Ballet Nacional de Cuba - BNC oficial

Ballet Nacional de Cuba - BNC oficial El BNC es una de las más prestigiosas compañías danzarias del mundo.
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Fundado el 28 de octubre de 1948 por los bailarines Alicia y Fernando Alonso, ha actuado en casi todos los países del mundo y creado una prestigiosa escuela de ballet.

06/06/2026

LAURA KAMILA, solista del Ballet Nacional de Cuba

Entrevistada por la agencia AFP.

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ACTUARÁN FIGURAS DEL BALLET NACIONAL DE CUBA EN FESTIVAL EN PANAMÁ El Ballet Nacional de Cuba estará representado en el ...
02/06/2026

ACTUARÁN FIGURAS DEL BALLET NACIONAL DE CUBA EN FESTIVAL EN PANAMÁ



El Ballet Nacional de Cuba estará representado en el Panamá Ballet Fest 2026, celebración internacional de la danza en honor a la memoria de la legendaria bailarina inglesa Margot Fonteyn. Las funciones tendrán lugar del 4 al 7 de junio, en el Teatro Aurea “Baby” Torrijos, en la Ciudad de las Artes.

La delegación cubana estará integrada por los primeros bailarines Viengsay Valdés –directora general de la compañía– Ányelo Montero y Yankiel Vázquez, y otros destacados artistas, como Alianed Moreno, Nadila Estrada y Alejandro Alderete.

El programa que presentarán los cubanos incluye el Adagio de la Rosa, de La bella durmiente del bosque, en versión de Alicia Alonso sobre la original de Marius Petipa; Love Fear Loss, de Ricardo Amarante; y tres pas de deux clásicos: Coppélia, Esmeralda y El corsario. Este último será interpretado por Ángelo Montero y la bailarina panameña Ana Lorena Boyd.



Departamento de Prensa

La Habana, 1º de junio de 2026

Detrás de cámara: el rodaje de una obra esencial del ballet cubanoCompartimos imágenes del rodaje del próximo documental...
28/05/2026

Detrás de cámara: el rodaje de una obra esencial del ballet cubano

Compartimos imágenes del rodaje del próximo documental de Lourdes de los Santos sobre Tarde en la siesta, la emblemática coreografía de Alberto Méndez con música de Ernesto Lecuona.

Estas fotografías recogen parte del proceso de filmación de una obra que busca preservar y acercar al público la memoria, la sensibilidad y el legado de esta pieza fundamental del ballet cubano.

En las fotos, Alberto Méndez, Lourdes de los Santos, Viengsay Valdés, Sadaise Arencibia, Anette Delgado y Alianed Moreno.

Sede de filmación: Centro de Estudios Martianos

28/05/2026

Tarde en la siesta vuelve a escena desde la memoria documental

La realizadora Lourdes de los Santos ofreció detalles, en conferencia de prensa en el ICAIC, sobre su próximo documental dedicado a Tarde en la siesta, una de las coreografías más significativas de Alberto Méndez, con música de Ernesto Lecuona.

El documental se encuentra actualmente en fase de postproducción y propone una mirada cercana a una obra esencial dentro de la memoria del ballet cubano.

Compartimos aquí momentos de la conferencia de prensa.

27/05/2026

PARA LOIPA EN SU CUMPLEAÑOS.

Cómo homenaje a Loipa Araújo, que hoy está de cumpleaños, compartimos este fragmento de una emisión de "La danza eterna", dedicada a la gran bailarina y Maître cubana.

El programa salió al aire por primera vez el 14 de septiembre de 2005, año en el que Loipa festejó el 50° aniversario de su debut profesional.

"La danza eterna" es un espacio semanal del Canal Educativo, de la Televisión Cubana.

LOIPA ARAÚJO: 85 AÑOS DE UNA VIDA PLENA Y FRUCTÍFERA.Por Ahmed Piñeiro FernándezHoy (27 de mayo) Loipa Araújo está de cu...
27/05/2026

LOIPA ARAÚJO: 85 AÑOS DE UNA VIDA PLENA Y FRUCTÍFERA.

Por Ahmed Piñeiro Fernández

Hoy (27 de mayo) Loipa Araújo está de cumpleaños.

De nombre original Loipa Yobana Araújo Carruana, Loipa nació en La Habana, el 27 de mayo de 1941. Siendo una niña, comenzó a estudiar en la Escuela de Ballet de la Sociedad Pro-Arte Musical de La Habana, que entonces dirigía uno los patriarcas del ballet cubano: Alberto Alonso.

Como alumna de esa institución, realizó su debut escénico el 13 de mayo de 1948 —pocos días antes de cumplir 7 años—, en el Teatro Auditorium, de El Vedado, en el ballet “Alicia en el reino de las cartas”, una coreografía con música de Georges Bizet que Alberto Alonso había preparado especialmente para la función de fin decurso del año escolar 1947-1948.

