Apostol Susana Tavarez

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@𝕡ó𝕤𝕥𝕠𝕝 𝕤𝕦𝕤𝕒𝕟𝕒 𝕥𝕒𝕧𝕒𝕣𝕖𝕫 .
𝔪𝔦 𝔣é 𝔪𝔲𝔢𝔳𝔢 𝔫𝔞𝔠𝔦𝔬𝔫𝔢𝔰
⛪️Pastora y apóstol de Casa del Rohi
📌Fundadora de la escuela Lideres de gobierno 🕎 fundadora de Se Buscan Parteras
predicadora 🗣️ madre💖 socia legal del Espíritu Santo

DOSIS DE VIDA 🌿 #92NADA ME FALTARÁBuenas noches.Sí, nuestra segunda Dosis de Vida de hoy, para irnos a acostar.Y antes d...
04/10/2026

DOSIS DE VIDA 🌿 #92

NADA ME FALTARÁ

Buenas noches.

Sí, nuestra segunda Dosis de Vida de hoy, para irnos a acostar.

Y antes de cerrar los ojos quiero llevarte a uno de los textos más leídos, más repetidos y más amados de la Biblia:

El Salmo 23.

“Jehová es mi pastor; nada me faltará.”

David comienza con una declaración.

No comienza hablando del valle.

No comienza hablando del peligro.

No comienza hablando de sus enemigos.

Comienza diciendo:

“Jehová es mi pastor.”

Y después dice:

“Nada me faltará.”

Y esto me encanta.

Porque David estaba hablando desde circunstancias muy difíciles.

Él conocía los caminos.

Conocía los lugares de reposo.

Conocía los valles.

Conocía la sombra de muerte.

Conocía la angustia.

Conocía lo que significaba sentirse perseguido.

Pero había algo que David tenía claro:

tenía Pastor.

Y cuando tienes Pastor, puedes atravesar caminos que nunca imaginaste recorrer.

Puedes pasar por lugares oscuros sin pensar que estás abandonado.

Puedes atravesar un valle sin creer que el valle es tu destino.

Porque el Pastor sabe por dónde te está llevando.

Y esta noche quiero que escuches algo.

Quizás no puedas verlo.

Quizás no puedas tocarlo.

Pero puedes reconocerlo.

El cayado del Pastor.

Ese sonido que, para una oveja, significa:

“Estoy aquí.”

“Sígueme.”

“No te apartes.”

“Yo sé por dónde vamos.”

Ese sonido que puede infundir una paz que ninguna persona sobre la tierra puede darte.

Y quizás esta noche tú estás escuchando ese sonido en tu espíritu.

Como un trueno lejano.

Como una voz que no se escucha con los oídos, pero que tu alma reconoce.

Es tu Pastor llamándote.

Y aunque haya cientos, miles o millones de ovejas…

cuando el Pastor llama a la que le pertenece,

ella reconoce su voz.

Jesús dijo:

“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen.”

Por eso esta noche no importa cuántas personas estén alrededor.

No importa cuántos caminos existan.

No importa cuántas voces estén hablando.

El Pastor sabe dónde estás.

Y sabe llamarte.

La noche está casi terminando.

Dentro de poco volverá a salir el sol.

Y quizás hoy no recibiste todas las respuestas.

Quizás algunas cosas todavía están pendientes.

Quizás hay situaciones que todavía no se resolvieron.

Pero antes de dormir quiero que hagas una declaración conmigo:

Jehová es mi Pastor.

Y porque Él es mi Pastor…

NADA ME FALTARÁ.

No estoy diciendo que tendré todo lo que quiero.

Estoy diciendo que puedo confiar en que mi Pastor sabe lo que necesito.

Él me llevará a lugares de reposo.

Él restaurará mi alma.

Él me guiará por sendas de justicia.

Y aunque tenga que caminar por valle de sombra de muerte,

no temeré mal alguno.

¿Por qué?

Porque Tú estarás conmigo.

Tu vara.

Tu cayado.

Tu presencia.

Tu dirección.

Tu respaldo.

Todo eso me acompaña.

Así que esta noche voy a acostarme con una palabra en mi corazón.

No voy a dormir pensando únicamente en lo que me falta.

Voy a dormir recordando quién es mi Pastor.

Y mañana, cuando vuelva a salir el sol,

volveré a levantarme.

Volveré a caminar.

Volveré a trabajar.

Volveré a creer.

Porque mi Pastor todavía está conmigo.

Y hoy hago mía esta palabra:

NADA ME FALTARÁ.

Que descanses.

Que Dios guarde tu casa.

Que guarde tu mente.

