05/10/2025
El hombre puede vestir su alma con sabiduría, emociones y fuerza…
pero mientras el cuerpo del pecado viva, seguirá siendo su prisión.
No es la mente, ni el corazón, ni la voluntad el verdadero enemigo.
Es esa raíz oculta que se opone a Dios, el eco de Adán que aún respira en la carne.
En la cruz, Cristo no vino a corregirnos, sino a reemplazarnos.
El viejo hombre fue sentenciado,
y en su muerte nació la libertad del espíritu.
📖 “Consideraos mu***os al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús.” (Romanos 6:11)
La cruz no es un final, es un principio:
ahí donde el yo muere, la vida de Cristo florece.
Donde el alma se quiebra, el perfume del Espíritu se derrama.
El quebrantamiento no destruye, revela.
La muerte no apaga, engendra vida.
La cruz no es pérdida, es plenitud.
👉 Viví desde la realidad de lo consumado.
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