01/11/2025
Hoy 1 de noviembre la Iglesia se reviste de alegría y gratitud
para celebrar la Solemnidad de Todos los Santos,
esa multitud inmensa de hombres y mujeres
que, guiados por la fe, siguieron a Cristo con amor sincero.
Hoy recordamos no solo a los grandes santos conocidos,
sino también a los innumerables testigos silenciosos:
madres y padres fieles, jóvenes generosos,
ancianos pacientes, y corazones ocultos
que amaron sin medida y sirvieron con alegría.
Sus vidas son faros encendidos que nos iluminan el camino,
su ejemplo nos impulsa a vivir con mayor entrega,
y su intercesión nos sostiene en la esperanza del Reino.
La santidad no es un privilegio de unos pocos,
sino el llamado que Dios hace a todos sus hijos:
a vivir en amor, en verdad, y en fidelidad al Evangelio.
Hoy pedimos que, al contemplar la gloria de los santos,
renazca en nosotros el deseo de ser santos también,
de seguir a Cristo con alegría
y de transformar el mundo con nuestras obras de amor.
Todos los Santos de Dios,
intercedan por nosotros,
para que un día podamos reunirnos con ustedes
en la eterna alabanza del cielo,
donde el amor será pleno
y Dios será todo en todos.