10/06/2026
Cuando las puertas de las escuelas se cerraron para la fe en Olancho, Honduras, Dios abrió un camino inesperado.
Lo que parecía imposible se convirtió en una oportunidad para que jóvenes escucharan el Evangelio y encontraran esperanza. Uno de ellos pasó de la depresión a una vida transformada por Jesús.
Porque cuando Dios abre una puerta, nadie puede cerrarla.
¿Y si la misma esperanza que cambió su historia también pudiera cambiar la tuya?
Lee la historia completa aquí https://n9.cl/ztbpi