31/05/2026
|| La sesión de la mañana en el taller de cerámica continúa sumando experiencias muy valiosas. Además de ser un grupo mixto, con niños sordos y oyentes, un joven en condición de autismo y otros pequeños con diversas formas de percibir y habitar el mundo. A esta riqueza se suma ahora la presencia de los padres, una práctica que ha ido creciendo de manera natural y que, por múltiples razones, ha favorecido un ambiente más cercano, seguro y propicio para el aprendizaje compartido.
Allí está el profesor Ernesto, cuya entrega y sensibilidad pedagógica se han vuelto esenciales cada sábado, acompañando con paciencia y dedicación cada proceso creativo.
En la sesión de la tarde también estuvo marcada por un trabajo cuidadoso y comprometido. Iniciamos la preparación de las piezas del Tótem para su esmaltado: lijado, limpieza, aplicación de óxidos y una nueva limpieza, en un proceso que requiere tanto técnica como atención.
Por su parte, la alumna Hanna terminó su máscara silbante, logró esmaltar una pieza y preparar su Tótem. Más allá de los resultados, queda en ella —y en todos— el impulso de seguir creando, explorando y creciendo dentro del taller.