Que guarde tus hijos.

Que guarde tus sueños.

Y que cuando cierres los ojos esta noche, puedas sentir esa paz incomparable de saber:

No estoy caminando solo.

Mi Pastor camina conmigo.

Buenas noches.

Dios te bendiga.

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DOSIS DE VIDA 🌿 #91¿ESTÁS PREPARADO PARA MULTIPLICARLO?Bienvenido a una nueva Dosis de Vida.Hoy vine de noche.⭐️No quier...
03/10/2026

DOSIS DE VIDA 🌿 #91

¿ESTÁS PREPARADO PARA MULTIPLICARLO?

Bienvenido a una nueva Dosis de Vida.

Hoy vine de noche.⭐️

No quiero cansarte.

Quiero que hablemos un poquito.

Quiero dejarte una lección de liderazgo:

Una persona visionaria no solamente pregunta: “¿Qué puedo hacer?”; también pregunta: “¿Cómo puedo multiplicarlo?”♾️

Hay un refrán que dice:

“Un pueblo unido, jamás será vencido.”

Y la Biblia nos enseña:

“Si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.”
— Mateo 18:19

Pero hay algo que he aprendido:

Es difícil encontrar un grupo de personas que tengan exactamente la misma fuerza de ideas.

Puede ser difícil.

Pero no es imposible.

Yo lo llamo un fenómeno de visión.

Hay hombres y mujeres que se levantan con ideas diferentes.

Personas con capacidades diferentes.

Historias diferentes.

Temperamentos diferentes.

Pero también hay personas capaces de recibir una visión y caminar con ella.

Y cuando eso ocurre, algo comienza a multiplicarse.

Jesús es el ejemplo más grande que tenemos.

Jesús vino con una visión.

Vino con una misión.

Vino con una propuesta para la humanidad.

Y una de las primeras cosas que hizo al comenzar su ministerio fue buscar personas.

Buscó doce.

No escogió doce copias de Él.

Eran diferentes.

Tenían historias diferentes.

Oficios diferentes.

Temperamentos diferentes.

Pero Jesús comenzó a trabajar con ellos.

Y mientras caminaban con Él, comenzó a formarles.

Eso se llama formación.

Jesús no solamente les dijo qué hacer.

Les enseñó cómo vivir.

Les enseñó a mirar.

Les enseñó a servir.

Les enseñó a creer.

Les enseñó a caminar.

Les enseñó a depender de Dios.

Y después de haber trabajado con ellos, ellos fueron a trabajar con otros.

Ahí está el poder de una visión:

no termina en la persona que la recibe.

Se multiplica.

Lo que Jesús comenzó con doce llegó a muchos más.

Y aquellos que fueron formados comenzaron a formar a otros.

No era solamente una estrategia.

Era mucho más que eso.

Era —y continúa siendo— uno de los procesos de transformación más extraordinarios que ha conocido la humanidad:

cambiar una vida para que esa vida pueda ayudar a cambiar otra.

Porque cuando cambias la manera de pensar de una persona, puedes cambiar la manera en que esa persona interpreta su vida.

Y cuando cambia su manera de interpretar la vida, puede comenzar a vivir de una manera diferente.

Por eso hoy quiero preguntarte:

¿Estás preparado para entrar en el estilo de vida que Jesús te está ofreciendo?

¿Estás preparado para que Dios trabaje contigo?

¿Estás preparado para ser formado?

¿Estás preparado para dejar algunas ideas atrás?

¿Estás preparado para aprender?

¿Estás preparado para llegar tan lejos que aquello que Dios haga contigo no termine contigo?

Porque quizás Dios no solamente quiere bendecirte.

Quizás quiere multiplicar a través de ti.

Tal vez alguien está esperando que tú aprendas para que puedas enseñarle.

Tal vez alguien necesita que tú sanes para que puedas acompañarlo.

Tal vez alguien necesita escuchar lo que Dios hizo contigo.

Tal vez alguien necesita que le digas:

“Yo también pensé que no podía, pero Dios me llamó.”🦶🏽

Sé que quizás te han dicho que no puedes.

Sé que quizás alguien te hizo sentir que no eras suficiente.

Sé que quizás miras tu condición actual y piensas:

“¿Qué podría hacer Dios conmigo?”

Pero hoy vengo a decirte:

Él te mandó a buscar.

No importa solamente dónde estás.

Importa hacia dónde Dios puede llevarte.

No importa solamente lo que estás atravesando.

Importa lo que Dios puede formar en ti mientras atraviesas ese proceso.

No desprecies tu comienzo.

No desprecies tu historia.

No desprecies tu capacidad de aprender.

