24/07/2026
"Retrato de Teresa" (1979) de Pastor Vega a través del tiempo.
✍️🏽 Ramón L. Cabrera.
Estrenada el 23 de julio de fc1979, Retrato de Teresa no es solo una película: es un fenómeno cultural que desató la discusión popular más ferviente en la historia del cine cubano. En sus primeras seis semanas de proyección, medio millón de espectadores la vieron, y pocos quedaron indiferentes. Dirigida por Pastor Vega (en su primer largometraje de ficción), con guion de Ambrosio Fornet y el propio Vega, la cinta sigue siendo una obra incómoda y necesaria.
Sinopsis
Teresa (Daisy Granados) es obrera textil, delegada sindical, madre de dos hijos y esposa de Ramón (Adolfo Llauradó). Su deseo de incorporarse a un grupo de danza como promotora cultural desata el conflicto: Ramón, machista, considera que esas tareas le restan tiempo para el hogar. La tensión crece hasta la separación y la infidelidad de él, y cuando él busca la reconciliación, ella lo pone a prueba: "¿Y si yo hubiera tenido un amante?" La respuesta —"Pero los hombres son diferentes"— sella su destino.
Un retrato en dos tiempos
El título es engañoso. La película muestra dos retratos de Teresa: el que Ramón le hace al inicio (una foto de domingo, feliz y serena) y el que Vega construye al final (un fotograma congelado). Entre ambos, asistimos al proceso de construcción de una mujer que, lejos de ser víctima pasiva, se está haciendo a sí misma en medio de las transformaciones revolucionarias.
La fuerza de lo abierto
El gran acierto de Vega fue negarse a dar respuestas. La película fue concebida para polemizar, no para moralizar. Su estructura abierta, llena de "nudos y problemáticas no resueltas", obliga al espectador a posicionarse. No hay una he***na sin fisuras ni un villano caricaturesco; ambos encarnan posiciones internalizadas que no se cuestionan a sí mismas.
Actuaciones memorables
Daisy Granados construye a Teresa con determinación y contradicciones. No es una he***na perfecta, pero tampoco renuncia a su complejidad. Su interpretación le valió el premio a mejor actuación femenina de la UNEAC. Adolfo Llauradó, por su parte, evita la exageración: su Ramón no es un hombre fuera de época, sino uno anclado en ideas que todavía circulan. Eso hace que duela más.
Un legado polémico
Retrato de Teresa no fue la primera en abordar la emancipación femenina en el cine cubano (el tercer cuento de Lucía, de 1968, ya lo hacía), pero sí la que trasladó el debate a la Cuba urbana de finales de los 70. Su mérito fue "elevar el tono de la histórica polémica de la emancipación de la mujer".
Conclusión
Retrato de Teresa es una obra incómoda porque nos interpela. No ofrece consuelo ni respuestas fáciles. Como dijo Vega, "no es una película sobre víctimas y victimarios, sino sobre procesos". Y esos procesos, por desgracia, siguen vigentes. Por eso duele, y por eso sigue siendo una de las mejores películas hechas en Cuba.
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