19/07/2025
¿Vas a guardar en silencio lo que Dios ha hecho por ti?
¡Este es tu tiempo de hablar! Comparte tu testimonio y deja que Dios hable a través de ti.🤗🙌🏻😘
Mi historia de fe en Cristo Jesús🕊️
🌺🤗😘🥰🙌🏻🌺🤗😘🥰🙌🏻🌺🤗😘🥰
Nací y crecí en un hogar donde se me enseñó a creer en Dios. Desde muy pequeña fui formada en la fe, conociendo las historias bíblicas, aprendiendo sobre la vida de Jesús y asistiendo a la iglesia. Siempre tuve una certeza interna de que había un Dios real, cercano, y esa convicción me dio seguridad para enfrentar los desafíos propios de la niñez y la adolescencia.
Sin embargo, como ocurre en muchas vidas, llegó un momento en el que el respaldo de mis padres y abuelos ya no era suficiente. La vida misma me enfrentó a decisiones, pruebas, inseguridades y responsabilidades: el matrimonio, la maternidad, los desafíos personales y emocionales. Fue entonces cuando entendí que mi fe no podía sostenerse solo en lo que otros me habían enseñado. Yo necesitaba conocer a Dios por mí misma.
Fue en ese proceso, a veces doloroso pero profundamente revelador, cuando comencé a descubrir quién es verdaderamente Jesucristo, el Hijo amado de Dios. Comprendí que no solo vino a salvarme, sino también a caminar conmigo cada día a través del Espíritu Santo, que me guía y me enseña.
Mi relación con Dios cambió cuando decidí someterme a Su Palabra y buscarle en Su Verdad. Ya no se trataba de una fe heredada o de un conocimiento externo, sino de una relación viva, personal y transformadora. A través del estudio de la Biblia, comencé a conocer a Dios por Sus atributos, Su carácter y Su fidelidad. Y fue allí donde mi fe se hizo más fuerte, más firme.
Al conocer a Dios como Él se revela en Su Palabra, encontré un fundamento sólido, una roca firme sobre la cual edificar mi vida. Aprendí que cuanto más le conozco, más me puedo apropiar de Sus promesas. Conocer a Dios no solo me da fe, sino también confianza, seguridad y dirección.
Hoy puedo decir que Jesucristo es mi roca, mi refugio y mi verdad. Él no solo me salvó, sino que sostiene mi vida. Y aunque no lo he alcanzado todo, sigo caminando, firme en la convicción de que el Dios que me llamó es fiel para completar Su obra en mí.