Porque quizás hoy estás siendo formado para mañana poder formar a otro.📌

Y aquí está la verdadera pregunta de liderazgo:

¿Qué vas a hacer con aquello que Dios puso en tus manos?

¿Lo vas a guardar?

¿Lo vas a enterrar?

¿O vas a aprender a multiplicarlo?

Una persona visionaria no solamente pregunta:

“¿Qué puedo hacer?”

Pregunta:

“¿Cómo puedo multiplicarlo?”

Porque una visión que solamente te beneficia a ti puede quedarse pequeña.

Pero una visión que transforma tu vida y después alcanza a otros…

se convierte en legado.

Hoy quiero orar por ti.

Padre, ayúdalo.

Ayúdala.

Permítele entender por qué Tú lo estás llamando.

Permítele comprender por qué tienes una propuesta divina para su vida.

Dale sabiduría para reconocer el camino.

Dale humildad para dejarse formar.

Dale discernimiento para saber con quién caminar.

Dale fuerza para permanecer cuando el proceso sea difícil.

Y enséñale el camino por donde debe andar.

Pastorea su vida.

Ordena sus pasos.

Forma su carácter.

Y permite que aquello que Tú hagas en él o en ella no termine allí.

Que pueda alimentar a otro.

Que pueda levantar a otro.

Que pueda enseñar a otro.

Que pueda cambiar una vida.

Que pueda convertirse en instrumento de transformación.

En el nombre de Jesús.

Amén.

Esta fue mi Dosis de Vida de hoy.

Y antes de irme, te dejo esta pregunta:

¿Lo que Dios está haciendo contigo podrá algún día multiplicarse en la vida de otra persona?

Buenas noches.

Dios te bendiga.

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DOSIS DE VIDA 🌿 #90LA ALERTA DE MI VERDADERA ESENCIABuenos días.Aquí estamos nuevamente con nuestra Dosis de Vida.Hoy qu...
01/10/2026

DOSIS DE VIDA 🌿 #90

LA ALERTA DE MI VERDADERA ESENCIA

Buenos días.

Aquí estamos nuevamente con nuestra Dosis de Vida.

Hoy quiero ser breve.

Hoy quiero comprar la palabra, pero no venderla.

Quiero echar mano de la sabiduría y, con ella, emprender este nuevo día.

Proverbios dice:

“Compra la verdad, y no la vendas; la sabiduría, la enseñanza y la inteligencia.”

Y hoy quiero extender mi lápiz y dejar que mi espíritu contribuya con una palabra de buena dirección, dirigida especialmente a los hombres.

Quiero hablarle al padre.

Al hijo.

Al esposo.

Al empresario.

Al artista.

Al hombre que toma un machete en sus manos y sale al campo a trabajar.

Al hombre que se levanta temprano para buscar el sustento de su casa.

Al hombre que quizás hoy lleva sobre sus hombros un peso que nadie conoce.

Porque hay responsabilidades que para algunos hombres pueden sentirse gravosas.

Pero cuando miro el diseño bíblico, encuentro otra perspectiva.

La Biblia habla del hombre que asume responsabilidad.

Que sostiene.

Que trabaja.

Que protege.

Que cuida.

Que sirve.

Que entiende que tener autoridad no significa dominar, sino responder por aquello que Dios ha puesto bajo su cuidado.

Y en medio de tantas voces de nuestro tiempo, yo quiero hacer una pausa.

Porque hoy existen pensamientos, corrientes e ideas que cuestionan muchas de las formas tradicionales de entender los roles del hombre y de la mujer.

Pero yo hoy no quiero entrar en una guerra de pensamientos.

Quiero llevarte a una pregunta:

¿Quién eres tú delante de Dios?

Porque si para poder evadir una responsabilidad tengo que cambiar mi identidad, entonces debo detenerme y preguntarme qué estoy permitiendo que entre en mi corazón.

La Biblia dice:

“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida.”

Por eso, hombre:

cuida tu mente.

No permitas que cualquier pensamiento entre en ti sin ser examinado.

No todo lo que se presenta como libertad produce responsabilidad.

No todo lo que se presenta como avance produce madurez.

Y no todo pensamiento nuevo debe hacerte olvidar aquello que Dios te enseñó.

Proverbios vuelve a decir:

“Hijo mío, no te olvides de mi ley, y tu corazón guarde mis mandamientos.”

Y también:

“No se aparten de tus ojos; guárdalos en medio de tu corazón.”

Hoy quiero hacerte un llamado:

No pierdas tu esencia.

No permitas que ninguna corriente de pensamiento te haga abandonar el carácter con el que Dios quiere formarte.