Luego, matriculó en la Academia de Ballet “Alicia Alonso” y se incorporó al elenco del hoy Ballet Nacional de Cuba —su debut profesional se produjo en 1955, en el ballet “Las sílfides”—, compañía en la que, en 1962, fue promovida a la categoría artística de Solista, y en 1967, a Primera bailarina.

La carrera de Loipa ha estado signada siempre por el éxito —imprescindible recordar en este punto su significativo paso por los Ballets de Marsella, de Roland Petit, y sus vínculos con Maurice Béjart. Artista de aguda inteligencia, su baile lo concebía como un todo: una fusión coherente de la expresión dramática, la musicalidad a toda prueba, el estilo de cada coreografía y una técnica poderosa y expresiva.

Había en su baile la gallardía, la elegancia y la excelencia que distinguen a una “Prima ballerina”, pero había también algo distinto, algo espontáneo y natural que, sin dejar de ser académico, resultaba, digamos, transgresor, muy femenino y sensual y, sobre todo, de mucha contemporaneidad.

Si la Araújo fue una gran bailarina, su excepcionalidad no lo es menos como maestra y ensayadora. Maître del más alto rango, es constantemente aclamada por los más importantes bailarines, escuelas y compañías a escala mundial.

Hoy, insisto, festeja Loipa Araújo 85 años de una vida plena y fructífera. Se trata de uno de esos aniversarios que solemos llamar importantes... Una edad venerable, es cierto, pero en su caso, lo es más, mucho más, por todo lo que ella representa y es.

Una vez me confesó: “No siento pudor alguno en revelar mi edad... A estas alturas de mi vida, que me quiten lo baila’o”, y nunca esa frase tan popularmente cubana ha sido pronunciada con mayor autoridad.

En otra oportunidad le comenté sobre el origen de su nombre: Loipa, hacia 1514, fue una cacica haitiana. La primera cacica mujer en una sociedad patriarcal. La Araújo sonrió, y eso me permitió preguntarle: “¿se siente Loipa Araújo una cacica de la danza?” Sin pensarlo dos veces, respondió con esa seguridad que la caracteriza: “No, en lo absoluto. Uno de lo único que debe ser cacica es de su propia vida, para poder hacer en la vida lo que uno quiere. Mandarse a sí mismo y decir: ‘tienes que hacer esto, tienes que hacer lo otro’... Regañarse cuando uno entiende que ha cometido un error [...] Lo que me he propuesto en la vida, casi todo lo he logrado. Sobre todo, sobreponerme, que es una de las cosas más difíciles para los seres humanos, sobreponerse a los obstáculos y a las cosas que te pone la vida... Pero sí, creo haber sido cacica de mi propia vida, y quiero seguir siendo cacica de mi propia vida.”

Recordando esas experiencias, hoy dudo felicitarla. No, no es a Loipa a quien hay que felicitar... Hoy, todos los que amamos la danza en Cuba y en el mundo, debemos felicitarnos a nosotros mismos por tenerla. A Loipa, eso sí, agradecerle. Agradecerle por SER, por ESTAR, y, lo más valioso e importante aún, por CONTINUAR.

Este 20 de mayo, la maestra María Elena Llorente, destacada primera bailarina del Ballet Nacional de Cuba y Premio Nacio...
21/05/2026

Este 20 de mayo, la maestra María Elena Llorente, destacada primera bailarina del Ballet Nacional de Cuba y Premio Nacional de Danza 2015, cumplió 80 años de edad.

El Ballet Nacional de Cuba celebró esta entrañable fecha con un ensayo de Tarde en la siesta, la emblemática coreografía de Alberto Méndez con música de Lecuona, dirigido por María Elena Llorente –integrante del elenco original de la obra–, junto a las maestras Viengsay Valdés, directora de la compañía, y Clotilde Peón.

La homenajeada recibió flores y un obsequio a nombre de la UNEAC, que le fue entregado por Yuris Nórido, vicepresidente de esa institución.

MARÍA ELENA LLORENTE EN SU 80 CUMPLEAÑOSPor Ahmed Piñeiro FernándezLa llamaban “la belleza vikinga”. El color de su pelo...
21/05/2026

MARÍA ELENA LLORENTE EN SU 80 CUMPLEAÑOS

Por Ahmed Piñeiro Fernández

La llamaban “la belleza vikinga”. El color de su pelo, que como “el pequeño príncipe” recordaba el trigo al amanecer, sobresalía siempre en el escenario. Hoy festejó su 80 cumpleaños y la compañía que fue y es su razón de ser, la homenajeó.

