01/05/2026
Con profundo pesar
Hoy despedimos a nuestra querida Iraida, que dejó una huella imborrable en nuestros corazones y en esta institución que tanto amó y a la que dedicó lo mejor de sí misma.
Recordaremos siempre a esa mujer excepcional, cuya excelencia laboral era reconocida por todos. Sus resultados hablaban por sí solos, pero nunca los usó para destacar por encima de nadie. Por el contrario, con humildad y generosidad, dedicó incontables horas a formar a los jóvenes que pasaban por su lado. Fue maestra en el más amplio sentido de la palabra, entregando su conocimiento con paciencia, dedicación y un cariño infinito.
Pero más allá de su impecable trayectoria profesional, lo que jamás olvidaremos es su calidez humana. Siempre con una palabra amable, un gesto de preocupación sincera, ese abrazo que llegaba en el momento justo. Se preocupaba por cada uno de nosotros, preguntaba por nuestras familias, celebraba nuestros logros y nos sostenía en los malos momentos.
Su humildad era tan grande como su corazón. Nunca buscó reflectores, solo ser útil, estar presente, ayudar. Y desde esa sencillez inmensa, logró algo que pocos consiguen: el respeto y el cariño incondicional de todos los que tuvimos el privilegio de compartir con ella.
Hoy el dolor nos embarga, pero también la gratitud. Gracias por cada enseñanza, por cada sonrisa, por cada muestra de ese amor tan puro que nos regaló siempre.
Descansa en paz, querida amiga. Tu luz seguirá guiándonos.
Con todo nuestro cariño y admiración eterna.