15/02/2026
Ser luz en la vida de otros
Hoy estamos aquí para crear velas…
pero también para recordar que cada uno de nosotros es una luz.
Una vela, por pequeña que sea, puede iluminar una habitación oscura.
Así también una palabra amable, una sonrisa sincera o una mano extendida
pueden iluminar el corazón de alguien que lo necesita.
La amistad es como una llama:
no hace ruido, no presume,
pero da calor, compañía y esperanza.
Con los años entendemos que los verdaderos tesoros no son cosas materiales,
sino las personas que caminan a nuestro lado,
las que nos escuchan, nos apoyan
y nos abrazan en los momentos difíciles.
Hoy, al encender esta vela, pensemos:
¿Para quién quiero ser luz?
¿A quién puedo regalarle mi amistad, mi tiempo, mi comprensión?
Que esta llama nos recuerde que nunca somos demasiado mayores
para amar, para hacer amigos,
para perdonar, para comenzar de nuevo
y para seguir iluminando el mundo.
Porque mientras nuestro corazón siga latiendo,
seguimos siendo luz.