21/01/2026
Notas de un buscador
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El Hombre, la muerte y la resurrección.
Hay un principio que dice que "la materia no desaparece, sino que cambia de forma o estado..."; de ahí que algunas personas suelan decir que la muerte, en estricto rigor, sea una ilusión.
Hablar sobre la muerte es complicado porque es hablar sobre un acontecimiento único, individual e irrepetible; por lo que cualquier cosa que se diga al respecto entraría en el plano de lo especulativo.
Pero, ¿quién dice que no tenemos derecho a especular?... jejeje jeje. Así que lo dicho aquí debe ser visto como pura especulación; o, tal vez, como elucubraciones de una mente curiosa.
Hace ya un buen tiempo, vi un programa en el que se hablaba de las creencias que tenían los antiguos egipcios sobre la muerte, el hombre y la resurrección; los antiguos egipcios creían que el Hombre podía seguir viviendo después de la muerte; qué renaceria como el río Nilo lo hace cada año. Ellos también pensaban que el Hombre, tal como renacen las plantas, podía volver a la vida; que la muerte no es el final de la Vida. Esta creencia no murió con los antiguos egipcios; sino que, en cierto modo, llegó hasta nosotros a través de las religiones judeo cristianas, en las que nos dicen que el hombre volverá a la vida luego de pasar por la muerte.
Pero volvamos al principio científico con el que iniciamos esta nota. Si este principio nos dice que "la materia no desaparece, sino que cambia de estado y forma...", entonces no sería tan descabellado pensar que, en cierto modo, los antiguos egipcios no estuvieran equivocados. De hecho, nos damos cuenta de este principio al observar lo que sucede con ciertos procesos naturales. Por ejemplo: los árboles reverdecen en primavera luego de haber pasado por una temporada fría y algida en el invierno; pero los mismos árboles pasan por una época cargada de verdor durante el verano para luego perder prácticamente todas sus hojas durante la estación de otoño. Y pensar que todo lo escrito con anterioridad le sucede al árbol todos los años durante todos los años que permanece con vida.
Cada año morimos un poquito. Pero lo más curioso de todo sucede después que el árbol "muere", ya que la misma materia que componía al árbol pasa a formar parte de la tierra que lo sustentaba y del aire que aleteaba sus ramas; y este ciclo, el ciclo de la Vida, se repite una y otra vez con cada árbol qué nace, muere y renace.
Ahora detenganse a pensar un poco en lo escrito hasta aquí e imaginen el mismo proceso explicado, pero aplicado a la vida de los hombres.
El Hombre también nace, crece, se desarrolla y muere; pero ese "muere", ¿es realmente el fin de la película?
Si el mismo principio científico al que hemos estado haciendo alusión en este escrito aplica a la vida de los árboles, entonces, ¿sería descabellado pensar que también aplicaría en la vida de los hombres?
Si "la materia no desaparece", y materia es lo que nos compone, entonces, ¿podríamos decir que la muerte es el proceso que causa que los hombres cambiemos de estado y forma, y nos transformemos? ¿Pero en qué?
Bueeeno, si el árbol volvió a la tierra qué lo sustentó y al aire que generaba su aleteo, es menester pensar que el hombre siga ese mismo camino. Pero no debemos olvidar que la materia que formó al árbol también formaría parte de otros árboles luego de su muerte, ya que gracias al principio de conservación de la materia la Vida se sigue replicando tras cada ciclo donde la muerte es solo el velo qué nos impide ver tooooda la magia que se esconde tras ella. Los egipcios tenían razón, la muerte es una ilusión; y la Vida no se detiene tras el arribo de la muerte, sino que ésta es solo el motor invisible que la mantiene en funcionamiento.
Vida y Muerte son las dos caras del Ser. Así que tengan presente lo siguiente: La Vida no muere, sino que se transforma y cambia de estado; celebra la Vida cuando veas la lluvia caer y cuando sientas el viento sobre tu piel. ¡Quién sabe, pudiera ser que algunos de tus seres queridos te estén mojando con su presencia o acariciando tu cuerpo. El ciclo de la Vida no se detiene con la llegada de la muerte, sino que ésta solo es el velo que esconde el renacimiento de la propia Vida.