13/10/2025
Una tragedia que no debió ocurrir
Eran las cinco de la mañana cuando el joven David Anchía se despidió de su compañera, con quien recientemente había formado un hogar. Aquel día sería especial para ambos: después de completar su curso de seguridad, David había conseguido trabajo en KFC de Ciudad Quesada. Tenían planes, sueños, y un futuro por construir. Querían casarse al final del año e invitar a todos sus amigos del mundo biker a celebrar su unión.
David salió de casa lleno de ilusión. Cada kilómetro que recorría en su moto lo acercaba un poco más a su meta. Llevaba en el cajón su tacita con comida, su corazón rebosante de esperanza y la alegría de quien empieza una nueva etapa.
Pero en una curva del camino se cruzó con lo peor de nuestra sociedad: la irresponsabilidad al volante. Un vehículo con tres ocupantes —borrachos y desvelados tras una noche de fiesta— venía a gran velocidad. El conductor, incapaz de controlar el carro, invadió el carril contrario y chocó de frente con David. La moto quedó destrozada en la cuneta y su cuerpo fue lanzado más de 30 metros. Cuando la Cruz Roja llegó, David ya no estaba con vida.
El conductor, de apenas 21 años y padre de una niña pequeña, intentó huir, pero el carro quedó inservible. Sus dos acompañantes escaparon, dejándolo solo en el lugar. Fue detenido, esposado y trasladado a la fiscalía de San Carlos.
La escena quedó marcada por las lágrimas de los familiares, los restos del accidente y una pregunta que retumba con dolor:
¿Por qué?
El conductor no tenía licencia, manejaba bajo los efectos del alcohol, el vehículo no contaba con revisión técnica, y ni siquiera estaba inscrito a nombre de su supuesto dueño. Aun así, por declararse culpable, es probable que enfrente una condena leve, quizás solo trabajo comunitario.
Entonces cabe preguntarse:
¿Dónde quedó la justicia?
¿Cómo es posible que la vida de un joven lleno de sueños valga tan poco frente a la ley?
Resumamos:
1. Conductor con alto contenido de alcohol en sangre.
2. Fatiga por desvelo.
3. Sin licencia.
4. Vehículo sin revisión técnica.
5. Vehículo con irregularidades registrales.
Y aun así, la posibilidad de que no haya cárcel es alta.
¿Será que ya no hay cura para esta enfermedad social?
¿Nos volvimos una sociedad sin valores, donde el egoísmo y la fiesta pesan más que la vida?
¿Perdimos el derecho más sagrado: el de vivir?
Es momento de reflexionar, de exigir responsabilidad y de honrar a quienes, como David, perdieron la vida por culpa de la imprudencia ajena.
La vida no se repone. La conciencia, sí.