100%Evangelismo

100%Evangelismo Proclamando a Cristo,
Anunciando el Evangelio,
Compartiendo la Palabra
de Justicia y Verdad de Jesús. Bendiciones a todos!!! Proclama de Cristo.

Saludos queridos hermanos:

Si supieras que Cristo viene por su iglesia el próximo año, o en 3 años, o si te dijeran que te quedan pocos años de vida:

1- ¿En qué invertiría la mayor parte de tu tiempo?
2- ¿De qué tema hablarías con las personas?
3- ¿Qué compartirías en tus redes sociales?
4- ¿Que transmitirías a otros creyentes?
5- ¿Sobre qué tema predicarías?
6- ¿En que enfocarías toda tu ener

gía? Sin embargo la mayoría de los creyentes goza de buena salud y tiempo, además de todas las bendiciones de Dios. ¿Qué otra motivación necesitamos sino llevar gloria al Padre?

DESDE EL CORAZÓN DEL PADRESalmo 103:2-5 Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios. Él es quien...
01/12/2025

DESDE EL CORAZÓN DEL PADRE

Salmo 103:2-5 Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios. Él es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias; El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias; El que sacia de bien tu boca De modo que te rejuvenezcas como el águila.

Salmo 103:3 nos revela el corazón generoso de Dios que desea tanto perdonar como sanar. Sin embargo, existe una tendencia natural en el corazón humano a buscar las bendiciones de Dios (incluyendo la sanidad), sin cultivar una relación profunda con Él que incluya el arrepentimiento y fe bíblica.

La cultura contemporánea nos anima a ser indulgentes con nosotros mismos, a "no ser tan duros" y a "aprender a perdonarnos" como si el Evangeliose tratase de eso en lugar,de Dios personándonos en Cristo.

No debemos ser extremistas, sino sobrios, sensatos, entendidos y equilibrados conforme a Eclesiastés 7:16: "No seas demasiado justo, ni seas sabio con exceso; ¿por qué habrás de destruirte?".

Necesitamos un adecuado equilibrio entre ambos extremos o posiciones, es decir, "no ser mórbidos y legalistas" (1 Juan 1:9; Romanos 5:8), pero tampoco se "negligentes , ni superficiales" (Salmos 32:3-5; 2 Corintios 11:30-32).

Por un lado, debemos entender en su justa proporción, que el perdón de nuestras iniquidades por parte de Dios, no depende de un agudo, ni perspicaz balance o proceso de inquisición de nuestros pecados de manera 100% consciente, así como tampoco debemos ser superficiales, ni simplistas al momento de reflexionar sobre ello.

No toda enfermedad es resultado directo de un pecado específico, pues las Escrituras muestran claramente que no siempre es así (Job, el hombre ciego de nacimiento en Juan 9:1-3 y Pablo con su aguijón en 2 Corintios 12).

Pero tampoco significa que debamos completar un inventario exhaustivo de pecados antes de que Dios pueda obrar en nosotros, pues Su gracia nos alcanza aún en nuestra imperfecta comprensión de nosotros mismos (Romanos 5:8).

Dios conoce nuestra fragilidad y "se acuerda de que somos polvo" (Salmo 103:14, ¡en el mismo Salmo!).

Salmos 103:3 nos enseña que existe una conexión entre nuestra vida espiritual y nuestro bienestar integral. Cuando evitamos confrontar honestamente nuestro pecado, minimizándolo, normalizándolo o disfrazándolo con lenguaje contemporáneo que le resta seriedad, podemos estar obstaculizando la obra completa que Dios desea hacer en nosotros.

Dios no está obligado a obrar en un corazón superficial, pero la buena noticia es que la salvación no depende de una extraordinaria capacidad de autoexamen, sino del Espíritu Santo que "escudriña todo, aún lo profundo de Dios" (1 Corintios 2:10) y que puede revelarnos aquello que necesitamos confesar. Y cuando lo hacemos, encontramos a un Dios "fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad" (1 Juan 1:9), además de avanzar hacia la madurez en el Camino de la Salvación en Cristo por la fe y en arrepentimiento.

Salmos celebra la Gracia integral de Dios, pero exige sinceridad espiritual (no superficialidad ni legalismo).

La verdadera sanidad y perdón fluyen de una vida entregada a Su guía, no de fórmulas humanas (Hebreos 4:12-13).

Necesitamos es una disposición honesta ante Dios, una voluntad de llamar al pecado por su nombre cuando Él lo revela, y una resistencia a la tendencia cultural de suavizar aquello que necesita ser confrontado. Desde esa postura de honestidad, podemos descansar en la seguridad del perdón completo en Cristo.

Es clave recordar Sus beneficios (v.2) para caminar en equilibrio y dependencia total de Él, pero sin anular el valor de una buena y concienzuda autoexamen, no para ser salvos, sino para crecer en la salvación, madurar y dar fruto que permanezca.

Isaías 53:5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; sobre él recayó el castigo de nuestra paz, y por su llaga fuimos nosotros curados.

Isaías 53:2 Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; NO HAY PARECER EN ÉL, NI HERMOSURA; le veremo...
01/06/2025

Isaías 53:2 Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; NO HAY PARECER EN ÉL, NI HERMOSURA; le veremos, mas SIN ATRACTIVO para que le DESEEMOS.

Isaías 53 es uno de los capítulos más profundos y reveladores de todo el Antiguo Testamento acerca del Mesías sufriente.