Ser hombre no significa ser perfecto.

Ser hombre no significa que nunca vas a llorar.

Ser hombre no significa que no necesitas ayuda.

Ser hombre no significa que tienes que cargarlo todo solo.

Ser hombre significa también tener la humildad de reconocer cuándo necesitas sabiduría.

Significa aprender.

Corregir.

Servir.

Proteger.

Trabajar.

Amar.

Asumir.

Y permanecer firme cuando la responsabilidad pesa.

Porque yo no quiero una generación de hombres que estén buscando cómo escapar de sus responsabilidades.

Quiero hombres que digan:

“Aquí estoy.”

“Yo voy a responder.”

“Voy a cuidar lo que Dios puso en mis manos.”

“Voy a levantar mi casa.”

“Voy a cuidar a mis hijos.”

“Voy a honrar a mi esposa.”

“Voy a trabajar.”

“Voy a aprender.”

“Voy a corregir mis errores.”

“Voy a ser responsable de mis decisiones.”

Y quiero decir algo muy importante:

Esto no disminuye a la mujer.

Al contrario.

Una familia saludable no necesita que el hombre sea menos para que la mujer sea más.

Necesitamos hombres y mujeres conscientes de su valor, de sus responsabilidades y de la dignidad que Dios les ha dado.

Hay muchos hombres buenos sobre la tierra.

Y también hay muchas mujeres buenas.

Por eso sé que esta palabra no cae en tierra estéril.

Hoy estoy hablando con hombres que todavía quieren hacer las cosas bien.

Hombres que quieren levantar una familia.

Hombres que quieren dejar un legado.

Hombres que quieren que sus hijos puedan decir:

“Mi padre estuvo presente.”

No estoy hablando de hombres perfectos.

Estoy hablando de hombres dispuestos.

Y por eso hoy levanto esta alerta:

NO SOY 50%.

No porque quiera competir con una mujer.

No porque crea que una mujer vale menos.

No.

Sino porque no quiero vivir a medias aquello para lo cual fui creado.

Quiero entregar el 100% de mí en las manos de Aquel que me formó a su imagen y semejanza.

Mi responsabilidad no es 50%.

Mi carácter no es 50%.

Mi compromiso no es 50%.

Mi presencia no es 50%.

Mi paternidad no es 50%.

Mi integridad no es 50%.

Cuando Dios me dio una responsabilidad, no quiero vivir buscando la manera de reducirla.

Quiero pedirle sabiduría para cumplirla.

Por eso esta Dosis de Vida de hoy es diferente.

No vengo a condenarte.

Vengo a despertarte.

No vengo a decirte que eres suficiente por ti mismo.

Vengo a recordarte que necesitas a Dios para ser el hombre que Él quiere que seas.

HOMBRE, CUIDA TU MENTE.

Compra la sabiduría.

No la vendas.

Guarda tu corazón.

Examina los pensamientos que entran en él.

Y no permitas que ninguna voz sea más fuerte que la voz de Dios en tu vida.

Porque antes de querer gobernar una casa, un negocio, una empresa o un territorio…

aprende a gobernarte a ti mismo.

Hoy comienza un nuevo día.

Levántate.

Asume tu lugar.

Ama.

Trabaja.

Protege.

Sirve.

Corrige.

Edifica.

Y cuando mires tus manos, recuerda:

fueron las manos de Dios las que te formaron.

NO SOY 50%.

SOY EL 100% DE LAS MANOS QUE ME HICIERON A SU IMAGEN Y SEMEJANZA.

Esta es mi Dosis de Vida de hoy.

Dios te bendiga.

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DOSIS DE VIDA 🌿 #89A ESE DÍA YO LE PONDRÉ MI SUEÑO¡Sorpresa!¿Creían que no iba a venir?¿Que los iba a dejar sin esta Dos...
01/10/2026

DOSIS DE VIDA 🌿 #89

A ESE DÍA YO LE PONDRÉ MI SUEÑO

¡Sorpresa!

¿Creían que no iba a venir?

¿Que los iba a dejar sin esta Dosis de Vida?

¡Claro que no!

La noche está cayendo.

Dentro de pocas horas veremos comenzar un nuevo día.

Y mientras miro cómo termina este día, pienso en todo lo que vivimos.

Hay cosas que pertenecen al pasado.

Hay cosas que no podemos cambiar.

Pero seguimos corriendo hacia la meta.

Y nuestra meta es Cristo Jesús.

Cada uno de nosotros lleva una maleta.

Algunos llevan una mochila.

Otros llevan equipajes que nadie conoce.

Y son diferentes.

Algunos llevan heridas.

