23/05/2026
– La Simiente de Abraham es Cristo, no la nación judía (Gálatas 3:16).
– El fin de la Ley es Cristo, no el judaísmo (Romanos 10:4).
– El cumplimiento de toda la palabra profética es Cristo, no un estado nacional judío (Lucas 24:44).
El sionismo, engendro político del dispensacionalismo, desplaza a Cristo, y en su lugar, injerta un pueblo moderno blasfemo, que no solamente no cree en Cristo y el Evangelio, peor, por 2.000 años se ha aferrado a la religión de los fariseos esperando un falso mesías: el anticristo.
– No estamos esperando la restauración de Israel: la Iglesia es la Nueva Jerusalén, el Israel de Dios restaurado en Pentecostés.
– No estamos esperando la reconstrucción de un tercer templo en la Jerusalén terrenal: la Iglesia es el templo universal que Dios mismo por medio del Espíritu está construyendo.
– No estamos besándoles los pies a los que dicen que son judíos pero mienten, pues no son judíos los que lo son en lo exterior; serán ellos, quienes cuando regrese el Rey de reyes y Señor de señores, besarán los pies de la verdadera Esposa amada por el Señor: la Iglesia.
Cristo y la Iglesia triunfarán.
La bestia y la mujer ra**ra ya han sido condenados.
– «He aquí, yo entregaré a aquellos de la sinagoga de Satanás que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí, yo haré que vengan y se postren a tus pies, y sepan que yo te he amado» (Apocalipsis 3:9).