09/09/2026
La Parroquia San Antonio de Padua de Tamayo vivió un significativo espacio de formación y crecimiento personal con el taller "Sanando las Heridas", impartido por la Hermana Diana Gisela Venegas, Esclava de Cristo Rey, acompañada de Nailea Mendez.
Durante este enriquecedor encuentro, las laicas de la parroquia fueron invitadas a realizar un profundo análisis sobre el bienestar emocional y la sanación personal, comprendiendo que sanar también es una responsabilidad que requiere valentía, conciencia y compromiso con uno mismo. A través de reflexiones y enseñanzas, se destacó que todos estamos en constante proceso de crecimiento, construyéndonos día a día, y que Dios nos quiere sanos desde lo más profundo de nuestro ser.
La Hermana Diana explicó que una herida emocional es un dolor psicológico asociado a experiencias que afectan nuestra seguridad, autoestima y forma de relacionarnos con los demás. Algunas laicas expresaron que muchas veces existen palabras que dejan marcas más profundas que una herida física, causando sufrimientos que permanecen ocultos en el corazón. Ciertas heridas son provocadas por otras personas, mientras que otras nacen de nuestras propias decisiones o acciones.
Asimismo, se reflexionó sobre la importancia de reconocer nuestras heridas, aceptar aquello que hemos vivido y aprender a convivir con esas experiencias sin permitir que definan nuestra vida. Sanar no significa olvidar, sino comprender, integrar y transformar el dolor en una oportunidad de crecimiento. También se hizo énfasis en que las heridas pueden sobrellevarse y convertirse en una fuente de aprendizaje para evitar repetir situaciones que nos dañen a nosotros o a quienes nos rodean.
Otro aspecto importante abordado durante el taller fue la diferencia entre una herida emocional y un trauma. Mientras la herida surge a partir de experiencias dolorosas que afectan nuestras emociones, el trauma puede aparecer cuando una situación se vive como abrumadora o amenazante, dejando efectos duraderos en el bienestar emocional y psicológico de la persona.
El taller promovió además el autocuidado como un camino necesario para la sanación, recordando que cuidar nuestra salud emocional, espiritual y humana es una expresión del amor que Dios tiene por cada uno de nosotros. Fue una experiencia de reflexión, encuentro y esperanza que permitió a las participantes descubrir que, aun en medio de las heridas, siempre es posible encontrar caminos de restauración, crecimiento y vida nueva.
Agradecemos a la Hermana Diana Gisela Venegas y a Nailea Mendez por compartir sus conocimientos, experiencia y testimonio, ayudando a nuestra comunidad a comprender que la sanación interior es un proceso que, de la mano de Dios, nos conduce hacia una vida más plena, libre y reconciliada con nosotros mismos y con los demás. 🙏✨