29/04/2025
|| Cuatro militares rompieron el silencio y revelaron su rol clave en el crimen de los niños de Guayaquil.
En Guayaquil, la reconstrucción de los hechos del caso Malvinas destapó el in****no que viven los 16 militares imputados. Durante el recorrido judicial del 16 y 17 de marzo, cuatro de ellos rompieron el silencio y contaron los horrores que sufrieron los niños antes de ser asesinados. Las revelaciones estremecieron a todos los presentes. El dolor y la tensión se podían respirar en el aire.
Los cuatro militares que hablaron detallaron agresiones brutales cometidas contra los menores, antes de su desaparición y hallazgo de los cuerpos en Taura. Mientras tanto, los otros doce implicados se mantuvieron en silencio, atrapados en miradas vacías y rostros de angustia. La reconstrucción fue una escena de culpa colectiva. Cada paso reabrió heridas que nunca cerraron.
Pese a las diferencias en las versiones, todos los uniformados enfrentan el mismo proceso judicial por desaparición forzada. Ninguno ha logrado escapar al peso de la acusación pública. Entre ellos hay quienes claman inocencia y aseguran que jamás tocaron a los niños. Aun así, cargan con amenazas, rechazo y el miedo de perderlo todo.
Hoy los 16 militares sobreviven entre el estigma social y un juicio que podría destruirles la vida. Algunos luchan por contar la verdad, mientras otros callan por miedo o por lealtad. En las calles, la gente ya los juzgó. Adentro, la justicia avanza lenta, arrastrando sus destinos hacia un desenlace incierto.