Otros llevan recuerdos.

Otros llevan responsabilidades.

Otros llevan preguntas.

Pero también llevamos algo dentro de esos equipajes que para mí es muy importante:

llevamos sueños.

Y mientras el día termina, yo pienso en el día que viene.

Porque aunque todavía no ha llegado el mañana, yo ya estoy trabajando con aquello que quiero encontrar cuando mañana llegue.

Y esta es mi palabra para terminar el día:

Jesús dijo:

“Basta a cada día su propio mal.”

Y también nos enseñó a no vivir afanados por el mañana.

Pero yo quiero decirte algo esta noche:

Si cada día trae su propio afán, también puede traer su propia provisión.

Y si Dios me permite entrar en un nuevo día, yo quiero entrar llevando algo conmigo.

No solamente mis preocupaciones.

No solamente mis problemas.

No solamente aquello que no salió como esperaba.

Yo quiero llevar mis sueños.

Por eso hoy le hablo a esa mujer que quizás está sentada en algún lugar preguntándose:

“¿Y ahora qué hago?”

Quizás la vida no te ha tratado como esperabas.

Quizás has llorado.

Quizás has perdido.

Quizás alguien te hizo creer que ya no había futuro para ti.

Quizás vienes cargando una historia que todavía duele.

Pero escucha bien:

que no te haya ido bien en una etapa de tu vida no significa que Dios te haya abandonado.

El día está terminando.

Pero Dios todavía está escribiendo.

Y quizás tú estás mirando lo que terminó, mientras Dios está mirando lo que viene.

Por eso no voy a entrar al mañana con las manos vacías.

Voy a entrar con mi fe.

Voy a entrar con mi esperanza.

Voy a entrar con mi trabajo.

Voy a entrar con mis sueños.

Porque hay algo que he aprendido:

Dios puede proveer para el día que viene, pero también espera que yo camine hacia aquello que estoy creyendo.

No puedo quedarme sentada esperando que todo suceda.

Tengo que levantarme.

Tengo que trabajar.

Tengo que sembrar.

Tengo que creer.

Tengo que avanzar.

Tengo que hacer mi parte.

Porque un sueño que nunca se trabaja se queda solamente en la imaginación.

La obra es mu**ta cuando no hay acción que la acompañe.

Así que mañana, cuando llegue el nuevo día, yo quiero poner algo dentro de él.

Quiero ponerle mi fe.

Quiero ponerle mi esfuerzo.

Quiero ponerle mi obediencia.

Quiero ponerle mi esperanza.

Y quiero ponerle mis sueños.

Porque cada día traerá su propia provisión.

Y a ese día…

yo le pondré mi sueño.

No sé qué traerá mañana.

Pero sé quién estará conmigo mañana.

No sé qué puertas se abrirán.

Pero sé quién puede abrir una puerta que nadie puede cerrar.

No sé cómo terminará esta historia.

Pero sé quién sostiene mi vida mientras la historia continúa.

Así que, mujer:

no te rindas esta noche.

No entierres tus sueños porque hoy no viste resultados.

No confundas un día difícil con una vida perdida.

No confundas una temporada con tu destino.

El día está terminando…

Pero todavía hay mañana.

Y si Dios me concede llegar a él, voy a llegar con mi mochila.

Con mis experiencias.

Con mis aprendizajes.

Con mis lágrimas.

Con mis cicatrices.

Pero también con mis sueños.

Porque todavía estoy corriendo.

Y mi meta sigue siendo Cristo Jesús.

Esta noche quiero preguntarte:

¿Qué sueño vas a llevar contigo al nuevo día?

No me digas solamente lo que te preocupa.

Dime qué estás construyendo.

No me digas solamente lo que perdiste.

Dime qué estás creyendo.

No me digas solamente lo que terminó.

Dime qué esperas comenzar.

Porque quizás mañana no llegue con todo lo que estás esperando…

pero tú puedes llegar al mañana con aquello que Dios puso dentro de ti.

El día traerá su provisión.📌

Y yo…

a ese día le pondré mi sueño.

Buenas noches.

Dios te bendiga.

Nos vemos en la próxima Dosis de Vida.

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DOSIS DE VIDA 🌿  #88LAS HISTORIAS QUE NO SE CUENTANBuenos días.☀️🌞 El sol brilla más que nunca.Ayer vimos la luna correr...
29/09/2026

DOSIS DE VIDA 🌿 #88

LAS HISTORIAS QUE NO SE CUENTAN

Buenos días.☀️🌞

El sol brilla más que nunca.
Ayer vimos la luna correr sobre nuestro cielo y hoy volvemos a ver comenzar un nuevo día.