María Elena Llorente nació en La Habana, el 20 de mayo de 1946.
En 1950, con apenas 4 años, inició sus estudios de ballet en la Escuela de la Sociedad Pro-Arte Musical de La Habana, y cuatro años después —contaba, entonces, 8 años—, matriculó en la Academia Nacional de Ballet “Alicia Alonso”.

En 1955, a la edad de 9 años, la pequeña María Elena realizó su debut escénico al interpretar uno de los “Pajecitos” en las representaciones de “El lago de los cisnes”, que ese año protagonizaron Alicia Alonso e Igor Youskévitch con el entonces Ballet de Cuba.

A su formación contribuyeron Alicia Alonso, Femando Alonso, Marta Mahr, Alexandra Fedórova, y, de manera especial José Pares, quien, según sus propias palabras, la hizo consciente de la importancia de poseer una técnica sólida, limpia para usarla “como un medio y no como un fin”.

En 1962, se incorporó al Cuerpo de baile del Ballet Nacional de Cuba (BNC). Curiosamente, su debut profesional se produjo, también, en el ballet “El lago de los cisnes”, un título del cual, años después, llegaría a interpretar varios de sus personajes, de entre ellos: el Pas de trois, del primer acto; una de las princesas o el doble papel protagonista: Odette-Odile, un reto técnico e interpretativo al que aspiran todas las grandes bailarinas; dos personajes en los que María Elena Llorente es referencia necesaria en la historia de la compañía.

Cinco años después, fue promovida a la categoría artística de Solista y estrenó una obra que marcaría su trayectoria como bailarina de manera especial “Del amor y la guerra” (luego “Adagio para dos”) de Iván Tenorio, dúo danzario en el que fue acompañada por uno de sus partenaires habituales en esa primera etapa: Alberto Méndez.

Esos fueron los inicios profesionales de una sólida carrera caracterizada por la seguridad técnica, el cuidado estilístico y la elegancia interpretativa que se extendió por más de cinco décadas, y en la cual María Elena asumió un amplísimo y abarcador repertorio, que incluyó obras de los más diversos estilos, de coreógrafos cubanos y extranjeros, y por supuesto, los títulos de ese gran repertorio heredado del siglo XIX, y que suele llamarse tradicional:

“La fille mal gardeé”, de la que es considerada una de las más destacadas intérpretes del papel de Lisette en la historia del ballet cubano; Swanilda, en “Coppélia”; los personajes de Myrtha, la reina de las Wilis y Giselle, en la obra cumbre del romanticismo danzario; las princesas Aurora y Florina en “La bella durmiente del bosque”, o Kitri, en “Don Quijote”.

No puede olvidarse que María Elena Llorente participó, además, en los estrenos o estrenos en Cuba de muchos ballets, algunos de ellos creados especialmente para ella. Sin pretender ser exhaustivos, recordemos, a manera de ejemplo: “El circo”, de Alicia Alonso; “Introducción a una idea”, “Hamlet” —ballet en el cual, hasta el momento, en su versión integral, sólo María Elena Llorente ha interpretado el papel protagonista femenino, Ofelia—, y “Los amantes de Verona”, una recreación coreográfica de la tragedia shakesperiana “Romeo y Julieta”, de Iván Tenorio; “Errantes”, de Alberto Alonso; “Tarde en la siesta”, uno de los grandes títulos e la coreografía iberoamericana, en el que el papel de la hermana menor: Esperanza, “El río y el bosque”, “Vals”, “El poema del fuego” —sobre el mito de Prometeo, con el colosal Jorge Esquivel como protagonista masculino—, y “La saeta dorada” —un jocoso paneo por la historia de la danza—, de Alberto Méndez; Isabel Ilincheta, en “Cecilia Valdés y “Equinoxio” —un ballet de sorprendente modernidad en su época, segundo premio en el Primer Concurso de Coreografía, organizado por la Sección de Artes Escénicas de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC)—, de Gustavo Herrera, o los ballets “La tierra combatiente”, “Días y flores”, “Curva descendente” o “La infanta” de la chilena Hilda Riveros.

De igual manera no puede olvidarse que la Llorente fue la primera bailarina del BNC en interpretar, y, por tanto, en incorporar al repertorio de nuestra compañía, algunos pas de deux del repertorio tradicional que después pasaron a formar parte del quehacer artístico de muchas primeras figuras cubanas: “Grand pas classique” y el pas de deux de “La Bayadera”, que estrenó junto a Alberto Méndez; “Chaikovski pas de deux”, que la Llorente estrenó junto a Lázaro Carreño en 1982, o el hoy muy célebre pas de deux de “El corsario”, que bailó por primera vez junto al español Víctor Ullate, durante el 5º Festival Internacional de Ballet de La Habana celebrado en 1976, año en el que fue promovida al rango de Primera bailarina, acontecimiento del que este año, por tanto, festejamos el 50º aniversario.

