16/06/2026
La violencia contra los niños y las niñas no siempre deja marcas visibles. Además del castigo físico, los gritos, las humillaciones, las amenazas y otras formas de maltrato emocional afectan su autoestima, su sentido de seguridad y su desarrollo integral.
Por ejemplo, Luisa Gómez, participante de un taller de crianza consciente recuerda que, durante años, creyó que los golpes eran una forma normal de educar. Así había crecido ella. Sin embargo, cambió la forma en que entendía su propia historia y la relación con su hija.
Anécdotas como la de ella reflejan una realidad silenciosa: muchas madres, padres y personas cuidadoras reproducen patrones de violencia que aprendieron en su propia niñez. Pero también muestran que estos ciclos pueden romperse cuando las familias cuentan con herramientas para criar desde el afecto, el diálogo y el respeto.
Conoce más sobre cómo impacta la exposición de niños y niñas a prácticas de disciplina violenta: https://bit.ly/43BeYTx