30/05/2026
SE ROBARON A CHIRICUTO
Por Oscar E. Romero
Agradecimientos: A Manuel – Lico- Font H. y Mario Blando V. por sus aportes.
“El Lugar”: El icónico bar “El Castillo” se ubica al final del “Paseo de los Estudiantes”, justo frente a los antiguos “Mercaditos”; a escasos 200 mts de la estatua de Cleto González Víquez.
Los fundadores, según comenta Elena Blando Zanasi en COSTA RICA ANTIGUA Y SU HISTORIA, fueron sus abuelos Arcangel Blando C***a y Teresa Marraghello: migrantes italianos provenientes de Morano (región de Calabria). Mi padre Oscar Romero Fournier (Q.d.D.g.), inspirador de este relato, comentaba que los hermanos Blando la administraban siendo famosas las bocas de “pescadito frito” y “queso de chancho” que servían.
Diagonal a ese bar, se ubicó la “soda La Nave”; sitio ocasional de encuentro de acordeonistas en la capital y famosa por sus “arreglados”.
“El personaje”: Chiricuto es un muñeco, creado por el ventrílocuo costarricense Manuel "Lico" Font Hazera para sus presentaciones en vivo. La consulta a la IA sobre el origen de su apelativo anota: El nombre del famoso personaje, proviene de la combinación de los seudónimos de sus padres ficticios: “Chira” y “Cuto”.
Sin embargo, los que alcanzan los setenta o mas calendarios recuerdan ese nombre en una de las series de las revistas impresas de “Editorial Novaro”® de México; donde el protagonista era el recluta “Chiricuto”.
Entre sus andanzas, el conocido Chiricuto había sido compañero de estudio, en la facultad de derecho de la UCR, del expresidente Oscar Arias Sánchez. Ante la candidatura de su colega, decide competir de tú a tú, por la presidencia en las elecciones nacionales convocadas para febrero de 1986. Su partido se llamó Partido Chiricutista del Melocotonazo.
Con ese propósito, “Lico”, quien fungió como jefe de campaña, desarrolló un lema que se popularizó entre la ciudadanía, al grado que aún hoy día es utilizado de manera jocosa, principalmente durante las épocas electorales.
“Los hechos”: Lico Font se presentaba en diferentes medios de comunicación con su personaje estrella Chiricuto y otros muñecos (Chereveco, Charolito, etc.). También era contratado para eventos públicos y privados en todo el país.
El ventríloco amablemente nos narró varios pasajes de Chiricuto pero el hecho vinculante está relacionado con su robo:
“Trabajé en los primeros años del Canal 11 que por esos tiempos se ubicó cerca de las Oficinas de Acueductos y Alcantarillados en avenida 10. En una ocasión había terminado el programa donde me presenté con Chiricuto y otro personaje, al regresar al carro con el segundo maletín me percaté que, la puerta estaba abierta y habían sustraído el primer maletín.
De inmediato alerté al guarda y a un indigente que estaba cerca; quien me comentó que fueron 2 hombres que habían enrumbado hacia el Paseo Estudiantes. Cerré el carro y fui a buscarlo sin éxito. En el Canal 11 alertaron a todos los trabajadores sobre el robo y prometieron ayudarme y preguntar en las cercanías. Al día siguiente visité varios medios informativos, que también se unieron para colaborar en la búsqueda. Con este fin, se publicaron notas ofreciendo 5 colones de recompensa a quién diera información sobre Chiricuto.
A los pocos días me avisaron de Canal 11 que un ciudadano de la calle se presentó a cobrar la recompensa con una bolsa que contenía solo la parte frontal de la cabeza de Chiricuto. Al llegar por mi muñeco, me indicaron que en las cantinas del Sur del Paseo Estudiante lo exhibían en las barras y le ponían tragos para que hablara, hasta que una persona, en estado de ebriedad, lo tiró al suelo; pateándole fuertemente hasta desarmarlo”.
Mi padre, por su parte, relataba lo siguiente: “Un día entre semana Fernando -Chino- Sáenz M. (Q.d:D.g.) y yo habíamos quedado, para el final de la tarde, en reunirnos con mi hermano Miguel A. -Macho- Romero Fournier (Q.d:D.g.); en su taller en La Uruca.
Ahí estuvimos hasta que cerraron y luego nos trasladamos al “Bar La Barcelona” para disfrutar de unas cervezas acompañadas del famoso ceviche que elaboraba su propietario; un italiano de apellido Del Vecchio. Mi hermano Macho, que poseía carro, era quien nos que transportaba. De camino al barrio, decidió que nos tomáramos “el zarpe” en el “Bar El Castillo”. Al ingresar al recinto vimos que unos clientes tenían el muñeco Chiricuto en la barra; ellos, entre risas, le ponían tragos al frente vaciándole el contenido en su boca, mientras simultáneamente le requerían que hablara. Por la camaradería desarrollada al calor de la bebidas espirituosas; hasta nosotros tuvimos a Chiricuto sentado en nuestras piernas. Según nos comentaron los propietarios, en esos días, los nuevos clientes habían estado llegando con el muñeco”.
Luego de recuperar parte de la cara de su apreciado fantoche, Lico Font debió reconstruirlo por completo a fin de continuar con su cargada agenda de presentaciones.
Apenas Lico armó nuevamente a su muñeco, “Chiricuto” le hizo un fuertísimo reclamo del porqué le había dejado solo, ya que había pasado malas noches en los bares; sufriendo por el trato recibido, debido que se había negado a conversar con extraños. Su negativa hizo que; hasta patadas recibiera.
Fue muy enfático al señalarle que nunca debería comentarse del percance en público; recalcándole que jamás le volvería a dirigir palabra si sacaba el tema a colación. Lico, por su parte, le prometió que sería un secreto entre ambos; voto que ha respetado hasta hoy. El pacto era obligado dado que “le habían robado los huevos al águila”.
Como anécdota final, el trauma de “Chiricuto” fue tan grande que cada vez que Font lo sube al carro y se estaciona; escucha, dentro del maletín, una voz temerosa que le dice: “¡Guevón Lico, cuidado me dejas solo!”.
San José, mayo 2026