Un día pasa y otro llega.🌤️

Y eso también es parte de la gracia de Dios: el movimiento, el orden, la creación funcionando conforme a aquello que Él estableció.

Todo fue creado con propósito.

Pero hoy quiero recordar una expresión del predicador Salomón, hijo de David:

“He visto todas las obras que se hacen debajo del sol.”

Y yo también quiero detenerme hoy a mirar algo que ocurre debajo del sol.

No quiero traer una palabra para juzgar a alguien.

Quiero traer una palabra para reflexionar.

Porque una cosa es aplicar una ley, y otra cosa es detenernos a preguntarnos qué está ocurriendo en el corazón de una sociedad antes de que sea demasiado tarde.

Jesús se encontró en una ocasión frente a una mujer que había sido encontrada en adulterio.

La llevaron delante de Él.

Ya estaba condenada por quienes la rodeaban.

Las piedras estaban preparadas.

La sentencia parecía estar escrita.

Pero Jesús dijo:

“El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.”

Y aquella escena me hace pensar.

Porque Jesús no ignoró el pecado.

Pero tampoco permitió que el pecado de una persona se convirtiera en una excusa para destruirla.

Jesús miró a la mujer.

Y Jesús también miró más allá del momento.

Por eso hoy quiero detenerme aquí.

Porque mientras nosotros hablamos, mientras trabajamos, mientras dormimos, mientras nuestros hijos van a la escuela, mientras una familia se reúne a comer…

hay mujeres viviendo historias que todavía nadie conoce.

Hay mujeres que están siendo violentadas emocionalmente.

Hay mujeres que están siendo controladas.

Hay mujeres que viven bajo amenazas.

Hay mujeres que han aprendido a callar para evitar una discusión.

Hay mujeres que dejaron de contar lo que les ocurre porque cuando hablaron nadie les creyó.

Hay mujeres que tienen miedo de regresar a su propia casa.

Y hay mujeres cuya historia terminó en una muerte que quizás muchos llaman simplemente “un crimen”, pero que detrás dejó hijos, padres, hermanos, amigos y comunidades enteras preguntándose:

¿Qué pasó antes?

Esa pregunta me persigue:

¿Qué pasó antes?

¿Había señales?

¿Alguien las escuchó?

¿Alguien sabía?

¿La familia sabía?

¿La comunidad sabía?

¿La institución sabía?

¿Alguien recibió una llamada?

¿Alguien escuchó una amenaza?

¿Alguien vio el miedo en sus ojos?

¿Alguien pudo haber intervenido?

Y después del crimen…

¿qué ocurrió?

¿Hubo justicia?

¿Se investigó?

¿Se esclareció?

¿O aquella historia terminó archivada entre papeles mientras una familia aprendía a vivir con una ausencia que jamás volverá a llenarse?

Porque quiero hacer una distinción que para mí es profundamente importante:

esclarecer un crimen no significa necesariamente que haya habido una condena.

Una investigación puede avanzar, una persona puede ser identificada como sospechosa o imputada, y aun así el proceso judicial seguir otro camino.

Por eso no quiero utilizar las palabras “justicia” y “esclarecimiento” como si fueran exactamente lo mismo.

Son cosas diferentes.

Y detrás de cada expediente hay una vida.

En 2024, Naciones Unidas estimó que aproximadamente 50,000 mujeres y niñas fueron asesinadas por sus parejas o por familiares en todo el mundo: alrededor de una cada diez minutos. (ONU Mujeres)

Y en América Latina y el Caribe, CEPAL registró al menos 3,828 mujeres víctimas de femicidio, feminicidio o muertes violentas por razones de género durante 2024, según la información oficial disponible de 26 países y territorios. (CEPAL)

Pero quiero que entendamos algo:

una estadística no llora.

Una estadística no abraza a sus hijos.

Una estadística no vuelve a sentarse a la mesa.

Una estadística no vuelve a llamar por teléfono.

Una estadística no tiene una madre que todavía espera escuchar su voz.

Por eso detrás de cada número hay una historia.

Y algunas historias nunca pudieron ser contadas.

La Organización Mundial de la Salud estima que casi una de cada tres mujeres en el mundo ha experimentado violencia física o sexual a lo largo de su vida. (Organización Mundial de la Salud)

Entonces hoy quiero hablarles a los hombres.

No para condenarlos.

Para llamarlos a examinarse.

Cuida tu mente.

Cuida lo que alimentas.

Cuida la manera en que manejas el rechazo.

Cuida tu ira.

Cuida tus palabras.

Cuida aquello que justificas cuando nadie te está mirando.

