02/10/2026
¿Alguna vez te has preguntado por qué Jesús, siendo perfecto, necesitó ser bautizado por Juan?. El Evangelio de Mateo nos revela algo hermoso en este evento.
Justo después del bautismo, los cielos se abren y el Padre dice: «Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia». En una cultura donde la afirmación paterna es vital para la transición de niño a hombre, Dios Padre está honrando públicamente a Su Hijo.
Jesús, en su humanidad, necesitaba escuchar esas palabras de amor, cuidado y protección antes de iniciar su ministerio. Necesitaba saber que no estaba abandonado. Si Jesús necesitó la afirmación de su Padre, ¿cuánto más nosotros necesitamos descansar en el hecho de que somos amados y cuidados por Dios?.