Esta descripción del Mesías enfatiza claramente la ausencia de ATRACTIVO o apariencia de belleza exterior en Cristo, subrayando un contraste radical con las expectativas humanas superficiales.

Jesucristo vino al mundo en humildad y sencillez extrema, sin brillo humano o magnificencia visual que llamara la atención. Al contrario, la Biblia nos enseña que:

- Nació en condiciones muy humildes (Lucas 2:7).

- Creció en una familia sencilla, en un pueblo modesto (Nazaret), del cual decían específicamente: "¿De Nazaret puede salir algo bueno?" (Juan 1:46).

- Ejerció su ministerio de manera sencilla y sin ostentación alguna (Mateo 8:20).

Contrariamente a lo superficialmente atractivo y visualmente espectacular que buscamos hoy, Jesucristo encarnó todo lo opuesto: humildad, discreción y sencillez.

Hoy, la percepción humana ha sido notablemente influenciada y desviada por un constante bombardeo mediático, tecnológico y cultural que altera la realidad buscando hacerla más atractiva visualmente. Las cámaras modernas poseen chips que intensifican artificialmente los colores, el software digital modifica imágenes para mostrar rostros perfectos, escenas impresionantes, cuerpos idealizados, generando expectativas inalcanzables que terminan en insatisfacción.

Los catálogos turísticos o de productos, los anuncios publicitarios y redes sociales venden una realidad alterada, mejorada y embellecida artificialmente.

De este modo, las personas son condicionadas a rechazar lo sencillo, verdadero y modesto en favor de lo visualmente espectacular pero superficialmente vacío.

Este mismo fenómeno se ha trasladado a la cristianismo y su mensaje central: el Evangelio, que es presentado cada vez más, bajo estrategias que buscan hacerlo aceptable a manera de mercadotecnia, haciéndolo más amistoso, visualmente llamativo y popular.

La esencia del Evangelio original se diluye con mensajes que prometen éxito humano, felicidad inmediata y todo tipo de prosperidad, no así con el arrepentimiento, la fe de Jesús y el crecimiento espiritual en Cristo por medio de la Palabra de Dios da.

Pablo advertía claramente contra tales distorsiones:

2 Timoteo 4:3-4 Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina... apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.

La verdad bíblica es clara: Cristo y Su Evangelio nunca se presenta como algo fácil, cómodo o visualmente atractivo para satisfacer gustos humanos egoístas. De hecho, el apóstol Pablo exhortó a los creyentes a no adulterar la Palabra de Dios con métodos humanos engañosos (2 Corintios 4:2), porque el Evangelio verdadero enfatiza el arrepentimiento auténtico (Marcos 1:15), la negación del yo (Mateo 16:24), el sufrimiento por causa de Cristo
(Filipenses 1:29) y la renuncia personal (Lucas 14:33). Es precisamente esa carencia de atractivo superficial lo que hizo que muchos rechazaran al Mesías cuando vino (Juan 1:11).

La Escritura enseña que el verdadero atractivo espiritual no radica en belleza física ni en atractivos artificiales, sino en un corazón humilde, íntegro y rendido a Dios:

1 Samuel 16:7 afirma claramente: "Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón".

Pedro exhorta específicamente a no basar la belleza en adornos externos sino en el carácter interno agradable a Dios (1 Pedro 3:3-4).

Pablo declara que la predicación del Evangelio verdadero a menudo parece locura y tropezadero humano debido a su aparente falta de atractivo (1 Corintios 1:18-23).

La declaración de Isaías 53:2, "...le veremos, más SIN ATRACTIVO para que le DESEEMOS", confronta de manera extraordinaria a nuestra cultura actual dominada por el hedonismo, la superficialidad, física, tecnológica y mediática, que busca siempre alterar y embellecer artificialmente la realidad.

Frente a esta distorsión cultural generalizada, la Biblia nos llama a volver nuestra mirada hacia Jesucristo en su verdadera esencia: humilde, sencillo, sin atractivo, pero lleno de gracia y verdad (Juan 1:14). Su belleza real es espiritual e interna, fundamentada en Su santidad, justicia, misericordia y amor sacrificial (Filipenses 2:5-8).

Los creyentes somos llamados a predicar y vivir el Evangelio fielmente sin la necesidad carnal y pecaminosa de añadirle, quitarle, o restaurarle nada (Apocalipsis 22:18-19), sin métodos engañosos o estrategias humanas (2 Corintios 2:17).

Debemos resistir firmemente la tentación cultural actual de "embellecer, filosófica y artificialmente" las verdades bíblicas.

La genuina fe cristiana halla su atractivo supremo no en colores intensificados ni imágenes retocadas, sino en la gloria pura y Santa del Evangelio verdadero, una belleza eterna que solo es visible para quienes tienen los ojos espirituales abiertos por Dios mismo (Efesios 1:18) en arrepentimiento y fe.

Debemos rechazar el Evangelio que busca agradar al hombre antes que a Dios (Gálatas 1:10), y volvamos al Evangelio puro, sencillo y humilde, proclamado por aquel Siervo sufriente, quien, aunque no tuvo atractivo para cautivar al mundo, fue gloriosamente hermoso ante los ojos del Padre celestial (Mateo 3:17), y lo será eternamente ante todos aquellos que lo aman sinceramente con un corazón puro.

Salmos 27:4-5 Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo. Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; Me ocultará en lo reservado de su morada; Sobre una roca me pondrá en alto.

Dios te bendiga

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