15/09/2026
El 15 de setiembre de 1842, hace 184 años, don Francisco Morazán Quesada, es depuesto y fusilado en la esquina suroeste del Parque Central de San José, Costa Rica, en compañía del salvadoreño don Vicente Villaseñor, militar que traicionó a don Braulio Carillo Colina. Este último murió fusilado por la espalda, por ser detenido como un traidor.
Aprovechando la oportunidad que le brindaba el malestar en Costa Rica por las medidas dictatoriales de Braulio Carrillo, y, contando con la complicidad de un grupo de enemigos de este, el general hondureño don Francisco Morazán Quesada, desembarcó en Caldera en abril de 1842 al mando de una tropa de 500 salvadoreños.
Tomó el poder valiéndose de una traición: firmó un pacto para unir sus tropas al ejército de 700 hombres, dirigidos por don Vicente Villaseñor, general enviado por don Braulio Carrillo Colina para contener a Morazán. Este pacto se conoce como “El Jocote”, lugar donde se reunieron ambos conspiradores.
Frente a esa adversidad, Carrillo se apartó del mando y salió del país rumbo a El Salvador, donde poco tiempo después murió asesinado por un enemigo personal.
Restablecida la situación después de la caída de Carrillo, una Asamblea Constituyente nombró a Morazán Jefe Supremo provisional del Estado, pero su figura resultó contraria a las tradiciones “civilistas” de los costarricenses. La solicitud de contribuciones extraordinarias con fines bélicos, consecuentes con una Centroamérica en permanente lucha, fueron elementos extraños a nuestra idiosincrasia y sirvieron como detonantes para la sublevación popular.
A las 2 de la madrugada del 11 de setiembre de 1842 se levantó Alajuela al mando del general Florentino Alfaro y 6 horas después el pueblo josefino, al mando del general Antonio “Tata” Pinto. Tras violentos combates, Morazán logró huir el 14 de setiembre hacia Cartago, donde fue capturado. El 15 de setiembre de 1842, Morazán fue fusilado en San José. Dice la tradición que fue fusilado de frente, mientras que Villaseñor fue fusilado por la espalda, como traidor.
Años después, en 1887, Costa Rica dignificó la memoria de Morazán, bautizando con su nombre uno de los principales parques de la capital.”
Tomado del Museo Nacional