31/05/2025
Detrás de cada maleta hay una historia que nadie ve. Personas que llegan con miedo, con dudas, con el alma rota… pero también con una chispa de esperanza. Aquí no solo se recibe a pacientes. Se abrazan procesos. Se escucha el silencio. Se acompaña sin juicio. Cada llegada es un acto de valentía. Y cada salida, aunque no siempre sea una victoria, representa un paso más en el camino. A veces con una sonrisa, a veces con lágrimas, pero siempre con algo nuevo: dignidad, apoyo, humanidad. Porque esto no es solo una casa. Es un lugar donde muchas veces comienza lo que parecía imposible: volver a creer en uno mismo.