Un momento significativo en la vida profesional de María Elena Llorente, es, sin lugar a duda, su actuación como artista del Alvin Ailey Dance Theatre de Nueva York, en mayo de 1977, acontecimiento que fue descrito por el actor Harry Belafonte, como “un importante hecho histórico”.

Junto a Lázaro Carreño, con quien María Elena formó durante varios años, una de las parejas artísticas más notables en la historia del Ballet Nacional de Cuba, ofreció en Nueva York cinco representaciones de “El río y el bosque” y “Plásmasis”, de Alberto Méndez.

La última actuación de la Llorente como bailarina, se produjo el 28 de octubre de 2002, en la Gala de clausura del 18º Festival Internacional de Ballet de La Habana, con el estreno del ballet “Souvenir”, una coreografía creada por Eduardo Blanco especialmente para la ocasión y en la que fue acompañada por el entonces joven bailarín Javier Torres.

Al año siguiente, el 29 de abril de 2003, en la Gala por el Día Internacional de la Danza, en la que “Las cuatro joyas” del BNC recibieron el Premio Nacional de Danza, la Llorente realizó una actuación especial junto a José Zamorano, y otras figuras emblemáticas de la danza cubana.

El 29 de octubre de 2012, como emotivo cierre de una Gala de la edición 23 del Festival Internacional de Ballet de La Habana, a propósito del centenario de “La comparsa”, del maestro Ernesto Lecuona, reapareció en escena —en otra actuación muy especial—, junto a Alicia Alonso, Marta García, Orlando Salgado, Jorge Vega, Osmay Molina y Lázaro Carreño.

En esta suerte de homenaje a María Elena Llorente, no puede obviarse su labor en el ámbito pedagógico. Al igual que el resto de sus colegas, paralelamente a su desempeño como intérprete, la Llorente se desempeñó durante varios años, también, como maestra y ensayadora de varias generaciones de bailarines, y no sólo en el Ballet Nacional de Cuba, sino también, en la Escuela Nacional de Ballet, el Centro Coreográfico de la Comunidad Valenciana o en los Cursos de la Cátedra de Danza “Alicia Alonso”, hoy Instituto de Danza “Alicia Alonso”, en España.

Otro aspecto de gran relevancia en la trayectoria artística de nuestra homenajeada es su incursión en la creación coreográfica.

En 1988, junto a Marta García y Karemia Moreno, María Elena Llorente creó la versión integral de “Don Quijote”, cuando el ballet de Petipa-Minkus, inspirado en episodios de la novela de Miguel de Cervantes se incorporó al repertorio del Ballet Nacional de Cuba.
El estreno de aquella puesta se produjo en la Sala García Lorca, del hoy Gran Teatro de La Habana “Alicia Alonso” el 6 de julio y en esa primera temporada protagonizó una de las funciones: la del sábado 9 de julio, con lo cual incorporó a su repertorio un personaje que, desde 1975, ya había interpretado de manera parcial, por medio de su famoso pas de deux.

En el ámbito de la creación coreográfica valga que en 1997 estrenó su versión del Grand pas de “La bayadera”, y tres años después retomó ese ballet de Marius Petipa para recrear uno de sus momentos más icónicos: la escena de “El reino de las sombras”.

Una trayectoria artística como la de María Elena Llorente ha sido reconocida con importantes premios nacionales e internacionales, de entre ellos recordemos la Medalla de Bronce del 4º Concurso Internacional de Ballet de Varna, Bulgaria; la Medalla del Colegio de Abogados de Puerto Rico, 1978; la Distinción por la Cultura Nacional, que confiere el Ministerio de Cultura de Cuba; la Medalla «Alejo Carpentier», y la Orden «Félix Varela» de Primer grado, que conceden el Consejo de Estado de la República de Cuba.

En 2015, un jurado presidido por Alberto Méndez, e integrado por los bailarines y coreógrafos Santiago Alfonso e Isidro Rolando; la maître y directora del Ballet de Camagüey Regina Balaguer y el diseñador de luces Carlos Repilado; decidió unánimemente otorgarle el Premio Nacional de Danza, amparados, “en la huella de María Elena Llorente como singular bailarina que ha permanecido leal a la impronta del Ballet Nacional de Cuba y las conquistas de la escuela cubana de ballet, por ser ejemplo de tenacidad y salvaguarda creadora; y por su magisterio dancístico compartido en Cuba y en el extranjero.”

¡Feliz cumpleaños, María Elena Llorente!

20/05/2026

"LA MAGIA DE LA DANZA ES LA MAGIA DE ALICIA ALONSO."

Reportaje de Yuris Nórido sobre la pasada temporada del BNC.

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