Porque antes de que una mano levante un arma, un objeto o un puño, muchas veces hubo algo ocurriendo en la mente, en las emociones, en las palabras y en las conductas.

Y no estoy diciendo que toda violencia siga exactamente el mismo camino.

Estoy diciendo que debemos aprender a reconocer aquello que no debemos normalizar.

La violencia emocional también deja heridas.

El control también destruye.

La humillación también destruye.

La amenaza también destruye.

El miedo permanente también destruye.

Y una persona puede estar respirando y, sin embargo, estar viviendo una historia que la está destruyendo por dentro.

Ahora quiero hablarle también a la mujer.

No todo lo que comienza bien termina bien.

Y reconocerlo no significa vivir desconfiando de todo el mundo.

Significa aprender a observar.

Aprender a escuchar.

Aprender a reconocer aquello que te hace daño.

No llames amor a todo lo que se presenta como amor.

No confundas control con cuidado.

No confundas celos con compromiso.

No confundas miedo con respeto.

Y no permitas que alguien te convenza de que tu sufrimiento es el precio que debes pagar para conservar una relación.

Hay historias que comenzaron con una sonrisa.

Con una promesa.

Con una flor.

Con una palabra hermosa.

Y terminaron convirtiéndose en historias que nadie se atrevió a contar.

Por eso esta palabra se llama:

LAS HISTORIAS QUE NO SE CUENTAN.

Porque algunas mujeres fueron silenciadas.

Y algunas otras continúan vivas, pero todavía están viviendo en silencio.

Y quiero decir algo más:

los daños pueden permanecer mucho después de que el acto de violencia haya terminado.

Hay hijos que crecen preguntándose por qué su madre no volvió.

Hay familias que aprenden a vivir con una silla vacía.

Hay niños que recuerdan una escena durante toda su vida.

Hay mujeres que sobreviven, pero tienen que reconstruir su confianza, su seguridad y su manera de relacionarse con el mundo.

Por eso hoy no quiero que solamente miremos la muerte.

Quiero que miremos lo que ocurre antes y lo que permanece después.

Porque quizás todavía estamos a tiempo de escuchar una historia que alguien está intentando contar.

Quizás alguien necesita que le creamos.

Quizás alguien necesita que la acompañemos.

Quizás alguien necesita ayuda profesional.

Quizás alguien necesita protección.

Quizás alguien necesita que dejemos de decirle:

“Eso no es para tanto.”

Y empecemos a preguntarle:

“¿Estás segura?”

“¿Necesitas ayuda?”

“¿Cómo puedo acompañarte?”

Hoy levanto mi voz por las mujeres.

Por las que están vivas.

Por las que sobrevivieron.

Por las que todavía tienen miedo.

Por las que no pudieron escapar.

Por las que fueron asesinadas.

Por sus hijos.

Por sus madres.

Por sus familias.

Y también levanto mi voz para decirle a los hombres:

ser hombre no es dominar.

Ser hombre no es intimidar.

Ser hombre no es controlar.

Ser hombre no es destruir aquello que un día dijiste amar.

La Palabra de Dios enseña al esposo a tratar a su mujer con honor y consideración, reconociéndola como vaso más frágil.

Y para mí esto no es una licencia para tratar a una mujer como débil.

Es un llamado a honrarla, proteger su dignidad y reconocer su valor.

Hoy no quiero lanzar piedras.

Quiero hacer preguntas.

Porque quizás una pregunta hecha a tiempo puede abrir una puerta.

Y quizás una puerta abierta a tiempo puede salvar una vida.

¿Qué pasó antes?

¿Quién sabía?

¿Quién escuchó?

¿Quién vio?

¿Quién calló?

¿Quién pudo ayudar?

Y después…

¿Qué pasó con la historia?

Porque hay historias que terminan en un expediente.

Pero para una familia nunca terminan.

Hay historias que terminan en una tumba.

Pero para los hijos continúan durante toda la vida.

Hay historias que nunca llegan a los periódicos.

Pero Dios las vio todas.

Y por eso hoy quiero dejarte esta pregunta:

¿Qué historia está ocurriendo cerca de ti que todavía nadie se ha detenido a escuchar?

No pases de largo.

No normalices el dolor.

No calles frente a la violencia.

No esperes a que una historia se convierta en una estadística para reconocer que algo estaba pasando.

Porque algunas historias pueden contarse.

Algunas pueden escucharse.

Algunas pueden atenderse.

Y algunas vidas todavía pueden ser protegidas.

Esta es mi Dosis de Vida de hoy.

Dios te bendiga.

