27/06/2026
A todas las familias que hoy viven la angustia de no encontrar a sus seres queridos, a quienes esperan una noticia en un hospital o lloran la partida de alguien amado, queremos decirles que no están solos.
El dolor, la incertidumbre y la nostalgia pueden oscurecer el corazón, pero aun en medio de la tragedia, la esperanza sigue siendo una luz que no se apaga. Cada oración, cada abrazo y cada gesto de solidaridad nos recuerdan que todavía hay motivos para creer.
A quienes hoy esperan noticias de un familiar, no pierdan la fe. A quienes han despedido a un ser querido, permitan que el amor y los recuerdos sean la fuerza que les ayude a continuar. Y a quienes se sienten agotados por la tristeza, recuerden que siempre hay una mano amiga dispuesta a acompañarles.
Aunque todo parezca oscuro, Dios sigue teniendo el control. Él conoce cada lágrima, cada dolor y cada esperanza que habita en nuestros corazones. Con fe, unidad y solidaridad, podremos levantarnos y caminar nuevamente.
“La noche puede ser larga, pero la esperanza siempre anuncia un nuevo amanecer.”
Fundación Pequeños Pasos de Gigantes.