20/04/2026
Hoy 20 de Abril, nacimiento de Núñez, recordamos un año más la impronta de nuestro fundador, siendo en su honor desde el año 2000 el Día de la Geografía Cubana.
Compartimos la visión de nuestro joven Historiador Javier González sobre él, resaltando la alianza que Núñez siempre vio entre la Geografía y la Historia.
Nos dice Javier:
Antonio Núñez Jiménez (1923–1998) ocupa un lugar indispensable en la historia intelectual y cultural de Cuba. Durante su carrera supo identificarse profundamente con la naturaleza y con el pueblo. Sus investigaciones se nutrieron de matices antropológicos, filosóficos y humanistas, y aunque la Geografía fue su eje central, su visión se expandió hacia casi todos los campos que la integran.
Su aporte más novedoso fue la idea de integrar, de manera científica y sistemática, el conocimiento naturalista con su relación inseparable con el ser humano. Núñez nos mostró que, aunque el hombre posee un potencial único para transformar la naturaleza, debe comprender que esta también puede moldearlo a él. Por ello, al inaugurar la Fundación de la Naturaleza y el Hombre en 1994, insistió en la necesidad de interpretar correctamente la naturaleza: “no verla como una enemiga, sino como una aliada”¹. De ese modo, cualquier acción humana debía considerar no solo la intención de mejorar, sino también la responsabilidad de preservar. Solo así es posible mejorar la naturaleza y, al mismo tiempo, mejorarnos a nosotros mismos.
Como explorador y geógrafo, Núñez conoció profundamente al pueblo de Cuba. Decía: “Gracias a la geografía conocí al pueblo… y gracias a conocer al pueblo tuve conciencia de la necesidad de identificarme plenamente con ese hombre”². Con ello se refería no solo al ser humano, sino también a la naturaleza como ente vivo, que debemos comprender e interpretar para convivir en armonía.
Para Núñez, la cultura de la naturaleza y el amor a la naturaleza se sostenían sobre dos pilares fundamentales: la geografía y la historia. Sobre ellos debía construirse el concepto más pleno de patria y revolución. Su visión era clara: estamos indiscutiblemente vinculados al proceso natural de nuestro entorno. Conocer la historia, investigar nuestros orígenes y descubrir lo que está a nuestro alcance nos permite descubrirnos a nosotros mismos y transformar la humanidad.
Núñez fue también un cronista nato. Sus escritos reflejaron una visión crítica y embellecedora de los hechos, impregnados siempre de identidad. La geografía de Cuba fue su punto de partida y su hilo conductor. Se caracterizó por actuar cuando era preciso y dar el paso al frente, tanto en los tiempos de lucha revolucionaria como en las múltiples responsabilidades que asumió tras el triunfo: cargos militares, culturales, políticos, diplomáticos, educativos, económicos y científicos. En todos ellos ejerció liderazgo y firmeza, demostrando que su vida personal era inseparable de su labor.
Hoy, al conmemorar los 103 años de su natalicio, este 20 de abril, recordamos a Antonio Núñez Jiménez como un ejemplo de entrega nacional e internacional. Su legado nos invita a comprender que la naturaleza y el hombre forman una unidad indisoluble, y que solo desde esa conciencia podremos construir un futuro más justo, equilibrado y humano.
Javier González
Licenciado en Historia
Notas
1. Núñez Jiménez, Fundación de la Naturaleza y el Hombre, discurso inaugural, 1994.
2. Núñez Jiménez, Geografía de Cuba, edición crítica, La Habana, 1985.