19/04/2026
El ayuno no es solo dejar de comer, es acercarse a Dios con todo el corazón. Es un tiempo donde el cuerpo se humilla y el espíritu se fortalece. Cuando ayunamos, no buscamos solo respuestas, buscamos Su presencia. Es en el silencio del alma donde Dios habla más fuerte.
El ayuno rompe cadenas, alinea nuestro corazón con la voluntad de Dios y nos recuerda que dependemos completamente de Él.
“Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.”
— Mateo 6:17-18 🙏🔥