23/11/2025
23 de noviembre
DIES NATALIS de Enriqueta Aymer de la Chevalerie
Aniversario de la muerte
Introducción
Desde octubre de 1829 la Buena Madre estaba semiparalizada, a causa de un ataque de apoplejía. En estas condiciones experimentó el saqueo de la casa de Picpus en 1830. El Buen Padre, todavía Vicario General de Rouen, comienza a viajar con más frecuencia a Paris hasta que en noviembre de 1833 renuncia a su puesto y decide establecerse en Picpus.
En noviembre de 1834 la situación de la Buena Madre se agrava. Ya apenas podía articular palabras. El obispo de Chartres había pedido la fundación de una comunidad en la ciudad de Châteaudun. Sería la fundación número 18 en vida de la Fundadora, pero la única que ella no pudo hacer personalmente. El grupo de religiosas destinada a la nueva casa pidió renovar sus votos ante la Fundadora antes de marchar y la ceremonia se realiza a pesar de la debilidad de la Buena Madre. El Buen Padre acompaña al grupo que viajó el 15 de noviembre. El obispo estableció la nueva fundación el día 18.
El jueves 20 tuvieron que llamar a un médico de fuera (el habitual de la casa estaba también enfermo) porque la situación de la Buena Madre era peor. El médico dijo que estaba a las puertas de la muerte. Le dieron la unción de los enfermos pero no pudo recibir el viático. Al día siguiente hubo una leve mejoría.
Se había avisado al Buen Padre quien regresó a Picpus el 22 por tarde. Cuando entró en la habitación de la Buena Madre ésta le reconoció y le tendió la mano sonriendo.
El domingo 23, a mediodía, la Buena Madre entra en coma. A las 17.30 fallece, asistida por el Buen Padre.
Su cuarto se convierte en capilla ardiente, por donde pasan hermanas y hermanos para rezar y dar su adiós a la Fundadora. Habría en Picpus en ese momento unas 300 personas.
El Buen Padre trata de consolar a la comunidad. “Es un momento para que todos renovemos nuestra vida espiritual ante los restos mortales de una santa, cuyas mortificaciones igualan a las de los solitarios de la Tebaida. Es momento para juntos estrechar fuertemente los lazos de caridad, para fortalecer los lazos de unión y de paz”. En una circular escrita días más tarde dirá: “Podemos estar seguros que poseemos otra intercesora en el cielo”.
Su cuerpo estuvo en la habitación hasta el miércoles 26. A las 10 de la mañana se rezó el oficio de difuntos, y después el Buen Padre presidió la misa de réquiem, que no se cantó, porque los corazones no estaban para ello. A continuación se enterró el cuerpo en el cementerio de Picpus.