24/05/2025
Con profunda tristeza compartimos que la madre de nuestra compañera Tanel Carela falleció anoche, víctima de un feminicidio.
Este hecho, tan doloroso como inaceptable, nos sacude en lo más hondo como equipo humano. Nos duele, nos indigna y nos compromete.
Nos solidarizamos con Tanel y su familia desde el amor, el respeto y la escucha, y reiteramos nuestro compromiso como colectivo que rechaza de manera firme y activa toda forma de violencia contra las mujeres.
Desde Arcoíris, sabemos que construir una sociedad basada en la empatía, la solidaridad y el cuidado comienza desde lo más cotidiano: en cómo educamos el corazón, cómo escuchamos el dolor del otro y cómo creamos espacios donde sea posible sentir sin miedo.
Estos valores no nacen solos, se cultivan en la infancia, en la comunidad, en las políticas públicas y en los lenguajes que usamos para habitar el mundo. Cuando dejamos de ver al otro como amenaza y empezamos a reconocerlo como un nosotros, se abre la posibilidad de una transformación real.
La ternura, el respeto, la dignidad compartida no son gestos ingenuos, sino cimientos profundos para una sociedad vivible. Necesitamos redes que sostengan la vida, escuelas que enseñen a cuidar, medios que humanicen, instituciones que abracen y comunidades que protejan.
Lo que se cuida, florece. Y cada acto que elige el cuidado, aunque parezca pequeño, desafía la lógica del abandono y siembra otro futuro posible.
Hoy, más que nunca, abrazamos la vida que merece ser vivida, con justicia, con memoria, y con todas juntas.