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“Hay historias que no se cuentan porque fueron silenciadas.
Pero mientras haya alguien dispuesto a escuchar, todavía podemos hacer algo.”

DOSIS DE VIDA — DÍA 87Muy buenos días a todos los que hoy se toman esta Dosis de Vida.Hoy comenzamos un lunes brillante,...
28/09/2026

DOSIS DE VIDA — DÍA 87

Muy buenos días a todos los que hoy se toman esta Dosis de Vida.

Hoy comenzamos un lunes brillante, hermoso.

Y siento que no solamente estamos comenzando una nueva semana.

Siento que estamos comenzando una nueva forma de seguir caminando.

Y quisiera hacerte una pregunta:

Si estuvieras enamorado del Espíritu de Dios, ¿cómo conquistarías tu presente?

Piénsalo.

Si realmente supieras que Él conoce el mapa de hacia dónde vas…

Si supieras que Él conoce lo que tú todavía no conoces…

Si supieras que Él puede guiarte cuando tú no sabes qué camino tomar…

¿Cómo vivirías este día?

Jesús dijo:

“Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre.”

Juan 14:16

Para siempre.

No por un momento.

No solamente cuando estamos bien.

No solamente cuando entendemos lo que está pasando.

Para siempre.

Y Jesús también dijo:

“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad.”

Juan 16:13

Entonces hoy quiero hablarte desde algo que no solamente estoy enseñando.

Estoy viviendo.

Hace poco atravesé una pequeña confusión.

Hubo un momento de quebrantamiento.

Un momento en el que algunas cosas que estaba viviendo produjeron malestar dentro de mí.

Pero el Espíritu Santo, como siempre, se encargó de hacerme ver algo diferente.

Me hizo sentir Su amor.

Su cariño.

Su respaldo.

Su permanente compañía.

Y aquello que estaba viviendo comenzó a apartarse de mí cuando pude reconocer Su presencia.

Entonces comencé a expresarle mi amor.

Quizás las palabras que salieron de mi boca no parecían tener mucha lógica.

Quizás alguien podría escucharlas y pensar que eran palabras de una persona completamente emocionada.

Pero eran palabras que estaban saliendo desde un lugar muy profundo de mi corazón.

Y le decía:

“Espíritu Santo, toma mis manos.
Toma mi alma.
Toma todo lo que soy.
Déjame expresarte el amor que te tengo.
No quiero vivir ningún momento sin Ti.”

Y mientras lloraba, le pedía:

“Aprieta mis manos y no me sueltes.”

Porque hay momentos en los que una persona no necesita muchas explicaciones.

Necesita sentir que no está sola.

Y entonces entendí nuevamente algo que Jesús había dicho:

“Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros.”

Juan 16:7

Ahora entiendo un poco más aquellas palabras.

Jesús sabía que después de Su partida tendríamos al Consolador.

Al Espíritu Santo.

Al que permanece.

Al que guía.

Al que nos acompaña.

Al que nos ayuda aun cuando nosotros mismos no sabemos cómo expresar lo que estamos viviendo.

Porque Romanos 8:26 dice:

“El Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos…”

¡Qué hermoso!

Hay momentos en los que ni siquiera sabemos cómo orar.

Pero Él está ahí.

Y hoy quiero decirte algo:

Enamórate del Espíritu Santo.

No solamente aprendas a hablar de Él.

Aprende a caminar con Él.

Aprende a escucharlo.

Aprende a reconocer Su presencia.

Aprende a dejarte guiar.

Porque si Él tiene el mapa, ¿por qué insistimos tanto en querer conducir solos?

Hoy quiero que le digas:

“Espíritu Santo, toma mis manos y no me sueltes.”

Llévame a la altura que Tú quieras.

Condúceme por el camino que Tú conoces.

Corrige mis pasos cuando sea necesario.

Deténme cuando vaya hacia un lugar que no me corresponde.

Y cuando no entienda lo que estoy viviendo, ayúdame a confiar.

Porque hoy sé algo:

Tú tienes el control.

Y si Tú tienes el control, yo puedo descansar.

Esta mañana no quiero comenzar solamente pidiendo.

Quiero comenzar agradeciendo.

Gracias, Espíritu Santo, por permanecer.

Gracias por acompañarme.

Gracias por sostenerme.

Gracias por hacerme ver cuando mis ojos no alcanzan.

Gracias por consolarme cuando las palabras no son suficientes.

Gracias por guiarme cuando no conozco el camino.

Te amo, Espíritu Santo.

Y hoy quiero caminar contigo.

Esta es mi Dosis de Vida de hoy.

Que tengas un lunes maravilloso, lleno de la presencia de Dios.

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