26/10/2025
La trampa de la eficiencia
“Me tomo el café afuera porque es rápido.”
“Pido comida porque no tengo tiempo.”
“Estoy muy ocupado.”
Nos repetimos esas frases como si fueran signos de eficiencia.
Pero en realidad, son síntomas de desconexión.
Pagamos más por no detenernos,
por no pensar,
por no planificar.
Ese café diario que parece un gustito,
en un mes cuesta lo mismo que una buena cafetera y el café para todo el mes.
Lo práctico se vuelve costumbre,
y la costumbre… un gasto disfrazado.
Lo mismo pasa con quienes viven “ocupados”:
Mucho movimiento, poca dirección.
Rinden el día, pero no la vida.
La eficiencia no está en correr,
sino en saber hacia dónde.
Lo rápido no siempre es inteligente,
y estar ocupado no siempre significa avanzar.
Pensar también es un acto de eficiencia.