolorosos de su vida existencia. Pero la vida, el tiempo y la conciencia siempre terminan poniendo a cada quien frente a las consecuencias de sus actos.